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Colombia: Un centro comunitario que teje puentes para la reconciliación y la construcción de la paz

El Centro Comunitario del Río Saija será un espacio de protección, participación y desarrollo comunitario para la población afrodescendiente del pacifico colombiano.

TIMBIQUÍ, Cauca, Colombia, 4 de mayo 2016 (ACNUR) - Niños y niñas de la comunidad de Boca de Patia, una vereda ubicada en la costa pacífica colombiana en el departamento del Cauca, compartieron con su comunidad sus sueños e ideales respecto a la “Casa Blanca”; su forma de llamar al nuevo Centro Comunitario que ha sido inaugurado en presencia de unas 90 personas tanto de la comunidad como de entidades del gobierno local, nacional y organizaciones internacionales. “La Casa Blanca es para cuidarla, ver películas y hacer reuniones”, explica Yordi uno de los niños de la comunidad. 

El Centro Comunitario del Río Saija será un espacio de protección, participación y desarrollo comunitario para la población afrodescendiente de los Consejos Comunitarios del pacifico colombiano: Parte Alta Sur del Río Saija, San Bernardo Patia Norte y Parte Baja del Río Saija. Su construcción inició en 2015 para fortalecer a las comunidades víctimas del conflicto armado que afecta a Colombia desde hace más de 50 años.

En su historia reciente, las comunidades asentadas en este río han sufrido diferentes episodios de violencia en sus territorios. En el año 2009, en el 2013 y el año anterior, enfrentamientos entre grupos armados organizados con presencia en la zona y otras acciones armadas generaron desplazamientos masivos, restricciones a la movilidad y riesgos de desplazamiento en comunidades indígenas Eperara Siapidara, comunidad afrodescendiente del Consejo Comunitario de San Bernardo Patia, comunidad de Soledad de Yantin, perteneciente al Consejo Comunitario de la Parte Alta Sur del Río Saija, y cuatro comunidades del resguardo Calle Santa Rosa. 

En la inauguración del Centro Comunitario, José de los Santos Palomino, representante legal del Consejo Comunitario San Bernardo Patía Norte, manifestó: “para nosotros como directivas y autoridades étnicas, es un orgullo saber que gracias al apoyo de entidades como el ACNUR y la UARIV (Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas –) logramos tener este espacio comunitario que surgió como una iniciativa de las comunidades mismas. Nuestra invitación y llamado ahora es a que las instituciones estatales sigan llegando a nuestras comunidades con su oferta institucional, como parte de su responsabilidad como Estado y para garantizar el acceso a derechos por parte de la población”.

© ACNUR/ M.CampoLa actividad de entrega e inauguración del Centro Comunitario contó con la participación de las comunidades de los Consejos Comunitarios Parte Alta Sur del Río Saija, San Bernardo Patia Norte, Parte Baja del Río Saija y Renacer Negro, la Asociación de Consejos Comunitarios de Timbiquí - ASOCONSEJOS, representantes indígenas del Resguardo Calle Santa Rosa (cabildos: Calle Santa Rosa, La Sierpe, Unión Málaga, Las Peñas), así como las autoridades eclesiales de este río. De igual manera participó la institucionalidad local representada por la Alcaldía Municipal de Timbiquí y la Personería Municipal. La Unidad para la Atención y Reparación Integral para las Víctimas – UARIV, en representación de las entidades del nivel nacional, y el Consejo Noruego para Refugiados como organización internacional presente en la zona.

La construcción de este espacio se logró gracias al apoyo y el trabajo conjunto de ACNUR, la Corporación Opción Legal y la UARIV. “Esperamos que este espacio sea de mucho provecho para la comunidad, que facilite la presencia y la oferta institucional de otras entidades del Estado en las comunidades asentadas en este río”, concluyó María Cristina Carreño de la Subdirección de Prevención y Atención a Emergencias – de la UARIV.

El reto, según lo expresaron los participantes en el evento, es que ahora los tres Consejos Comunitarios de este río garanticen el mantenimiento y sostenimiento de este espacio; “la comunidad tiene que sentir este espacio como propio, aquí la gente puede realizar sus actividades culturales tradicionales, promover la presencia institucional y de organizaciones internacionales y ONG´s, pero lo más importante, será aprovechar este espacio para el fortalecimiento organizativo de los Consejos Comunitarios y sus autoridades étnicas”, mencionó Emilsen Herrera, del Consejo Comunitario Renacer Negro.

“Como ACNUR esperamos que este espacio contribuya a generar sinergias que permitan el fortalecimiento de la participación comunitaria, en especial la de las mujeres, niños, niñas, adolescentes y jóvenes, en este contexto histórico para Colombia, de construcción de escenarios de paz desde los territorios”, afirmó Wellington Pereira Carneiro, jefe de oficina de ACNUR en Buenaventura.

Ángela María Méndez, en la Oficina de Terreno ACNUR Buenaventura, Colombia.