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Barco de rescate recorre el mar en búsqueda de frágiles botes

Las experimentadas tripulaciones de Phoenix y sus embarcaciones hermanas han rescatado a cerca de 33.000 personas del Mediterráneo desde 2014.

A BORDO DEL PHOENIX, 31 de enero de 2017 (ACNUR) – Era una tranquila mañana en la embarcación de rescate Phoenix en la costa de Libia. El sol iluminaba y los peces la acompañaban mientras patrullaba en aguas internacionales en el Mar Mediterráneo.

Un oleaje de dos metro significaba que solo pocos botes se arriesgarían a salir, así que la tripulación pensó que había pocas probabilidades de una operación de rescate.

De pronto, apareció una balsa y el equipo entró en acción. Las olas de esa magnitud dificultan ver botes bajos en el agua, como es el caso de los botes inflables.

“Tuvieron mucha, mucha suerte de que los pudiéramos ver”, dijo Gonzalez, capitán de la embarcación, al ACNUR.

El bote llevaba 146 personas, y en cuestión de minutos fueron cargados a bordo en grupos de 25. Se quitaron los chalecos salvavidas y les realizaron los chequeos médicos y de identidad. En tan solo dos horas, todos estaban a salvo en el Phoenix, el cual es operado por la Estación de Ayuda de Malta para los Migrantes en Altamar (MOAS).

“Esta vez fue sencillo. Nadie salió herido, nadie murió, ningún niño murió”.

MOAS es la primera organización de búsqueda con financiamiento privado que opera en el Mediterráneo Central.

“Esta vez fue sencillo”, dijo un miembro del equipo MOAS. “Nadie salió herido, nadie murió, ningún niño murió. Fue fácil”.

Actualmente, 26 por ciento de las operaciones de rescate en el Mediterráneo son llevadas a cabo por ONG, principalmente por las dos embarcaciones de MOAS, el Phoenix y el Topaz. Desde 2014, MOAS ha salvado a cerca de 33.000 personas. Su equipo está conformado por personas con más de dos décadas de experiencia con las fuerzas armadas de Malta, la marina italiana, el ejército de los Estados Unidos y firmas privadas. 

La segunda fase de la operación del Phoenix involucra brindar mantas solares, agua y alimento a quienes se encuentran a bordo. Las personas que se sienten enfermas son llevadas a una pequeña clínica asistida por un equipo de la Cruz Roja compuesto por un doctor y dos enfermeras.

Entre ellos estaba Yasmine, una mujer embarazada de 26 años de Senegal, con su hija de dos años, Khaija.

Mi mirada se encontró con la de Khaija e intenté hacerla sonreír, pero no tuve éxito. Ella miraba alrededor sin comprender y confundida, como si estuviera viendo dentro de una casa de locos.

Yasmine cargó a su hija desde Senegal hasta Libia. Ellas viajaron con el esposo de Yasmine con la esperanza de encontrar una mejor vida en Europa. Desde Libia, ellos intentaron hacer el peligroso viaje en bote dos veces sin tener éxito.

Una vez, ellos fueron interceptados por otros traficantes que les robaron las pocas posesiones que tenían y los regresaron a la playa. La segunda vez, ellos les pagaron a traficantes que fallaron.

“Temo pasar por el desierto de nuevo”.

“Temo pasar por el desierto de nuevo”, dijo Yasmine. Así que lo intentaron una tercera vez.

Ellos fueron metidos en un gran bote con otras 1.000 personas. -Como solo tenían suficiente dinero (600 dinares libios) para pagar por el viaje de Yasmine y Khadija, su esposo se quedó en Libia. Él consideró la posibilidad de regresar a Senegal e intentar una nueva ruta.

Fueron llevados durante la noche a una playa en Sabratha, donde fueron metidos en un bote inflable. La mayoría de las 146 personas a bordo eran hombres, con algunas mujeres y niños.

Uno de los hombres inhaló un poco de combustible en el bote, así que estuvo vomitando, otras personas sufrían de mareos, frío o cansancio.

Para las ocho de la noche, todo estaba calmado. No había emergencias médicas serias. Khadija se calmó, acunada por su madre.

Al día siguiente, el Phoenix continuó en el área en la búsqueda de una posible segunda balsa. Un barco desinflado vacío se notó algunas horas más tarde, pero nada más.

El año anterior, más de 4.500 personas murieron en el Mediterráneo.

Cuando el Phoenix se dirigía al puerto siciliano de Pozzallo, se recibió la noticia de un terrible descubrimiento de 7 cuerpos en una balsa a 100 millas de Malta. Dos hombres de Ghana que sufrían de deshidratación fueron evacuados a Malta. Uno murió y otro estaba en cuidados intensivos.

En 2016, más de 5.000 personas murieron en el Mediterráneo. Khadija y Yasmine tuvieron suerte de haber sido vistas por MOAS y haber sido llevadas a la seguridad.