Tamaño del texto A A A

Crisis de financiamiento exacerba la “catástrofe" en Yemen

Las muertes a causa del hambre y la falta de atención médica en el país se agravan ya que las operaciones de asistencia de la Agencia de la ONU para los Refugiados solo han recibido el 1% de los fondos necesarios.

GINEBRA, Suiza, 17 de febrero de 2017 (ACNUR) - Las personas en Yemen, país devastado por la guerra, están muriendo de hambruna y por la falta de atención médica en una situación que está “más allá de cualquier catástrofe humanitaria”, dijo el ACNUR, advirtiendo que la crisis empeorará mientras las necesidades humanitarias estén insuficientemente financiadas.

 “Hay hambre significativa, hay personas muriendo por falta de atención médica, hay gente que está fuera de las escuelas simplemente porque estas están siendo usadas como albergues para las personas desplazadas”, dijo el representante del ACNUR en Yemen, Ayman Gharaibeh.

“El año pasado solíamos decir que estábamos en una catástrofe. Ahora hemos dicho que está más allá de cualquier catástrofe humanitaria que hayamos visto”, dijo, al hablar en el marco de una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones en Ginebra.

“Está más allá de cualquier catástrofe humanitaria que hayamos visto”.

La guerra reinició en el país de 27 millones de personas en marzo de 2015, creando una situación en la que dos tercios de la población, o unos 18 millones de personas, dependen ahora de la ayuda externa para sobrevivir.

La situación que enfrentan muchos de los tres millones de desplazados de sus hogares en Yemen es esencialmente una lucha por la supervivencia: la comida, el agua y el albergue son prioritarios.

Muchos de ellos están sufriendo condiciones miserables e inadecuadas, viviendo en albergues superpoblados o improvisados durante meses y sin protección suficiente.

El dar una respuesta efectiva se está viendo obstaculizado por un grave déficit de financiamiento que ha dejado al ACNUR con sólo un uno por ciento de los $ 99,6 millones de dólares necesarios para continuar sus operaciones vitales de asistencia en el próximo año, dijo Gharaibeh.

“Estamos a principios de año, a mediados de febrero, y es importante que tengamos contribuciones de forma oportuna y gradual, con un ritmo que nos permita planificar... de manera que se pueda continuar proporcionando el mismo nivel de asistencia durante todo el año”, dijo.

Mientras que en el año 2016 el ACNUR gastó $ 76 millones de dólares en su respuesta de emergencia a diferentes oleadas de desplazamiento y el almacenamiento de artículos de primera necesidad en Yemen, Gharaibeh dijo que la operación comenzó este año con sólo $ 600.000 dólares en su cuenta bancaria.

Tener una operación totalmente financiada “nos da la oportunidad de tener diferentes opciones, ya sea para albergue, ya sea para el programa de efectivo”, agregó.

“Sin recursos... realmente significa que tendremos más y más gente languidecida en las calles”.

En un ejemplo del impacto de la escasez de financiamiento, Gharaibeh dijo que el ACNUR no podría seguir adelante con la ayuda financiera que brinda a unas 2.000 viudas vulnerables identificadas como necesitadas.

“Se han llevado a cabo evaluaciones en términos de vulnerabilidad, pero como no se ha combinado con financiamiento, socava nuestra credibilidad y la credibilidad de la respuesta.”

“Sin recursos no somos útiles en absoluto en Yemen. Necesitamos ser capaces de identificar las necesidades, identificar quién merece... y asegurarnos de que somos capaces de responder”.

La situación actual se ha visto agravada por décadas de abandono, que ha dejado instituciones débiles, un gobierno pobre y una economía débil.

“Todos los aspectos de la vida se ven afectados y sin esto, realmente significa que tendremos más y más gente languidecida en las calles. Un Yemen inestable no va a crear una región estable, y eso no beneficia a ninguno de sus vecinos”.

Por Tim Gaynor