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Túnez ofrece un lugar seguro para dos estudiantes yemeníes

Sin poder regresar a sus hogares y obligados a convertirse en refugiados, dos estudiantes yemeníes encontraron empleos y seguridad en su hogar adoptivo.

SFAX, Túnez, 03 de noviembre de 2017 (ACNUR) – Cuando Murad y Ashraf salieron de Yemen llenos de esperanza con una beca para estudiar ingeniería civil en Túnez en 2012, ellos no podían predecir que cinco años más tarde su país estaría en medio de una brutal guerra civil que los convertiría en refugiados.

Mientras intentaban continuar con sus estudios en Túnez, Murad, que ahora tiene 27 años y Ashraf, de 25, vieron con horror cómo la violencia se generalizaba en su país de origen. Dentro del país hay casi dos millones de desplazados en condiciones desesperantes, y más de 20 millones de personas están en necesidad de asistencia humanitaria.

Murad y Ashraf son parte de los 188.000 refugiados del conflicto en Yemen que buscan protección internacional. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las personas que huyeron de la violencia en el país, los dos amigos soñaban con volver a su hogar al concluir sus estudios, pero sus sueños se vieron destrozados.

“Con certeza nos hubieran perseguidos y nuestras vidas se hubieran visto amenazadas”.

“Los aeropuertos estaban cerrados, y los puestos de control armados estaban y continúan estando en todo el país”, dijo Murad, explicando su decisión de quedarse en Túnez. “Con certeza nos hubieran perseguidos y nuestras vidas se hubieran visto amenazadas”.

Como resultado del conflicto en su país natal, la beca de los jóvenes quedó suspendida antes de que pudieran concluir sus estudios. A pesar de esto, ambos pudieron completar sus cursos. Sin embargo, mientras que Ahraf usó sus ahorros para obtener su título, Murad no pudo graduarse, ya que no pudo terminar de pagar los costos. 

Croissants con almendras y chocolate hechos por Ashraf y Murad. © ACNUR/Chadi Ouanes

Ellos no podían regresar a casa y su condición legal en el país inicialmente no estaba clara, así que durante los primeros meses después de concluir sus estudios, ellos buscaron empleos informales en Sfax, la segunda ciudad más grande de Túnez.

Sin embargo, les había quedado claro que debían quedarse en el país de forma indefinida, por lo que los dos amigos se registraron con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y solicitaron la condición de refugiados.

“Si algún día la paz llega a Yemen, volveré y haré la repostería que hago acá”.

Junto con su socia, la Agencia Adventista para el Desarrollo y el Socorro, ACNUR ayudó a Murad y a Ashraf a encontrar empleo formal con una pastelería local en Sfax, donde preparan pasteles y dulces al estilo francés. ACNUR les ayudó a encontrar alojamiento, así como a asegurar que Murad pueda obtener su título.

Como resultado de la asistencia y la política de Túnez de mantener sus puertas abiertas a los refugiados y solicitantes de asilo, Murad y Ashraf encontraron nuevamente la estabilidad que necesitaban para empezar a planear sus futuros. “Esta asistencia me ha permitido tener seguridad financiera”, explicó Ashraf. “Ahora tengo un hogar, un empleo y una motocicleta con la que puedo ir al trabajo todos los días. Siento como si Túnez se estuviera convirtiendo en mi segundo hogar”.

Los jóvenes aún sueñan con volver a casa, pero Murad también espera llevarse el sabor de su país adoptivo. “Si algún día la paz llega a Yemen, volveré y haré la repostería que hago acá. Nunca los vi allá, y me siento confiado en que serían un gran éxito y que le darían un nuevo sabor a la cultura culinaria de Yemen”.

Por Chadi Ouanes