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Con proyectos y objetivos para el futuro, refugiada siria estudia arquitectura en la Universidad Federal de Paraná

Segunda refugiada en graduarse en una universidad brasileña, Lucia sigue su camino en Brasil y quiere consolidar nuevos sueños.

Brasilia, 25 de septiembre 2017 (ACNUR) – Refugiada en Brasil desde 2013, Lucia Loxca, de 26 años, es una de las más de 5,5 millones de personas que fueron obligadas a dejar Siria después del conflicto. Lucia vivía en Alepo y cursaba el tercer año de Arquitectura, cuando su facultad fue bombardeada.

Ahora, recién graduada en Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Federal de Paraná (UFPR), Lucia concluyó una etapa importante en este viaje que empezó con su huida de Siria, con planes para el futuro.

A pesar de las dificultades que tuvo que enfrentar, Lucia se inspira de su experiencia para ayudar a las personas que como ella se ven obligadas a dejar sus países. En su trabajo final del curso, pensando en los refugiados que llegan a Brasil, desarrolló el proyecto de un centro de acogida.

Considerando todos los detalles, desde la estructura hasta los procesos de integración local, el centro tendría espacio suficiente para el alojamiento, un comedor, aulas, auditorios, espacios para la asistencia médica y un área administrativa encargada de la documentación y, además, ayudar a las personas refugiadas a prepararse para el mercado laboral e integrarse en la comunidad.

En su proyecto, Lucia incluyó elementos de arquitectura siria, como la “mashrabiya”, un tipo de ventana y fachada para protegerse de la luz solar intensa y que además sirve de adorno. Para Lucia, algunos de estos elementos no solo son arquitectónicos, sino también una forma de ofrecer acogida.

“Pensé en aquellos detalles para proporcionar a los refugiados sirios, por ejemplo, un sentido de familiaridad. De esa forma, quizás tengan menos miedo del cambio y sientan que pronto lograrán reconstruir sus vidas”, explica. Ahora que obtuvo su diploma, su próximo plan es concretar el proyecto que quiere llamar “Centro Jouri”, en referencia a una flor que los sirios suelen plantar en los patios de sus casas.

 Actualmente, Lucia está trabajando en otro proyecto llamado “Yasmin”, una iniciativa que tiene como objetivo difundir la cultura y la comida local siria en Brasil. En su tiempo libre, Lucia y su esposo – que también es un arquitecto – tocan en una banda llamada “Alma Siria”, en la que ella canta, su esposo toca un instrumento llamado “alude” y su cuñada toca el “qanun” en espectáculos por la ciudad. Tanto su esposo como su cuñada son refugiados sirios.

Para Lucia, la acogida de los refugiados puede llevar a su contribución positiva a la comunidad local. “Muchos refugiados son profesionales calificados para confluir en el mercado laboral y pueden contribuir con sus conocimientos a la mejora del país”, afirma. Además, ella piensa que el intercambio cultural entre los ciudadanos brasileños y los extranjeros puede llegar a ser una experiencia enriquecedora y que tendría que estar más estimulada, ofreciendo más oportunidades.

Abandonar Siria no fue una decisión fácil de tomar. Sin embargo, la voluntad de vivir y de perseguir sus sueños fue lo que le dio la fuerza para continuar. “Para dejar su propia casa, uno tiene que creer en sus propias capacidades. Dejar todo atrás fue muy difícil, pero en aquel momento se entiende que el valor de la vida no es algo material, sino algo humano, es nuestra vida”, afirma Lucia.

Ella vive en Curitiba con su familia y tenían conocidos en la capital de Paraná –  lo que influyó mucho al tomar la decisión. Cuando llegó a la ciudad, con los pocos documentos que tenía, Lucia visitó algunas universidades para intentar continuar sus estudios, pero fue rechazada por no hablar portugués.

Un día, mientras que daba un paseo por las calles de la ciudad, se encontró al profesor Paulo Chiesa, coordinador del curso de Arquitectura y Urbanismo de UFPR, y le explicó en inglés su situación. Una semana más tarde, recibió una llamada que cambió su vida: una de las vacantes del Proceso de Ocupación de Puestos Vacantes Restantes (PROVAR, por sus siglas en portugués) sería suya.

PROVAR es un mecanismo de UFPR diseñado para que los puestos vacantes de los cursos de licenciatura sean ocupados por estudiantes de UFPR, antiguos alumnos de la universidad y también por estudiantes brasileños o extranjeros, de otras instituciones de enseñanza superior que ya concluyeron sus cursos. El proceso se desarrolla una vez al año, siempre en el segundo semestre para el año siguiente, y los puestos se distribuyen según la coordinación de cada curso.

Desde septiembre de 2013, la UFPR tiene un convenio con la Cátedra Sérgio Vieira de Mello (CSVM) de ACNUR, iniciativa coordinada por los profesores José Antônio Peres Gediel y Tatyana Friedrich. La Cátedra es promovida por el ACNUR en América Latina desde 2003 y rinde homenaje al brasileño Sérgio Vieira de Mello, víctima del ataque de 2003 en Bagdad, que causó su muerte y la de otros 21 funcionarios de Naciones Unidas.

A partir de 2014, el convenio CSVM-UFPR ejecuta el Programa de Extensión e Investigación “Política Migratoria y Universidad Brasileña”, con el fin de desarrollar políticas de acogida e integración de refugiados y migrantes en los cursos de licenciatura y de post-grado; convalidar diplomas extranjeros; fortalecer la autonomía y la calificación de los refugiados, migrantes y apátridas y sus organizaciones para la formulación de una política migratoria.

Trabajo final del curso de arquitectura de Lucia, el Jouri Center, un centro de acogida para los refugiados con características de la arquitectura siria. © Lucia Loxsa.

Actualmente, en UFPR 38 refugiados están inscritos en los cursos de licenciatura y uno al curso de posgrado de Derecho. Son estudiantes de diferentes países, como Siria y República Democrática del Congo. Otros 460 refugiados y solicitantes asilo estudian portugués en el curso de idiomas de la universidad. Recientemente, la UFPR publicó un aviso para la inscripción de los migrantes, refugiados y personas con visados humanitarios a los cursos de licenciatura para el primer semestre académico de 2018 – disponible en la página web https://goo.gl/MHhvxg.

Para Lucia, aprender portugués fue bastante difícil, ya que nunca había tenido contacto con el idioma. Al principio sus colegas traducían las lecciones y sus profesores dejaban que ella hiciera las pruebas en inglés. “Esto fue de verdad un milagro en mi vida. Fue en ese momento que mi historia comenzó. Fui bien acogida entre mis amigos y los profesores de la facultad”, cuenta Lucia. Determinada a aprender y ser independiente, empezó a estudiar portugués en UFPR y, seis meses más tarde, consiguió comunicarse con más fluidez.

Como una forma de estímulo para todos los que se ven obligados a dejar sus casas y sus vidas, Lucia deja un mensaje: “Cuando uno tiene un sueño en su vida, jamás debe pensar en desistir. Cree que tienes el poder de cambiar y lucha por eso”.

 Ahora, así como la ejecución de un proyecto, que empieza con un esbozo y termina con su conclusión, Lucia entiende la vida como un círculo, en el que tenemos que pasar por todos los puntos. “Es suficiente continuar soñando con lo que se ama, lo que se quiere, lo que está escrito en el destino”, dice con alegría. Y termina afirmando: “Hoy mi sueño se ha hecho realidad”. 

Por Gabriel Dauer, Brasilia.