Tamaño del texto A A A

En Kenia, Alto Comisionado insta a apoyar a los refugiados somalíes y a las comunidades de acogida

Grandi expresó su gratitud con Kenia por acoger a casi medio millón de refugiados y mantener sus fronteras abiertas para quienes huyen de la guerra.

NAIROBI, Kenia, 20 de diciembre de 2017 (ACNUR) - El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, expresó su gratitud con Kenia por continuar albergando a casi medio millón de refugiados y por mantener sus fronteras abiertas a las personas que huyen de la guerra.

En una reunión con el presidente Uhuru Kenyatta el miércoles (20 de diciembre), Grandi recibió garantías de que a medida que avanza el programa de repatriación de refugiados somalíes, no se devolverá a ningún refugiado en contra de su voluntad.

“En un momento en que muchos otros países están cerrando sus fronteras y adoptando medidas restrictivas, Kenia continúa acogiendo refugiados”, dijo Grandi. “La comunidad internacional debe igualar este compromiso de Kenia con la financiación humanitaria y de desarrollo, así como con el aumento de las plazas de reasentamiento, las becas universitarias y otras oportunidades”.

“Este compromiso de Kenia debe ser igualado por la comunidad internacional”.

La crisis de los refugiados somalíes ahora está entrando en su año 27 y Grandi dijo que mientras Somalia siga siendo frágil, muchos refugiados seguirán aprensivos a regresar a sus hogares. Sin embargo, señaló que un número significativo de refugiados está decidiendo regresar.

En lo que va del año, más de 35.000 refugiados del campamento de refugiados de Dadaab han regresado a Somalia bajo el programa de repatriación voluntaria del ACNUR, mientras que más de 18.000 se han registrado para irse. Desde diciembre de 2014, más de 73.000 refugiados de Dadaab han regresado voluntariamente a Somalia.

“Estos refugiados tienen esperanzas y han tomado decisiones informadas”, dijo Grandi, prometiendo el apoyo continuo del ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, al proporcionarles asistencia para la reintegración a su llegada a Somalia.

El lunes, en Kismayo, Somalia, donde la mayoría de los refugiados que regresan de Dadaab se han establecido, Grandi conoció a familias que habían vivido en campamentos de refugiados en Kenia y Djibouti durante dos décadas. Aunque las familias estaban preocupadas por la seguridad, expresaron su alegría por dejar de ser refugiados y su determinación de contribuir con la reconstrucción de su país. El ACNUR, junto con el Comité Estadounidense para Refugiados, está construyendo asentamientos simples para los retornados con mayor necesidad de vivienda, y brinda capacitación vocacional para ayudarles a encontrar trabajo o crear negocios.

En una visita a Dadaab el martes, junto con Ahmed Hussen, el ministro canadiense de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía, Grandi habló a los refugiados que estaban tratando de decidir si permanecían en Dadaab o regresaban a su hogar en Somalia. Tanto Grandi como Hussen visitaron el “servicio de ayuda” de repatriación, donde el ACNUR verifica cuidadosamente el carácter voluntario de su decisión. Mientras se encontraba con los refugiados, Grandi hizo un llamamiento para que se intensificaran los esfuerzos internacionales hacia la estabilización.

“Somalia sigue necesitando esfuerzos internacionales para reconstruir la infraestructura y crear condiciones de seguridad para el retorno de los refugiados”, dijo.

Durante su visita, Grandi escuchó los desafíos y esperanzas de los refugiados somalíes. También se reunió con autoridades locales y líderes de la comunidad de acogida.

“Es útil para mí estar aquí para aprender y escuchar de ustedes, incluso mientras seguimos haciendo nuestro mejor esfuerzo para apoyarles”, dijo, en una reunión con mujeres y niñas sobrevivientes de violencia sexual y de género en el campamento Hagadera.

Las mujeres y niñas exhibieron obras de arte que hicieron gracias a un programa financiado por el ACNUR, y administrado por el Comité Internacional de Rescate, que apoya a las mujeres vulnerables. Las mujeres, que reciben asesoramiento en el centro, expresaron gratitud por el apoyo que recibieron pero pidieron más materiales de costura para poder vender sus productos, citando la falta de suficientes actividades generadoras de ingresos en el campamento. “Puedo asegurarles que el ACNUR y nuestros socios estamos haciendo todo lo posible para utilizar los escasos recursos disponibles para satisfacer las necesidades más básicas”, dijo Grandi. Expresó su pesar por el hecho de que el apoyo de los donantes está disminuyendo en un momento en que los refugiados aquí todavía requieren ayuda continua.

Al recibir a Grandi en su modesto albergue con techo de hojalata y piso de tierra, Ladan, una madre de cinco hijos, le dijo a Grandi que las condiciones eran difíciles. Ella fue reubicada después de que su sección del campamento se cerró cuando la gente se fue a Somalia. “Lucho por conseguir suficiente comida para mis hijos ya que la comida que solíamos recibir se redujo a la mitad”, dijo, refiriéndose a los recortes de raciones del Programa Mundial de Alimentos, una consecuencia de la reducción de los fondos de los donantes.

Sus problemas hicieron eco a los expuestos por otros refugiados, incluidos líderes comunitarios que se reunieron con Grandi y delinearon los desafíos que enfrentan en los campamentos. Los líderes mencionaron como desafíos el alto número de abandonos escolares y la falta de educación superior, la disminución de las oportunidades de reasentarse en terceros países y la falta de servicios especializados para las personas con necesidades especiales.

Grandi escuchó atentamente sus preocupaciones, particularmente la necesidad de más becas de educación universitaria y capacitación vocacional. Fue inspirado por 16 estudiantes de alto rendimiento a quienes les otorgaron becas universitarias bajo el Servicio Universitario Mundial de Canadá, pero lamentó que cientos de graduados de la escuela secundaria no tuvieran los medios para continuar sus estudios.

El Alto Comisionado dijo que continuaría apelando a los donantes internacionales en su nombre y que trabajaría con el gobierno de Kenia en la realización del compromiso del presidente Kenyatta de establecer un centro de educación vocacional en Dadaab tanto para los refugiados como para la comunidad de acogida.

"Nuestro llamado a los donantes y países de acogida no es a renunciar a los refugiados somalíes", dijo Grandi, señalando que el Banco Mundial había asignado 100 millones de dólares en préstamos en reconocimiento a Kenia como un importante país de acogida de refugiados. Gran parte de esa inversión está planificada para el desarrollo de infraestructura y programas de rehabilitación ambiental en Dadaab.

Grandi pidió una salida de un modelo de dependencia de campamentos cerrados como Dadaab. Dijo que se sentía animado, ya que Kenia firmó para ser uno de los 13 países que adoptan el nuevo Marco de Respuesta Integral para los Refugiados. "En el futuro", dijo Grandi, "nos esforzaremos por adoptar un enfoque que brinde a los refugiados y a la comunidad de acogida acceso a los servicios, mientras promueva la autosuficiencia y las oportunidades económicas para mejorar sus condiciones de vida y evitar la dependencia de la ayuda".

 

Por Melissa Fleming