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Familia yemení reunida en Montenegro luego de cuatro años de separación

Montenegro ha visto a un gran número de solicitantes de asilo pasar a través de su territorio durante los últimos años. Sin embargo, Jamil es uno de los pocos que se quedaron.

PODGORICA, Montenegro, 11 de marzo de 2016 (ACNUR) - Cuando su esposa Aisha* y sus cuatro hijos pequeños finalmente aparecieron en la sala de llegadas del aeropuerto de Podgorica, el abogado yemení Jamil* los estrechó entre sus brazos, llorando de alegría.

Han pasado más de cuatro años desde que huyó de Yemen por su vida y buscó refugio en el diminuto país balcánico de Montenegro.

“Honestamente, no creí que esto pasaría nunca, y hasta ahora todavía no lo puedo creer”, dijo el antiguo activista de la oposición de 47 años de edad, contento. “En muchas ocasiones pensé que no volvería a ver a mi familia, así que esto es como una nueva vida para mí”.

Jamil escapó de Yemen en 2011, cuando el conflicto y la inestabilidad comenzaron a convertir la vida diaria en una lucha. Pasó varios meses en Siria,  antes de viajar a través de Europa con la esperanza de encontrar protección en Alemania.

Pero en Montenegro un problema de la espalda que continuaba empeorando, lo detuvo.

Luego de que le fue reconocido el asilo, Jamil tenía la esperanza de reunirse sin incidentes con sus seres queridos. Su vida había sido más difícil que nunca sin el pilar de la familia, pero el proceso de reunificación familiar llevaría años.

Mientras esperaba una respuesta, Jamil comenzó a forjarse una vida en Montenegro, aprendiendo el idioma, integrándose con la población local y haciendo amigos. Pero nada podía reemplazar a su familia.

Luego, justo cuando Jamil estaba comenzando a perder las esperanzas, las oficinas del ACNUR y la OIM en Montenegro y Yemen intervinieron para ayudar a reunirlo con Aisha y los niños. Para enero de 2016, estaban listos para salir hacia Podgorica, con el ACNUR y la OIM proporcionándoles asistencia de tránsito durante todo el camino.

“Es difícil expresar con palabras lo mucho que los extrañé”, recuerda Jamil. “Mi único deseo era asegurarme de que estuvieran seguros y bien. Me mantuve en contacto con mi esposa todo el tiempo y tratamos de explorar todas las opciones. Y, con la ayuda de Dios, finalmente funcionó”.

Para Aisha y sus hijos, fue su primer viaje en avión. Sintieron un gran alivio al aterrizar. Ahora, por fin reunida, la familia necesitará un poco de tiempo para adaptarse al nuevo entorno en la capital montenegrina Podgorica.

“Es un gran cambio para nosotros. Para empezar, es seguro y pacífico”, dijo Aisha. “Además, no tenemos que preocuparnos por quedarnos sin electricidad o sin agua, como sucedía en Yemen. El clima es bastante diferente, pero nos acostumbraremos, siempre y cuando estemos fuera de peligro”.

© ACNUR/R. SrdanovicMontenegro ha visto a un gran número de solicitantes de asilo pasar a través de su territorio durante los últimos años. Sin embargo, Jamil es uno de los pocos que optaron por quedarse en el país y construir una vida como refugiado ahí. La familia recibirá asistencia inicial del ACNUR y la OIM en cuestiones de alojamiento, ropa, idioma y apoyo psicosocial. 

“Queríamos asegurarnos de que el calvario de Jamil y sus seres queridos llegara a su fin, ya que la unidad familiar es un derecho humano fundamental”, dijo Mustafa Server Caylan, representante del ACNUR en Montenegro.

“El crédito es también del Gobierno de Montenegro, que cumplió con sus compromisos derivados del Derecho Internacional, dando a la familia un refugio seguro”, añadió.

El ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, apoya firmemente la reunificación familiar como medio para restaurar la dignidad básica de la vida de los refugiados. Esta política no sólo defiende principios humanitarios básicos, sino que también incrementa las posibilidades de los refugiados durante la integración.

Ser separado de los seres queridos es uno de los traumas más severos relacionados con el desplazamiento forzado. Luego de años de incertidumbre, esta familia yemení finalmente está reunida. Tomará un poco de tiempo para que los seis se adapten, pero el proceso será más fácil ahora que se sienten seguros.

Al fin, les espera una nueva vida por delante. Sin embargo, como dice Jamil, nunca dejarán de soñar con poder volver a su tierra natal algún día.

*Nombres modificados por razones de protección

Por Stefan Bulatovic en Podgorica, Montenegro.

Gracias a la Voluntaria en Línea Violeta Laura Nadurille Hillmann por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.