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Brasil: Niños refugiados realizan su sueño al entrenar en la cancha con jugadores del Santos

El equipo paulista recibió a 18 niños refugiados de tres nacionalidades diferentes e hizo realidad los sueños de estos pequeños hinchas.

SÃO PAULO, Brasil, 3 de agosto de 2017 (ACNUR) - Fue difícil de creer, pero el sueño de un grupo de niños refugiados que viven en San Pablo se hizo realidad. Ellos pisaron la histórica cancha del estadio Pacaembu tomados de la mano de los jugadores del Santos FC, en el encuentro contra el Flamengo disputado en la noche del miércoles.

“No podía creer que aquellos jugadores que me gustan tanto estaban a mi lado, dentro del estadio. Caramba, que bueno fue tomar la mano de ellos y entrar a la cancha con la hinchada gritando. Fue cumplir un sueño”, comentó Miguel, un angoleño de siete años que sueña con ser futbolista, al igual que la mayoría de los chicos de su edad.

Para el pequeño Ahmad, refugiado sirio de apenas seis años, entrar a la cancha y compartir el encuentro con sus amigos fue una experiencia única. “Nunca me voy a olvidar de esta noche, y a partir de hoy voy a hinchar por este equipo que juega tan bien y fue tan genial con nosotros”, refiriéndose a la atención dada por los jugadores y el equipo de apoyo del Santos FC.

La emoción se sentía desde antes de entrar a la cancha del Pacaembu. Al llegar al estadio, en la previa al inicio del partido, los niños refugiados y sus responsables fueron recibidos por el equipo social del Santos FC. Los pequeños hinchas disfrutaron una merienda y recibieron el uniforme completo del equipo (camisa, shorts y calcetines), con el que participaron en la ceremonia de apertura del encuentro.

Vestida con el uniforme del club, la congoleña Alegria no lograba contener la emoción antes del inicio del partido. “Estoy lista para entrar a la cancha y patear la pelota. Estoy muy feliz de estar aquí con mis hermanos y mi padre, que hincha por Santos. No imaginaba que una cancha de fútbol pudiese ser tan grande como esta. Así (los jugadores) van a tener que correr mucho”, dijo la niña.

La participación de estos fanáticos especiales trajo suerte al Santos, que venció al Flamengo por 3-2.

La iniciativa de permitir entrar a niños refugiados a la cancha con los jugadores del Santos en la apertura de un partido oficial partió del propio club, sensibilizado con la causa de las personas refugiadas. La invitación fue formalizada a la organización África de Corazón, organizadora con ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados) de la 4ª Copa de los Refugiados, que se disputará el 16, 17 y 24 de septiembre en São Paulo.

Miguel, de siete años, cumplió su sueño de entrar al campo junto a los jugadores de Santos FC. Después de desfilar junto a sus ídolos en la ceremonia de apertura, siguió el juego atentamente y con gran emoción. © ACNUR/ Miguel Pachioni

Los niños (18 en total) son originarios de tres países: Siria, República Democrática del Congo y Angola. Todos ellos estudian en el sistema de educación pública de São Paulo e integran el coro Corazón Jolie, dirigido por la organización IKMR, socia de ACNUR.

La Copa de los Refugiados contará con la participación de 16 selecciones formadas por jugadores refugiados de sus respectivos países de origen. Los partidos iniciales serán disputados en los estadios del Parque da Aclimação y la final, el día 27, en el estadio Pacaembu. La Copa tiene el apoyo de Cáritas Arquidiocesana de São Paulo y de las empresas Netshoes e Sodexo.

Para la encargada de relaciones públicas del Santos FC, Isabel Luchesi, “fue un placer enorme recibir a los niños refugiados en el partido, porque además de promover un momento de ocio y una actividad diferente en su vida, la actividad demostró el apoyo del Santos a la lucha contra la xenofobia”.

Después de recibir los paquetes con uniformes completos y merendar, los niños posaron para fotos junto con el equipo de relaciones públicas de Santos FC, en el Gimnasio del Pacaembu. ©ACNUR/ Miguel Pachioni

Para ACNUR, las actividades deportivas contribuyen al bienestar de los refugiados de todas las edades, ya que ayudan a enfrentar problemas psicosociales, como el estrés y la soledad. Además, la práctica de los deportes contribuye al acondicionamiento físico y el bienestar mental, proporcionando un entorno seguro a través del cual los niños se pueden integrar en la sociedad.

Además, la práctica deportiva refuerza la capacidad de realización de los niños refugiados, permitiéndoles demostrar que son aptos para alcanzar resultados y perseguir un objetivo común.

Por Miguel Pachioni, en São Paulo, Brasil.

Gracias a la Voluntaria en Línea Giovanna Fleitas por el apoyo ofrecido con la traducción del portugués de este texto.