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Escuela acelera la integración de los refugiados en Brasil

Con mucha fuerza de voluntad, la refugiada colombiana de treinta y un años Marta Gesenia inscribió a su hija de dos Oriana en un jardín de infantes de Parnamirim ...

NATAL, Brasil, 10 de junio (ACNUR) – Con mucha fuerza de voluntad, la refugiada colombiana de treinta y un años Marta Gesenia inscribió a su hija de dos Oriana en un jardín de infantes del municipio de Parnamirim, Rio Grande do Norte. Decidida a reconstruir su vida en Brasil, país en el que está reasentada con su familia desde diciembre de 2009,  Oriana se presentó en el Centro Municipal de Educación Infantil (CEMEI) “Ivania Soraia” para pedir que su hija pudiese frecuentar la escuela.

Con la ayuda de un diccionario explicó a la directora la situación del núcleo familiar y por qué era necesario que Oriana fuera a clase. La directora  autorizó conmovida la inscripción y hoy la pequeña convive y juega con otros niños brasileños en una institución de enseñanza pública.

La historia de Marta y su familia, obligadas a dejar Colombia por la persecución de grupos armados irregulares, es un ejemplo de cómo la educación funciona como herramienta de integración de los refugiados reasentados en Rio Grande do Norte.

En Natal, la capital del Estado, la Escuela “Newton Braga” ofrece educación pública de calidad a cinco niños colombianos de distintas edades.

Juan Carlos viene de Cali. Tiene doce años y hace dos fue reasentado con sus padres en Brasil después de estar un bienio en Ecuador. Frecuenta la escuela casi desde el principio y es bastante popular. Con una sonrisa en los labios, nos cuenta en un portugués perfecto con el típico acento de Rio Grande do Norte que se siente muy satisfecho. “Conozco a todo el mundo y estoy contento. Lo más complicado fue aprender a escribir bien en portugués.” Dice que le gustan todas las materias, especialmente inglés, ciencias sociales e historia. Pasa su tiempo libre con los amigos o en la casa con su familia. En la escuela le encanta conversar con los compañeros y leer.

El Estado de Rio Grande do Norte acoge actualmente a 62 refugiados, entre hombres, mujeres y niños, en el marco del programa “Reasentamiento Solidario” que el gobierno de Brasil ha puesto en marcha en 2004 en asociación con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la sociedad civil y el sector privado. El Centro de Direitos Humanos e Memória Popular (CDHMP), que en virtud de un acuerdo con el ACNUR  implementa el programa en el Estado desde 2005, ha facilitado las gestiones ante socios locales como el CEMI y la Escuela “Newton”.

La posibilidad de inscribir a los niños en la escuela es para los padres una ventaja que les permite buscar trabajo e incorporarse al proceso de integración local en la nueva sociedad. “Poder dejar a mi hija en una escuela de confianza significa tener parte del día libre para seguir estudiando, cuidar de la casa y frecuentar los cursos de capacitación profesional ofrecidos por el programa de reasentamiento”, sostiene Marta.

Para los niños la escuela es el acelerador de la integración. “Los alumnos se integran fácilmente y las familias también, porque los padres participan en las reuniones y los eventos que organizamos en la escuela”, afirma la directora del CEMEI, Claudia Gibson. En la Escuela “Newton Braga”, la vicedirectora Carla Alves observa que los alumnos no tuvieron ningún tipo de dificultad para integrarse y no demuestran un rendimiento inferior a los compañeros brasileños. Recuerda que los profesores fueron avisados de la llegada de los refugiados pero no recibieron una preparación especial, ya que la opción de la escuela es tratar a todos los alumnos por igual y no exponer la historia personal de los pequeños refugiados ante los demás compañeros.

Para Andrés Ramírez, representante del ACNUR en Brasil, “todo refugiado, sea niño, joven o adulto, tiene derecho a la educación. Ésta es fundamental para restablecer la esperanza y la dignidad de las personas obligadas a abandonar sus hogares y sus países porque les permite retomar una rutina normal y construir un futuro mejor”.

Actualmente el Estado de Rio Grande do Norte atiende a 21 núcleos familiares distribuidos en distintas ciudades. Hay 54 colombianos (87% del total), 4 ecuatorianos (6,45%), 2 cubanos (3,2%) y 2 guatemaltecos (3,2%).

El reasentamiento es una de las tres soluciones duraderas con las que opera el ACNUR. Consiste en permitir que se reinstalen en un segundo país aquellos refugiados que han tenido problemas de adaptación o de seguridad en el primer país de acogida. Las otras dos soluciones duraderas son la repatriación voluntaria, que se adopta cuando el refugiado puede volver a su país de origen en condiciones de seguridad y dignidad, y la integración local, que significa la integración social, económica y cultural del refugiado en el país de asilo.

Janaina Galvão, en Natal, Brasil