Entrevista: La campaña sobre la apatridia hace progresos

UNHCR's Mark Manly discusses the agency's campaign to end statelessness and hails recent moves by Lithuania, Nicaragua and Côte d'Ivoire to tackle the issue. [for translation]

Mark Manly, jefe de la Unidad de Apatridia del ACNUR, señala aquellos países que se han adherido recientemente a las convenciones de la ONU sobre apatridia.  © ACNUR/D.MacIsaac

GINEBRA, 12 de septiembre (ACNUR) – Hay al menos 10 millones de personas apátridas en el mundo, sin embargo, existe un creciente interés a nivel global acerca de su situación y se multiplican las iniciativas para solucionar el problema. Desde que ACNUR lanzara una campaña en 2010 para aumentar la concienciación sobre las personas apátridas y para impulsar el apoyo a las dos convenciones de la ONU sobre este tema, muchos países han dado pasos para mejorar esta situación, al adherirse a una o ambas convenciones. En julio, Lituania se convirtió en uno de los Estados Partes más recientes de la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961 – sirviendo como ejemplo para otros Estados miembros de la UE y antiguas repúblicas soviéticas. Esto produjo un efecto doble, ya que se coincidió con el inicio de la presidencia de Lituania de la UE. Este acontecimiento fue recibido con satisfacción por parte del ACNUR, que tiene el mandato de la ONU para prevenir y reducir al apatridia en todo el mundo, así como para proteger los derechos de las personas apátridas. Los esfuerzos de Lituania para solucionar el problema de la apatridia desde el final del dominio soviético en 1991 son impresionantes – sólo hay unas 4.000 personas apátridas en comparación a casi 400.000 en las otras dos antiguas repúblicas bálticas soviéticas, Estonia y Lituania. Mark Manly, jefe de la Unidad de Apatridia del ACNUR, conversó recientemente sobre el tema de la apatridia con Daniel Mac Isaac, del Servicio de Comunicación e Información Pública de la agencia. Fragmentos de la entrevista:

Cuéntenos acerca de las actuales tendencias mundiales en materia de apatridia

La magnitud del problema ha fluctuado en los decenios recientes. Los números masivos a comienzos de los 90 se redujeron gradualmente cuando nuevos Estados de la antigua Unión Soviética concedieron la ciudadanía a cientos de miles de personas. Las cifras aumentaron de nuevo con acontecimientos en otras partes del mundo, tales como el Caribe y Sudáfrica. Una fuente perenne de nuevos casos de apatridia son las lagunas en las leyes de nacionalidad que convierten en apátridas a los niños al nacer – normalmente porque sus padres son apátridas. También nos preocupan los nuevos casos de sucesión de Estados tales como la reciente independencia de Sudán del Sur. Si las normas para la nacionalidad no están bien sopesadas y puestas en práctica, miles de personas pueden resultar afectadas, tal como ocurrió en la antigua Unión Soviética. Tales situaciones pueden necesitar años para resolverse. Hay todavía más de medio millón de personas apátridas en la antigua Unión Soviética.

¿Qué significa la apatridia para la gente en su vida cotidiana?

Este es el asunto clave porque si hubiera una comprensión más amplia sobre el terrible impacto en las vidas de las personas, sería mucho más fácil motivar a los gobiernos a tomar acción. Las condiciones varían ampliamente pero, normalmente, las personas apátridas viven el país de nacimiento pero no tienen residencia legal ni documentación para probar su identidad. Esto tiene graves efectos porque la falta de un estatus legal normalmente significa que los niños no pueden ser registrados al nacer o ir a la escuela; la gente generalmente no puede trabajar legalmente, poseer tierras, establecer contratos, heredar propiedades, abrir cuentas bancarias . . . He conocido gente que tenía miedo de salir de su casa por la posibilidad de ser detenidos por la policía, simplemente porque no pueden probar su identidad. La gente a menudo informa que tienen dificultades para casarse y algunos que se casan deciden no tener hijos porque también serían apátridas. Hemos conocido a mucha gente brillante que logra tener una educación formal pero que no puede progresar profesionalmente sin nacionalidad. Acaban aceptando trabajos mal retribuidos. Y hay un importante impacto psicológico en muchos casos – incluyendo depresión con fuertes sentimientos de indefensión, frustración y exclusión.

¿Qué ha hecho el ACNUR para reducir la apatridia y cuáles son los mayores problemas?

