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Con la crisis de refugiados en Siria, los servicios de salud en Líbano mejoran

Acoger a más de un millón de refugiados en un país de cuatro millones le ha dado a Líbano una oportunidad para mejorar sus servicios de salud pública.

TRIPOLI, Líbano, 06 de septiembre de 2016 (ACNUR) – Desde el día que se casó a los 13 años, Ola*, una mujer libanesa, no conoció la seguridad. Un esposo abusivo, un aborto y una serie de diagnósticos psicológicos erróneos la dejaron al borde de la desesperación.

Pero después de una serie de eventos, Ola, quien ahora tiene 50 años, finalmente recibe atención psicológica experta, la que tanto necesitaba. “Me solía sentir abrumada por el miedo”, le dijo al ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. “Miedo de absolutamente todo”.

Ella se encuentra entre los miles de libaneses vulnerables que han obtenido acceso a servicios de atención médica pública, desde ayuda psiquiátrica hasta atención neonatal y de pediatría, desde que la crisis en Siria trajo a un gran flujo de refugiados vulnerables.

Después de que irrumpiera la guerra en Siria a inicios de 2011, más de un millón de refugiados buscó seguridad en Líbano. Ellos están registrados en el país con el ACNUR, que trabaja de cerca con el Ministerio de Salud Pública para atender sus necesidades.

Con los generosos fondos de donantes, Líbano ha podido integrar un rango de servicios de gran necesidad dentro de los centros de atención primaria, beneficiando tanto a los sirios como a los libaneses.

Antes de la crisis, el Hospital Psiquiátrico De La Croix, una organización caritativa a las afueras Beirut, la capital, era la única institución accesible para servicios de salud mental en todo el país, haciendo que las personas que se encontraban fuera de la capital tuvieran muchas dificultades para encontrar apoyo, como el caso de Ola.

“Una mirada más cercana del impacto de la crisis de refugiados revela una realidad menos conocida”.

Tonina Frangieh, oficial de apoyo mental y psicosocial con los Cuerpos Médicos Internacionales en el norte de Líbano, comentó que la salud mental era algo de lo que “no se escuchaba” antes, en el norte del país.

“En el pasado, los pacientes de salud mental eran catalogados como locos, o se pensaba que estaban poseídos. Solían ser golpeados, encerrados y en algunos casos, encadenados”.

Ahora, la ayuda psicológica se incluye dentro de los muchos servicios que están disponibles con la mejora gradual de los servicios de salud desde que la crisis en Siria inició.

“Con la llegada de los refugiados, la atención médica necesita dispararse”, dijo Randa Hamadeh, directora del departamento de salud primaria en el Ministerio de Salud Pública. “Con el generoso apoyo de la Unión Europea, trabajamos con el ACNUR e integramos atención de salud mental, tratamientos por malnutrición, y refuerzos de servicios de salud reproductiva dentro de los sistemas nacionales de atención médica primaria”.

Como resultado, los pacientes libaneses y sirios ahora tienen acceso completo a vacunaciones gratis con apoyo de UNICEF y OMS. Incluso el precio de la consulta relacionada con la vacuna que se solía aplicar antes de la crisis se ha eliminado.

Desde el principio, el personal del centro de atención primaria ha recibido capacitación en gestión vacuna eficaz, y otros servicios clave, tales como el diagnóstico y tratamiento de la desnutrición y el manejo clínico de casos de violación, lo que tiene un impacto positivo tanto para la sirios como para los libaneses.

Además, el ACNUR en conjunto con OIM ha empleado a un total de 84 nuevos especialistas para centros de atención médica primaria a nivel nacional, para resolver la creciente demanda de servicios.

Después de dos años de crisis, los centros en Líbano reciben kits especiales profilácticos post- exposición para prevenir infecciones por VIH después de una posible exposición reciente. La consejería y tratamiento para sobrevivientes de violencia sexual y de género (SGBV) se han institucionalizado, y ahora incluyen asistencia psicológica y seguimiento de los casos.

La expansión de la atención también ha permitido que los equipos médicos refieran a mujeres y niñas sobrevivientes de SGBV a albergues seguros operados por organizaciones especializadas, tales como ABAAD-Centro para la Equidad de Género, socia del ACNUR.

Rola Hajj, directora de enfermería en el Hospital Gubernamental de Trípoli, recuerda a una joven libanesa de 17 años que llegó a la sala de emergencia con moretes de pies a cabeza. Sus padres la habían golpeado fuertemente. Le habían prohibido salir de casa, inclusive para asistir a la escuela.

“Esa noche la recibieron en un lugar seguro para mujeres y niñas, y donde permanece desde entonces”, contó Rola. Antes de iniciar la cooperación con ABAAD, el Hospital Gubernamental de Trípoli contactaba a la estación de policía cuando encontraban casos similares, sin poder recurrir a servicios especializados.

A pesar de estos desarrollos notables, la infraestructura médica de Líbano, que ya se encontraba frágil, ha sufrido con la llegada de una población de refugiados que representa un cuarto de su propia población. Su sistema sumamente costoso y privatizado continúa luchado con la limitada capacidad que ha sido erosionada por el aumento de las necesidades.

“Los hospitales y los centros de atención primaria se han tambaleando bajo el peso de un millón de individuos adicionales que requieren atención de calidad urgente. Pero una mirada más cercana del impacto de la crisis de refugiados revela una realidad menos conocida”, dijo Mireille Girard, Representante del ACNUR en Líbano.

“Ahora las personas tienen más fe en la salud pública. Esperamos seguir construyendo sobre esa base”.

“No solo las familia libanesas han mejorado su acceso a la atención médica primaria en cuanto a los especialistas, sino que muchos nos dicen que ahora pueden buscar atención hospitalaria de calidad dentro de sus áreas gracias a la introducción de equipos tan necesarios como escáneres, equipos de reanimación e incubadoras en los hospitales de todo el país”.

La falta de equipos modernos antes significaba que los libaneses tenían que viajar de áreas remotas a Beirut para poder tener acceso a atención médica de emergencia.

“Ahora las personas tienen más fe en la salud pública. Esperamos seguir construyendo sobre esa base”, dijo Hamaden, notando que el Ministerio, junto con el ACNUR, ha mejorado el sistema de manejo de información.

“La base de datos nueva y computarizada permite guardar cada uno de los expedientes médicos y monitorear los casos individuales en casi la mitas de la red de centros de atención primaria”, dijo.

Otro ejemplo concreto de progreso: ahora hay 230 centros en todo Líbano, un aumento de 180 en comparación con el periodo previo a la guerra.

Aun, Hamadeh recalca la necesidad de más apoyo. Ella también muestra preocupación por la sostenibilidad de los nuevos servicios. “Desesperadamente necesitamos más fondos”, dijo. “Hemos avanzado mucho, pero aún existen vacíos, y no nos pueden abandonar a este punto”.  

*Los nombres son cambiados por razones de protección.