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De acuerdo con informe del ACNUR, la violación masculina y tortura sexual están generalizadas en la crisis de Siria

Un estudio del ACNUR descubrió que la violación, la tortura y la explotación sexual de hombres, jóvenes y niños, dentro y fuera de Siria, podrían ser más común de lo que se habría pensado.

GINEBRA, Suiza, 06 de diciembre de 2017, (ACNUR) – Detenido en su nativa Siria durante la guerra, Tarek fue retenido en una oscura celda por más de un mes con otras 80 personas, pero esa difícil situación no fue lo más preocupante.

Los mantenían desnudos, y él y los otros detenidos eran colgados por las manos, y torturados en sus genitales con descargas eléctricas, y además, eran violados por sus captores.

“Entraban en la celda para violarnos, pero estaba oscuro, no podíamos verlos. Todo lo que podíamos oír era que la gente decía: "¡Para! ¡No! ... Pensé que moriríamos”, recordó.

La experiencia de Tarek no es única. Según un estudio encargado por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, el alcance de la violencia sexual contra niños, jóvenes y adultos hombres en la crisis de Siria puede ser mayor de lo que se creía.

El estudio de ACNUR, que se llevó a cabo principalmente a finales de 2016, se nutrió de información proveniente de varias decenas de fuentes y de dinámicas de grupo con 196 refugiados en Irak, Líbano y Jordania.

Los testimonios de aquellos entrevistados para el estudio ofrecieron una estremecedora visión de lo que ellos, o algunos de sus conocidos, habían sufrido. Se reportó que entre las formas de violencia sexual se encuentran la violación y la mutilación o el disparo a los genitales.

Se reporta que la mayoría de estos actos se dieron en centros de detención o prisiones improvisadas. Los investigadores de ACNUR han llegado a escuchar relatos de violencia contra niños de apenas diez años y contra hombres de más de 80.

“Mi amigo trabaja con un hombre de 60 años. Él se niega a darle su pago si no le hace favores sexuales”.

Las personas homosexuales, bisexuales, transgénero e intersexuales se hallan en situación particularmente vulnerable de cara a sufrir violencia sexual, algo que no finaliza cuando abandonan Siria. En el interior del país, los principales responsables de la misma fueron grupos armados, mientras que más allá de sus fronteras, el peligro de padecer abusos a menudo nace del oportunismo.

Los niños refugiados acogidos en países de asilo sufren violencia sexual a manos de otros hombres refugiados y de hombres de la comunidad local.

También denunciaron haber sufrido chantajes mediante el uso de fotografías sexualmente humillantes y videos tomados con móviles.

“Mi amigo trabaja con un hombre de 60 años. Él se niega a darle su pago si no le hace favores sexuales”, dijo Ibrahim, un refugiado sirio en Líbano. “Mi amigo no puede dejar su trabajo porque tiene que pagar la renta y mantener a su familia. Él tiene 30 años, está casado y tiene familia, pero no puede hablar con ellos sobre el tema”.

Entre niños acogidos en países de asilo, uno de los encuestados describió la violencia sexual, a menudo por parte de jóvenes mayores, como algo que sucedía “a diario”. El informe cita a un asesor legal que dice que este tipo de situaciones a menudo se califican de "acoso escolar" o “bullying’”, para más tarde descubrir que implican violaciones y otros actos sexuales. Muchos niños abandonan la escuela, debido a la intimidación y la violencia (incluida la sexual), complicando aún más el reto de que los niños refugiados puedan acudir a clase.

“Se trata de testimonios muy alarmantes que revelan cuan grave se ha vuelto el riesgo de sufrir violencia sexual para mujeres y niñas, y, como muestra este reciente informe, también para hombres y niños", dijo Volker Türk, Alto Comisionado Auxiliar para la Protección del ACNUR.

“Y también está claro que aquí nos enfrentamos a un círculo vicioso: escasa ayuda disponible, limitado acceso a hombres víctimas de la violencia sexual, servicios inaccesibles y una cultura del silencio. Todo ello refuerza el mito de que este problema es poco común”, añadió.

El informe de ACNUR se llevó a cabo con el fin de examinar las características, causas e impacto de la violencia sexual contra niños y hombres, así como para identificar buenas prácticas y otros medios para atender las necesidades de las víctimas de violencia sexual.

Asimismo, el informe hace una serie de recomendaciones a las agencias humanitarias y otras entidades que trabajan con refugiados, tales como la necesidad de contar con estrategias preventivas más sólidas, mejores acuerdos de confidencialidad, protección contra represalias, mejor atención para supervivientes de la violencia sexual y una mayor sensibilización entre las agencias humanitarias y su personal.

El informe también recomienda que se realicen más investigaciones con el fin de prevenir y responder de manera más efectiva a la violencia sexual contra los hombres y niños que viven en situación de conflicto y desplazamiento.

Ahmed, un refugiado que vive en Líbano, habló de los horrores que tuvo que soportar un pariente suyo, mientras estuvo detenido en Siria.

“Unos meses después de su liberación, nos dijo –rompió a llorar frente a nosotros- que no había una sola parte de su cuerpo que no hubiera sufrido abusos con un taladro. Había sido violado”

“Después de su liberación, dejó de comer y se volvió alcohólico. Murió de insuficiencia renal".