El primer paso es determinar quienes son las personas apátridas y como han llegado a esa situación y estudiar cuáles son los obstáculos para adquirir una nacionalidad. Estamos haciendo este trabajo precisamente ahora en muchos países en el mundo, incluyendo varios Estados de la ex Unión Soviética. Una vez que entendemos mejor el problema, podemos ver con los Gobierno que acción se necesita. Esto es a veces un problema importante porque el asunto de la nacionalidad llega hasta el mismo corazón de la identidad de los Estados. ¿Quién pertenece y quién no? A menudo las divisiones históricas dentro de la población forman parte del problema y, a menudo, las personas apátridas pertenecen a las minorías, como los Rohingya en Myanmar. Una vez que existe algún reconocimiento del problema, podemos empezar a tratar los cambios necesarios en la legislación sobre nacionalidad y en los procedimientos, y cualquier otra acción sea necesaria.

A menudo unos pocos pequeños cambios en la ley y la introducción de procedimientos simplificados para la adquisición de la nacionalidad pueden hacer posible que un amplio número de personas apátridas adquieran una nacionalidad en un corto periodo, generalmente con costos mínimos. También es importante evitar nuevos casos y un paso clave es asegurarse que cada niño que nazca apátrida adquiera la nacionalidad del país en que haya nacido. Esto rompe el ciclo de transmisión de la apatridia de una generación a la siguiente y es una de las salvaguardias básicas contra la apatridia contemplada en la Convención de 1961.

¿Por qué algunos países son reticentes a adherirse a las dos Convenciones?

A menudo no es una cuestión de reticencia, sino de falta de conocimiento acerca de las Convenciones y su importancia. Hasta 1995, ninguna agencia internacional promovía las dos Convenciones – el ACNUR lo ha venido haciendo desde entonces bajo el mandato en materia de apatridia asignado por la Asamblea General de la ONU. Hemos visto que la mayor parte de los Gobiernos son receptivos cuando se explican las ventajas de las Convenciones. En particular, responde al interés de todos – personas apátridas y no – que exista un conjunto de normas mínimas aplicables a todos los países. Muchos Gobiernos están de acuerdo, y es por eso que 33 Estados asumieron el compromiso de adherirse a una o ambas Convenciones en 2011, mientras que muy probablemente las mismas obtendrán un nivel de ratificación casi universal en las Américas y en Europa en un futuro próximo, y un nivel muy alto en África. Naturalmente, hay Estados en varias partes del mundo que probablemente no se adherirán a corto plazo. Por ejemplo, la Convención de 1961 requiere que los Estados tengan salvaguardias en sus leyes de nacionalidad para evitar que se produzca apatridia, pero algunos países tienen unas leyes de nacionalidad muy problemáticas y no están dispuestos a cambiarlas para adherirse a la Convención.

¿Qué es lo que está pasando ahora exactamente, y que desearía usted que pase?

Estamos viendo progresos. El 50º aniversario de la Convención de 1961, en 2011, fue un hito. Trabajando con un pequeño número de países que apoyan la causa y de ONG, pudimos explicar a muchos Gobiernos porque tienen que preocuparse por el impacto de la apatridia en las personas y en la sociedad de una manera más amplia. Desde entonces, hemos oído a un número creciente de Gobiernos decir que la apatridia no es aceptable y tomar acción para solucionar el problema. De hecho, más de 60 Gobiernos en 2011 se comprometieron a tomar acción en este tema y unos quince ya han actuado reformando sus leyes de nacionalidad y adoptando procedimientos para identificar a las personas apátridas. Hemos tenido un número sin precedentes de adhesiones a las Convenciones sobre apatridia – 29 desde el comienzo de nuestra campaña, en 2010. Para verlo en perspectiva, la Convención de 1961 obtuvo solo 15 adhesiones en las tres décadas sucesivas a su adopción. Solo en los últimos dos meses, Lituania se adhirió a la Convención de 1961 y Nicaragua a las dos Convenciones. Nos animó mucho que la Asamblea Nacional de Costa de Marfil aprobase recientemente la adhesión a las dos Convenciones. Este es un paso importante para la resolución de los principales problemas de apatridia en Costa de Marfil. Estamos animando a otros Estados a que tomen la iniciativa sobre este asunto y se adhieran a las Convenciones.

¿Se erradicará la apatridia en el mundo alguna vez?

Estamos muy contentos con los avances de los últimos años, pero claramente no son suficientes. La población mundial de apátridas sigue siendo alta – estimamos que las personas apátridas sean más de 10 millones. En años recientes, solo un pequeño porcentaje ha adquirido una nacionalidad cada año – aproximadamente el 1 por ciento. Para lograr un incremento significativo de esta cifra, necesitamos ver avances en los Estados con grandes poblaciones de personas apátridas. El próximo año es el 60º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y uno de nuestros principales mensajes será que la apatridia puede erradicarse. Para lograr esto, necesitamos que los responsables de políticas públicas entiendan que esta es una de las crisis de derechos humanos entre las más ignoradas de nuestro tiempo, y actuar en consecuencia.

Gracias al voluntaria de UNV Online Carlos Martínez De Baños por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.