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Costa Rica ofrece a las personas refugiadas oportunidades para triunfar

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, destaca los esfuerzos del Gobierno para darles a las personas que huyen del conflicto y la persecución, una oportunidad de tener vidas productivas.

SAN JOSÉ, Costa Rica, 03 de septiembre de 2017 (ACNUR) – Cuando Ricardo Ángel, Miriam Velásquez y sus hijos huyeron del conflicto armado en Colombia en el 2002, llegaron a Costa Rica con poco más que su esperanza.

Ahora, 15 años después, la pareja dirige una exitosa panadería de productos libre de gluten en San José, la capital del país centroamericano.

A pesar de haber interrumpido su educación por la guerra y su huida, sus hijos Alejandro y Adriana ahora son exitosos profesionales. Alejandro es diseñador gráfico para una cadena de televisión costarricense y Adriana es asistente dental.

“Había mucha incertidumbre cuando salimos de Colombia, pero hemos sido capaces de sembrar las semillas del éxito”, dice Ricardo.

No resulta una coincidencia que la familia Ángel Velásquez haya podido llevar una vida productiva y satisfactoria en Costa Rica, un pequeño país con una gran tradición de acoger a personas refugiadas en sus momentos de necesidad.

“Nosotros recibimos mucho apoyo como refugiados y somos personas trabajadoras”.

Durante las turbulentas décadas de 1970 y 1980, cuando las guerras civiles envolvían a gran parte de la región, desde El Salvador y Nicaragua hasta Colombia, Costa Rica continuó siendo un santuario de paz, manteniendo sus puertas abiertas a quienes corrían peligro.

El país ha desarrollado sistemas de protección destacables, permitiéndoles a las personas refugiadas florecer. Este garantiza a las personas refugiadas dos apelaciones de asilo y les da el derecho a trabajar y asistir a la escuela durante el tiempo que se procesan sus solicitudes.

A través del programa Vivir la Integración, desarrollado por la Dirección General de Migración y Extranjería en colaboración con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, las personas refugiadas y solicitantes de asilo también reciben capacitación en habilidades laborales, acceso a ferias de empleo, y apoyo para establecer sus propios negocios. Cerca de 2.000 personas refugiadas se han beneficiado de esta iniciativa desde el 2014.

“Nosotros recibimos mucho apoyo como refugiados y somos personas trabajadoras”, dice Ricardo, quien señaló que la ayuda recibida por la familia les permitió superar los obstáculos cuando recién llegaron.

Si bien tradicionalmente Costa Rica ha acogido a solicitantes de asilo sudamericanos como la familia Ángel Velásquez, cada vez recibe más solicitudes de salvadoreños, hondureños y guatemaltecos que huyen de la violencia extrema de las pandillas. Las solicitudes de asilo de estos países han aumentado en un 319 por ciento solamente en los últimos dos años.

Como parte del apoyo adicional para los recién llegados está la consejería para ayudarles a sobreponerse de la angustia y el sufrimiento que han pasado, ayuda que fue particularmente valiosa para Fernanda*, una periodista y activista hondureña, cuya familia sobrevivió a un ataque por parte de asaltantes motorizados en 2014.

“El apoyo de Costa Rica para quienes buscan un espacio seguro es ejemplar, y es un modelo para la región”.

“Yo recibí mucha ayuda psicológica porque tenía ataques de pánico”, dice ella, recordando el tiempo después de su llegada. “No podíamos dormir. Por la noches nos escondíamos debajo de las camas”.

En 2015 se le reconoció la condición de refugiada. Ahora tiene un empleo y duerme por las noches.

“El apoyo de Costa Rica para quienes buscan un espacio seguro es ejemplar, y es un modelo para la región”, dijo el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, durante una visita al país, donde se reunió con el Presidente Luis Guillermo Solís y con otras autoridades del Gobierno.

Actualmente ACNUR está trabajando con los gobiernos de la región para desarrollar un Marco Integral Regional de Protección y Soluciones (MIRPS). Basado en la Declaración de Nueva York del año anterior, este representa un avance hacia el Pacto Mundial sobre Refugiados que se acordará en 2018.

Este busca abordar el alcance total del desplazamiento forzado, sus causas fundamentales, el fortalecimiento de los sistemas de asilo y protección, así como trabajar en soluciones duraderas. Hasta ahora Costa Rica, México, Panamá, Honduras, Guatemala y El Salvador se han unido a la iniciativa regional.

 

*Los nombres fueron cambiados por razones de protección.

 

Con reportajes de James Fredrick