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Convoy con asistencia humanitaria de ACNUR llega a ciudad siria aislada

Un convoy integrado por varias agencias entregó alimentos, medicamentos y demás artículos de asistencia a los 44.000 residentes de Jayrud y pueblos aledaños, que se encontraban incomunicados desde el pasado junio.

JAYRUD, Siria, 30 de mayo de 2017 (ACNUR) - Los cuatro hijos de Mauhammed Taher juegan al aire libre bajo la luz de una tarde de primavera luego de pasar el invierno junto a otras siete familias evacuadas en un sótano sin calefacción de una mezquita de Jayrud, una ciudad rural 50km al noreste de Damasco.

Muhammed, de 45 años, escapó del conflicto armado que invadía su ciudad natal, Damasco, en 2012 en busca de seguridad y se mudó con su familia a Jayrud, una zona rural que abarca la antigua ruta comercial entre la capital siria y Palmyra.

Una vez llegados, sin embargo, se encontraron rodeados de focos de conflicto y sin posibilidades de reubicarse a otro lugar. Pasaron los últimos cinco años desconectados del mundo, viviendo en una mezquita y luchando por sobrevivir.

“Desde junio del año pasado que no recibíamos ningún tipo de asistencia y ya teníamos prácticamente nada”.

Al no poder conseguir empleo, Muhammed depende de la ayuda de diferentes organizaciones de asistencia humanitaria y de la solidaridad de la comunidad local para poder alimentar a su familia y a sí mismo. Pero hasta la semana pasada, cuando ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados) en conjunto con otras agencias y organizaciones no gubernamentales socias entregaron comida y artículos de primera necesidad en Jayrud y sus alrededores, no conseguían nada desde hace meses.

“Desde junio del año pasado que no recibíamos ningún tipo de asistencia y ya no teníamos prácticamente nada. No había arroz, harina, ni aceite para cocinarle a los niños”, explicó Muhammed a los funcionarios de ACNUR. “Los precios de los alimentos están muy altos y no existen oportunidades de empleo para poder subsistir”.

Ya en su séptimo año, la sangrienta guerra civil en Siria ha llevado a más de 4,8 millones de sus residentes a buscar asilo fuera de sus fronteras, en los países vecinos. Por otro lado, alrededor de 6,3 millones de personas se encuentran desplazadas dentro del territorio sirio, tal como le ha pasado a Muhammed y su familia, lo que resultó en 13,5 millones de sirios en situación de emergencia dentro de su país.

Un convoy integrado por varias agencias y organizaciones en camino a Jayrud, Atna y Nasriyeh en la zona rural de Damasco. © ACNUR/ Vivian Tou’meh

El convoy estaba compuesto de 41 camiones cargados de provisiones de comida y medicamentos, artículos para el hogar y libros escolares, que fueron distribuidos entre los 44.000 residentes de Jayrud, Atna y Nasriyeh, que no recibían ningún tipo de asistencia desde el inicio del conflicto.

Durante la operación, grupos especializados de ACNUR y otras agencias de ayuda humanitaria se reunieron con miembros de la comunidad y organizaciones de la zona para evaluar las condiciones dentro de la ciudad.

“Nuestro objetivo para esta misión fue reunirnos con los maestros, evaluar los centros de salud operativos y encontrar mujeres y niños, hablar con ellos, para que pudieran comunicarnos sus necesidades”, dijo Jolanda Van Dijk, una oficial de terreno de ACNUR que visitó la ciudad, que alguna vez fue próspera. “La mayoría de los residentes necesita asistencia médica de primera necesidad y ayuda para subsistir de forma urgente”.

“La mayoría de los residentes necesita asistencia médica de primera necesidad y ayuda para subsistir de forma urgente”.

Encontraron que muchos de los desplazados que viven en Jayrud habitan en granjas o edificios a medio construir. Se enfrentan a diario a la escasez de agua y electricidad, y a la falta de oportunidades de empleo para conseguir un ingreso que los ayude por lo menos a sobrevivir.

A pesar de que esta ayuda es un alivio para Muhammed y otras familias de la zona, él expresa que sólo una solución definitiva al conflicto les permitiría a sus hijos salvar lo poco que les queda de su niñez.

“Espero que la paz pueda renacer nuevamente en mi país y que mis hijos puedan continuar sus vidas como cualquier otro niño del mundo”, dijo Muhammed.

Por Vivian Tou’meh.

Gracias a la Voluntaria en Línea Agostina Contigiani por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.