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Escuela libanesa empodera a niños con discapacidades auditivas

Institución académica especializada ofrece a alumnos locales y refugiados sirios con deficiencias auditivas una oportunidad para desplegar su potencial

HAZMIEH, Líbano, 02 de diciembre de 2016 (ACNUR) - Sordo de nacimiento y viviendo como refugiado sirio en Líbano, Mohammed, de ocho años, se ha enfrentado a más obstáculos en su corta vida que la mayoría de personas. Pero gracias al apoyo de una extraordinaria institución, ha encontrado su voz y la promesa de un futuro mejor.

Desde hace tres años, Mohammed acude al Instituto para Sordos Padre Andeweg (FAID por sus siglas en inglés) en Hazmieh, un poblado suburbio en la carretera de Damasco, en las colinas que dominan Beirut.

Originario de Idlib, Siria, no asistía a la escuela en su ciudad porque las escuelas allí no eran accesibles para los niños con discapacidades auditivas. Aún necesita cirugía y un audífono adecuado, que sus padres no pueden comprar, ya que tienen dificultades para hacer que el dinero alcance en Líbano.

En muchos casos, antes de encontrar esta escuela, los padres habían abandonado toda esperanza de que sus hijos tuvieran las mismas oportunidades que los otros niños. Pero la madre de Mohammed, Salima, dijo a funcionarios de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, durante una visita reciente a la escuela, que estaba encantada de que le hubieran dado una oportunidad a su hijo.

“Puedo ver claramente cuánto ha avanzado desde que llegamos aquí. Por fin habla”, dice. “Mohammed ha hecho amigos, es muy feliz allí”.

Organizaciones de ayuda han calculado que entre los casi cinco millones de refugiados del conflicto de Siria que se encuentran en la región, uno de cada cinco tiene una discapacidad física, sensorial o intelectual. En situaciones de desplazamiento forzado, las personas con discapacidades se enfrentan a menudo a barreras para acceder a servicios y se les dan pocas oportunidades de jugar un papel activo en sus comunidades.

“Puedo ver claramente cuánto ha avanzado desde que llegamos aquí. Por fin habla”.

Fundado en 1957 por el Padre Andy Andeweg, un pastor anglicano neerlandés que murió en 1999, FAID es uno entre un puñado de establecimientos del país que ofrece terapia especializada en el habla y la audición. Acoge a niños libaneses y sirios con edades comprendidas entre los 3 y los 18 años que tienen discapacidades auditivas, que profesan diferentes religiones.

“Es esencial para los niños que viven con discapacidades tener acceso a una educación y cuidados especializados para poder recuperar auto confianza y llegar a ser miembros activos de su sociedad”, dice Mireille Girard, Representante de ACNUR en Líbano.

Durante el curso escolar 2015-2016, ACNUR pilotó programas de necesidades educativas específicas en el sur y el norte del país, trabajando con el gobierno y otros socios como Restart y Caritas. El programa se ampliará este año.

La escuela FAID parece un oasis de tranquilidad ubicada sobre la bulliciosa capital de Líbano. Sus 60 niños, 14 de los cuales son sirios, tienen diferentes grados de dificultad de habla y audición y reciben su enseñanza siguiendo el currículum libanés, en inglés y árabe.

La escuela ofrece, de manera gratuita, el tipo de terapia, orientación y ayuda especializada en pequeñas clases que es muy poco frecuente en esta frágil región, y que incluye extras como ropa y comida. Algunos niños vuelven a casa cada noche, mientras otros viven en la escuela durante toda la semana y vuelven después a sus casas, algunas tan lejanas como las que se encuentran en el Valle de la Beca.

“Trabajamos en el desarrollo integral de la personalidad del niño para prepararlos para su vida futura”.

Los alumnos del FAID tienen acceso al diagnóstico experto del doctor Nemer Attieh, jefe de habla y audición, que lleva más de 20 años trabajando en la escuela. Mapea las gamas de frecuencias de los fonemas y ajusta y adapta las prótesis auditivas, derivando a algunos a hospitales locales para realizar cirugía de implante coclear, que es la inserción de dispositivos electrónicos en el oído interno para mejorar el procesamiento auditivo. La escuela tiene como objetivo que sus alumnos pasen rápidamente de la lengua de signos a la lectura de labios y a la comunicación oral.

La financiación proviene del gobierno y de organizaciones benéficas, que incluyen Lebanon Trust, con base en Irlanda, y fundada por Christy Kinsella, que sirvió durante tres misiones en las décadas de 1980 y 1990 en Líbano dentro de la fuerza de paz de la ONU. Después de retirarse, volvió a Líbano, descubrió la escuela y quedó prendado. “Simplemente tienes que volver”, dice Kinsella. “La diferencia que ves en los niños es asombrosa. Es una obra de amor”.

Lebanon Trust financia parte de los salarios de los trabajadores de la escuela y se encarga de las tareas de mantenimiento.

Lina Atallah, supervisora académica de FAID, dice que los estudiantes se enfrentan a retos particulares debido a que hay poca previsión para sus discapacidades en los exámenes o en la universidad. A pesar de ello, los estudiantes de FAID han conseguido llegar a prestigiosas universidades y algunos tienen buenos trabajos.

 “Trabajamos en el desarrollo integral de la personalidad del niño para prepararlos para su vida futura,” dice. “Tienen que descubrir en lo que son buenos. Todos son unos luchadores.”

Descubra más sobre el Día Internacional de las Personas con Discapacidad

 

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.