De refugiados a amigos: cuando acoger refugiados resulta una situación de "ganar – ganar"

Una serie de fotografías de Aubrey Wade, y respaldada por ACNUR, destaca cómo los hogares de Reino Unido han descubierto que ofrecer una habitación a un refugiado puede beneficiar a ambas partes.

La trabajadora social Emily Reynolds y su novio Gijs Van Amelsvoort acogen a Areej de Sudán. Los tres pasan tiempo juntos viendo películas y compartiendo comidas.  © ACNUR/Aubrey Wade

LONDRES – No es fácil tomar la decisión de abrir el hogar, o la vida, a una persona que se ha visto obligada a huir de su país. Pero, tal y como lo demuestra una exhibición fotográfica en Gran Bretaña, puede traer beneficios para ambas partes.

Ofrecer una habitación a una persona refugiada puede ayudarle a encontrar su camino y a integrarse con mayor facilidad en su nuevo país, un proceso que puede resultar alienante y confuso. Y para aquellos que desean hacer su parte en la crisis de refugiados, es un gesto tangible, significativo y potencialmente transformador. A menudo, se forjan vínculos que resisten el paso del tiempo.

"Lo más hermoso y sorprendente es que nos hicimos amigas", dice Emily Reynolds, de 28 años, sobre la experiencia de acoger a Areej, una "atrevida" refugiada que huyó de Sudán del Sur buscando protección internacional.

Esta y otras historias personales fueron capturadas en Acogida Británica "Great British Welcome", el capítulo británico de un Lugar sin Extraños, una exhibición de fotografías e historias que presentan a refugiados y sus anfitriones en Europa. La serie fue desarrollada por la fotógrafa Aubrey Wade, en alianza con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

"Las vidas de los refugiados y sus anfitriones se enriquecen positivamente por la convivencia."

Wade fue a conocer y fotografiar a algunos de los anfitriones británicos, cuyo espíritu de generosidad está ayudando a transformar las vidas de aquellos que se han visto obligados a huir, dándoles la oportunidad de comenzar una nueva vida en Reino Unido.

"La impresión perdurable que me dejó este proyecto es la forma en que las vidas de los refugiados y sus anfitriones se enriquecen positivamente por la experiencia de la convivencia", dice Wade. "Realmente es una situación de ganar-ganar".

La exhibición tendrá una duración de dos meses, del 16 de enero al 16 de marzo, en el patio de St Martin-in-the-Fields, la iglesia parroquial de la familia real británica y primer ministro, ubicado en Trafalgar Square, Londres.

La exposición ofrece a los visitantes una visión personal de la vida de los anfitriones y los refugiados.

Una familia, los Goldhills, le dieron la bienvenida a Faraj, de 21 años, a su casa de Cambridge. En 2012, él huyó Alepo, ciudad destrozada por la guerra.

"Viene de un contexto islámico muy ortodoxo y luego llegó a una familia muy judía", dijo Simon Goldhill, profesor de literatura griega en el Kings College de la Universidad de Cambridge. "Reza cinco veces al día y luego viene a la sinagoga con nosotros y ayuda al rabino. Este es un testimonio de quién es Faraj. Él ve nuestras diferencias, pero nunca como un problema".

La hija de Simon, Sarah, de 27 años, dijo que Faraj "me saca por completo de mi día mundano y mi enojo".

La colección ayuda a mostrar que incluso cuando las cifras de desplazados por la guerra y la persecución han aumentado, los europeos han mostrado compasión, esperanza y humanidad abriendo sus casas a los refugiados, ayudando a cerrar las brechas culturales y romper las barreras del idioma. La exposición incluye retratos de Alemania, Suecia, Francia y Austria.

"A veces pienso demasiado, me pongo triste y no puedo dormir. Pero en general estoy feliz."

En Gran Bretaña, el proyecto recibió un valioso apoyo de Refugees at Home, una organización benéfica que conecta a quienes tienen una habitación libre en su casa con solicitantes de asilo y refugiados que necesitan urgentemente alojamiento.

"Existe un verdadero sentido de la mentalidad cívica y el apoyo a los refugiados a nivel popular en Gran Bretaña", dijo Gonzalo Vargas Llosa, Representante del ACNUR en el Reino Unido. "Refugees at Home, y los anfitriones que vincula a los refugiados, son un testimonio de eso".

La exposición también ayuda a mostrar que los refugiados son personas normales con problemas cotidianos.

Catharine Elliott ha sido anfitriona de Hussein, de 20 años y de Etiopía, desde octubre de 2016, desde que sus hijos se fueron de casa.

"La diferencia entre los adolescentes nacidos en Londres y los nacidos en Etiopía es mínima. Los adolescentes de todo el mundo son iguales. No se dan cuenta de que las sábanas deben cambiarse y que la ropa no se lava sola", dijo. "Solo tienes que enseñarles de la mejor manera".

El viaje de Hussein al Reino Unido fue extremadamente difícil, pero ha encontrado un poco de estabilidad.

"A menudo me levanto asustado porque cuando escapé por Libia estaban disparándole a la gente delante de mí", dijo. "Fue demasiado. A veces pienso demasiado, me pongo triste y no puedo dormir. Pero en general estoy feliz".

Por Matthew Saltmarsh