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El sufrimiento en Yemen se agudiza tras la segunda semana de cierres en las fronteras

Este es un resumen de lo dicho por el portavoz del ACNUR, William Spindler, a quien puede atribuirse el siguiente texto, durante una conferencia de prensa en el Palacio de las Naciones en Ginebra.

GINEBRA, Suiza, 14 de noviembre de 2017 (ACNUR). - ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está alarmado por el empeoramiento de la situación humanitaria en Yemen tras el cierre temporal de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas desde el pasado 6 de noviembre. Durante la última semana, se ha impedido el paso de los suministros humanitarios y comerciales, y se ha restringido la circulación de trabajadores humanitarios. El cierre fronterizo supone una nueva presión económica sobre la población civil, que viene sufriendo el conflicto desde hace muchos meses.

Con los flujos comerciales obstaculizados, se disparan los precios de los productos esenciales, incluidos los alimentos, el agua en camiones cisterna, el gas doméstico y el combustible, En Saná, por ejemplo, el precio del combustible aumentó en un 60% y el del agua en camiones cisterna en un 133%. Como resultado, el personal de ACNUR y el de sus socios humanitarios está viendo un aumento en el número de civiles que buscan ayuda humanitaria. Las poblaciones en situación vulnerable, incluidos desplazados internos, refugiados y solicitantes de asilo se ven especialmente afectados.

Entre 600 y 800 personas, por ejemplo, se acercan a diario a un centro para desplazados internos de Saná, apoyado por ACNUR y dirigido por su socio ADRA. Antes del cierre de fronteras la cifra era normalmente de 400 a 600 personas. La gente dice que ya no puede cubrir sus necesidades básicas ni pagar atención médica, y algunos se enfrentan a la amenaza del desalojo.

En Aden, donde ya había escasez de combustible y gas antes del cierre de las fronteras, las personas desplazadas informan que los precios de los alimentos casi se han duplicado. Hay quien carece de otra opción que no sea comer menos.

Al menos 329 refugiados que esperaban escapar de Yemen y regresar a su hogar en Somalia -con el apoyo de ACNUR y la OIM, a través de un programa de retorno espontáneo asistido- han visto pospuesta tres veces su partida en barco desde el puerto de Adén a Berbera en Somalia.

El conflicto en Yemen, que comenzó en marzo de 2015, ha dado lugar a la mayor crisis humanitaria del mundo con 21 millones de personas afectadas. Dos millones de desplazados internos, un millón de repatriados y 28.000 refugiados y solicitantes de asilo luchan para sobrevivir en medio de una situación de desplazamiento cada vez más prolongada. A medida que las condiciones empeoran, aumenta el número de personas que recurren a soluciones como el trabajo infantil, el reclutamiento forzado y el matrimonio precoz.

ACNUR ha recibido informes de que, desde el cierre de las fronteras, un grupo de desplazados sin medios para costearse la vida ha abandonado los centros urbanos de Saná (en el oeste del país) y regresado a otras provincias, incluyendo aquellas en primera línea de los combates. En la ciudad norteña de Sa'ada, por ejemplo, las autoridades humanitarias locales informan que hasta 500 familias internamente desplazadas han regresado de Saná.

Los cierres fronterizos también están afectando a las entregas de ayuda. Se ha paralizado el envío de nuevos stocks de material de asistencia de emergencia de ACNUR, destinadas a cerca de 280.000 desplazados internos afectados por el conflicto. El personal de ACNUR también se ha visto afectado, algunos varados fuera del país y otros sin combustible para el transporte.

ACNUR esperaba distribuir ayuda de emergencia a 140.000 personas, así como proporcionar ayuda económica en efectivo a 13.000 hogares para que afronten el invierno y subsidios para la renta a 9.000 hogares para fin de año. Sin embargo, la escasez de combustible y los efectos secundarios relacionados con los cierres de fronteras obstaculizarán y retrasarán estas distribuciones.

Junto con otros miembros de la comunidad humanitaria en Yemen, ACNUR aboga por levantar el cierre de fronteras sin más demora. Los cierres están agravando la crisis humanitaria y representan una amenaza crítica para las millones de personas que luchan por sobrevivir.

 

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