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¿Cómo puede ser mi hogar cuando nunca he visto mi patria?

A los 16 años Claudine, hija de antiguos refugiados de Burundi, acaba de llegar al país que se supone que es su tierra natal, pero que nunca había visto hasta hace 24 horas.

CENTRO DE TRÁNSITO GITARA, Burundi, 26 de diciembre (ACNUR) - A los 16 años Claudine* acaba de llegar al país que se supone que es su tierra natal, pero que nunca había visto hasta hace 24 horas.

“Burundi es mi hogar, eso es lo que mi madre me dijo”, dice Claudine, que nació en un campo de refugiados en Tanzania.

En menos de seis semanas entre finales de octubre y el 11 de diciembre ACNUR y sus socios ayudaron a más de 34.000 antiguos refugiados de Burundi a volver a este país desde Tanzania. El 60 por ciento de ellos son niños menores de 18 años, la mayoría nacidos de padres en el exilio que huyeron de la guerra civil en Burundi en los años noventa.

“Su reintegración va a ser un verdadero desafío”, dice Maguelone Arsac, agente de servicios comunitarios de ACNUR en Burundi. Mientras los burundianos regresaban trabajó día y noche en los centros de acogida cerca de la frontera dirigidos por ACNUR, recibiendo convoyes organizados que llevaban a aquellos cuyo estatus de refugiado había cesado y tenían hasta final del año para irse.

Los niños “nunca han oído ciertamente algo bueno de ‘su país’ o bien sus padres habían sido repatriados antes”, añadió Arsac.

De hecho, cuando otros miembros de su familia hablaron sobre regresar, Claudine siempre se opuso a la medida. “Había oído que en Burundi la gente se mataban unos a otros, se disparaban unos a otros”, dice.

Ahora que ella ha vuelto con su madre y su hermana menor, le resulta difícil creer que Burundi es en realidad un país en paz - después de todas las historias que oyó en el campo de refugiados. Y a una edad en que muchos adolescentes de otros países están deseando graduarse en la escuela secundaria, Claudine nunca ha tenido ningún tipo de educación.

Debido a que sus padres se quedaron fuera de Burundi, muchos niños refugiados han perdido años de escolaridad.

“Este va a ser un gran desafío”, dice Arsac. “Las escuelas formales se cerraron hace tres años en algunos campamentos en Tanzania. Algunos niños, en su mayoría chicos jóvenes, fueron capaces de seguir estudiando el plan de estudios del Congo, o pagar para ir a la enseñanza no reglada. Pero la mayoría de estos niños no han ido a ninguna escuela de ningún tipo, y sabemos que a menudo es difícil para los adolescentes entrar en la escuela primaria debido a la diferencia de edad y madurez”.

Sin embargo, dice Arsac, los jóvenes a menudo pueden ser más resistentes y adaptables que los retornados de más edad.

Para otros, la recuperación psicológica puede llevar más tiempo. Jules*, de catorce años de edad y también nacido en Tanzania de padres refugiados, parecía realmente sorprendido de no encontrar tiroteos y/o ver combatientes armados en el viaje de 20 kilómetros desde la frontera hasta el centro de tránsito.

“Lo que sé de Burundi es que la gente tiene hambre y roba cosas, la gente viene a tu casa y coge tus cosas, es una guerra continua”, dice.

Sus temores nacen de sus experiencias, no de la propaganda. Una vez, cuenta, durante su exilio, su padre lo llevó secretamente al otro lado de la frontera, sólo para terminar en una batalla en una aldea donde vieron a un vecino asesinado. Más tarde, dice, su padre también murió en Burundi en circunstancias misteriosas.

Jules admite francamente que tenía miedo de volver y hubiera preferido permanecer en Tanzania como refugiado.

Después de 24 horas en Burundi, el lugar que ahora será su hogar, Jules admite con una sonrisa que “es bueno estar de vuelta”, pero luego añade rápidamente: “El problema es que la guerra siempre aparecerá”.

Dice Arsac: “La educación para la paz podría ser muy importante para ayudarles a superar lo que han pasado y para evitar la frustración, la ira y la rebelión. Es realmente importante ocuparse de estos jóvenes tan pronto como sea posible porque ellos son el futuro de Burundi. “

Por Kitty McKinsey desde el Centro de Tránsito Gitara, Burundi.

* Apellidos ocultados debido a las edades de los niños.

Gracias al voluntario de UNV Online José Carlos López por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.