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El ACNUR intensifica la asistencia para ayudar a los desplazados sirios a prepararse para el invierno

Se han adoptado planes para proteger a 3,8 millones de personas vulnerables de las duras condiciones meteorológicas este invierno pero solo se han obtenido fondos para financiar un 63% del programa.

BEIRUT, Líbano, 22 de diciembre de 2017 (ACNUR) - Sentados en la única habitación que les sirve de vivienda en un barrio deteriorado de Beirut, la capital del Líbano, y sin medios para calentarse, Samira y su esposo Hussein piensan con un temor que ya les resulta familiar en la llegada de su sexto invierno en el exilio desde que huyeron del conflicto en la vecina Siria.

Al igual que la mayoría del millón aproximado de refugiados sirios registrados que viven en el Líbano, esta pareja –procedentes de Deir Ez-Zour– tiene motivos para temer la llegada del frío y las tormentas invernales. Ya con dificultades para pagar el alquiler, comprar alimentos y cubrir los gastos médicos, apenas están preparados para hacer frente a las duras condiciones del invierno y los gastos adicionales que conllevan.

Su principal preocupación es el bienestar de Haytham, su hijo de 2 años, que padece asma y para quien el frío y el agravamiento del riesgo de infección suponen una auténtica amenaza.

“Padece asma desde que nació. Cuando se pone enfermo tiene problemas para respirar, su rostro adquiere un tono azulado y tenemos que administrarle oxígeno o llevarlo al hospital,” explica Samira, de 30 años. “Si se pone enfermo con gripe, su enfermedad se agrava y apenas puede respirar.”

Y se dan situaciones similares en todo el país, en el que miles de refugiados sirios viven en el interior de estructuras endebles fabricadas con madera y con revestimientos de plástico levantadas en asentamientos informales. Los refugios inundados son algo habitual en las zonas montañosas del Líbano durante el invierno, una época en la que también se producen intensas nevadas y fuertes descensos de las temperaturas en numerosas zonas del país.

“Padece asma desde que nació. Cuando se pone enfermo tiene problemas para respirar y su rostro adquiere un tono azulado”.

Para ayudar a los refugiados vulnerables a prepararse para afrontar las bajas temperaturas, desde el mes de noviembre, el ACNUR, el organismo de las Naciones Unidas para los refugiados, empezó a distribuir asistencia en efectivo para el invierno por un importe de entre 225 y 375 dólares de los Estados Unidos en concepto de ayuda para cubrir gastos adicionales, como combustible, ropa y gastos médicos. Hasta el momento han recibido esta asistencia unas 650.000 personas de las 800.000 previstas.

Gracias a esta ayuda extra, Samira y su familia, que se encuentran entre los beneficiarios del programa, podrán defenderse del frío en los próximos meses. “Naturalmente que nos ayudará,” dice. “Por ejemplo, para calentarnos, especialmente en las duras condiciones meteorológicas que tenemos aquí y poder hacer frente a la enfermedad de mi hijo.”

En la totalidad de la región, el ACNUR tiene previsto prestar asistencia a un total of 3,81 millones de refugiados sirios e iraquíes y desplazados internos en el marco de su programa de ayuda invernal en Siria, el Líbano, el Iraq, Turquía, Jordania y Egipto.

El programa está dirigido a las familias más vulnerables y combina ayuda en efectivo, suministro de materiales de construcción para reparar e impermeabilizar los refugios y distribución de artículos para el invierno, como mantas térmicas, estufas de gas y ropa de abrigo.

También existen planes para prestar asistencia a más de 1,1 millones de personas desplazadas en el interior de Siria, con especial atención a los desplazados más recientes y a otras personas que viven en zonas de difícil acceso o en zonas sitiadas.

En la totalidad de la región, el ACNUR tiene previsto prestar asistencia a un total de 3,81 millones de refugiados sirios e iraquíes.

Del total de 228 millones de dólares necesarios para financiar el programa de invierno de este año, las donaciones recibidas hasta el momento ascienden a solo 143 millones de dólares, es decir que aún queda sin cubrir en torno al 37%  de lo que se necesita para prestar asistencia a más de 1 millón de personas.

Mientras tanto, el invierno que se aproxima también amenaza la seguridad y el bienestar de los refugiados en otras zonas del Mediterráneo, como por ejemplo, Grecia, país por el que, en el momento álgido de la crisis de los refugiados en Europa, transitaron más de 1 millón de personas.

El ACNUR ha instado al Gobierno de Grecia a acelerar los preparativos para ayudar a pasar el invierno a miles de refugiados y migrantes en las islas que reciben a un mayor número de refugiados, a saber Lesbos, Quíos y Samos, y ha advertido del riesgo de que se pueda repetir la situación del invierno de 2016/2017, cuando cientos de personas tuvieron que enfrentarse a las duras condiciones meteorológicas en pequeñas tiendas y refugios improvisados.

El ACNUR también ha colaborado directamente con las autoridades con el suministro de más de 240.000 artículos de ayuda destinados a las islas, entre los que se incluyen tiendas y ropa de invierno, y sigue prestando asistencia en el traslado de personas a la Grecia continental para evitar que tengan que pasar el invierno en tiendas sin medios para calentarse y con muy escasos servicios.

Desde el mes de julio han llegado a las islas casi 20.000 personas, la mayoría de ellas procedentes de Siria, el Iraq y el Afganistán. Entre ellos hay muchas familias con niños pequeños y otras personas vulnerables que necesitan un alojamiento en condiciones dignas.

Por: Lisa Abou Khaled desde Beirut (Líbano).

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.