Tamaño del texto A A A

Chad ayuda a retornados en riesgo de apatridia a conseguir sus documentos de identidad

ACNUR trabaja con Chad y sus socios para asegurar que los hijos de migrantes chadianos, quienes huyen de la guerra en los países vecinos, finalmente reciban sus documentos de identidad para recomenzar sus vidas.

GORÉ, Chad, 20 de enero de 2017 (ACNUR) – Un día hace tres años, durante un descanso en la granja en la que trabajaba, Samira Hassan realizó una caminata a la cima de una colina cercana que tenía vista a Bossembélé, la ciudad que ella llamaba su hogar, en el oeste de la República Centroafricana (RCA).

Mientras miraba horrorizada, una columna de tropas de un grupo armado rebelde que en ese momento estaba en guerra con el gobierno nacional, atacó el pueblo. En tan solo minutos, oscuras nubes de humo cubrieron Bossembélé.

Samira, de 23 años, sabía que sus tres hijos estaban a salvo en la granja. Pero ella vio cómo su hogar fue alcanzado por el incontenible incendio. Más tarde, ella se enteró de que su madre había muerto en ese infierno. Su hermano, su tío, y dos primos fueron asesinados en la mezquita durante ese mismo ataque.

“Me di cuenta de la importancia de tener los documentos de identidad cuando hui a Chad”.

“Desde ese día no sé nada de mi esposo”, dijo Samira. “Eso fue suficiente para mí, inmediatamente tomé a mis hijos y hui al país de mis padres, Chad”.

Samira dejó atrás los cadáveres de sus seres queridos en las ruinas de su hogar. Ella también dejó atrás documentos vitales, ya que no tenía idea de que los necesitaría para evitar los años de incertidumbre que ha enfrentado desde entonces. En ese momento, su único pensamiento era huir y buscar seguridad.

Los padres de Samira son de Chad, pero se mudaron a la RCA por trabajo. Ella nació y creció en RCA, pero nunca se le otorgó la ciudadanía allí. Sin embargo, los documentos que podrían probar que sus padres eran de Chad, y que por eso, y con base en las leyes de nacionalidad del país, ella también adquirió la nacionalidad chadiana al nacer, quedaron en su hogar destruido por el fuego.

Así que cuando ella y otras 75.000 personas en su situación huyeron del conflicto en RCA y llegaron a Chad, no tenían forma alguna de comprobar quiénes eran, o que tenían el derecho a obtener la ciudadanía del país que ahora los alberga en campamentos de refugiados en la ciudad de Goré.

“Me di cuenta de lo importante que era tener documentos de identidad cuando hui a Chad”, dice Samira, que llegó al país después de un difícil viaje. “Primero tuvimos que cruzar a Camerún, luego fuimos escoltados hasta Goré. Durante este agotador viaje de cinco semanas, nos pidieron muchas veces que presentásemos nuestros documentos. No teníamos nada, así que todo complicaba más”.

Chad acoge igualmente a refugiados y chadianos retornados. Samira es ahora una de los más de 6.000 retornados que han sido sometidos a registro biométrico y verificación de nacionalidad en virtud de un nuevo programa financiado por la Unión Europea para apoyar a los retornados y prevenir la apatridia.

Implementado por las autoridades locales en colaboración con el ACNUR y sus socios, el programa se expandirá a otra zona del sur de Chad, donde otras 11.000 personas como Samira están a la espera de documentación oficial.

En todo el mundo se cree que por lo menos 10 millones de personas son apátridas, y que muchas otras están en riesgo de apatridia. ACNUR está trabajando con gobiernos de todo el mundo para identificar, prevenir y erradicar la apatridia, situación que frecuentemente impide que las personas tengan acceso a estudios, asistencia médica, trabajo, viajes y el derecho a votar en las elecciones. Para avanzar en esta meta, en el 2014 el ACNUR lanzó la Campaña #IBelong para poner fin a la apatridia.

Hasta ahora, sin embargo, menos de la mitad de los retornados de Chad han sido inscritos en el programa financiado por la UE. Los procedimientos necesarios para determinar si los individuos son nacionales de Chad, y si se les debe expedir certificados de nacimiento o tarjetas de identificación, toman tiempo. Los equipos de la comunidad humanitaria, las autoridades locales y la policía deben visitar las zonas rurales donde el acceso es difícil y la seguridad no siempre está asegurada.

“El programa es muy exigente cuando se trata de tiempo, recursos humanos y logísticos", dice Ginette Ody, Oficial Asociada de Protección de ACNUR en Yamena, capital de Chad. “Aparte de la detección ordinaria, a menudo es necesario tener decisiones judiciales complementarias de las autoridades locales antes de confirmar la autenticidad del origen chadiano de una persona. Realizar tales operaciones en distritos chadianos lejanos, y que están cerca de la frontera con la República Centroafricana puede ser muy costoso”.

“Es crucial continuar previniendo que estas comunidades vivan en un eterno limbo administrativo”.

El secretario civil nacional de Chad lucha por mantener los registros de nacimientos, y el 88% de los niños menores de cinco años no se registran. Un financiamiento adicional al programa permitiría el registro de los chadianos que huyeron de la RCA y de los nacidos y criados en el Chad.

“Es crucial continuar previniendo que estas comunidades vivan en un eterno limbo administrativo, para que se les conceda acceso a la educación, a la atención médica y a los servicios estatales”, dice Ody.

Para Samira, por fin conseguir la documentación le ha dado una seguridad que resulta necesaria, así como una oportunidad, después de su huida del peligro.

“Tener un documento de identificación nacional chadiano es una garantía de que estoy plenamente aceptada aquí”, dice Samira, quien estaba embarazada cuando huyó de la RCA y dio a luz a su cuarto hijo estando Chad. “Ahora puedo decirles a mis hijos con confianza que pertenecemos al Chad, un lugar mucho más seguro donde puedan perseguir sus ambiciones como todas las personas en el país".

Por: Oualid Khelifi.