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Familia siria trasladada al continente tras un calvario en Samos

ACNUR ha prestado apoyo para el traslado de personas vulnerables desde los centros superpoblados en la isla de Samos hacia Grecia continental.

A BORDO DEL SS NISSOS CHIOS, Grecia, 9 de marzo de 2018 (ACNUR) - Mohamad Alhajer estaba desesperado por abandonar la isla griega de Samos. Le preocupaban la salud y seguridad de su joven familia después de vivir duras semanas invernales en una tienda de campaña improvisada en un centro de acogida para refugiados y migrantes ubicado en una colina sobre la ciudad costera de Vathi.

Así que el solicitante de asilo sirio de 36 años, con discapacidad y padre de dos niñas, estaba encantado cuando le dijeron que él y su familia vulnerable iban a ser trasladados esa misma noche al Pireo, en el territorio continental, gracias a una plaza en un programa de alojamiento gestionado por ACNUR, la Agencia para los Refugiados de la ONU, y financiado por la Unión Europea (UE).

En una conversación en la cubierta del ferry SS Nissos Chios tras la primera noche a bordo con su esposa, Hana de 30 años, y sus hijas María de 4 y Khadija de 2 años, Mohamad comentó: “Es la primera vez que hemos dormido bien, no perturbados por el ruido. Aquí no hay ratas”.

Ellos formaban parte de un grupo compuesto por 13 personas vulnerables, junto a siete miembros de una familia iraquí, que fueron trasladados esa noche al territorio continental. Las personas llegadas de Turquía han continuado ejerciendo presión sobre los Centros de Recepción e Identificación en las islas, especialmente Vathi, en Samos, y Moria, en Lesbos.

ACNUR ha estado apoyando al gobierno en las transferencias intensificadas de personas de las islas al continente. Más de 10.000 personas han sido trasladadas desde octubre, 2.200 de ellas de Samos, y cerca de 20.000 desde el comienzo de 2017. Esto ha contribuido a atenuar el hacinamiento y mejorar las condiciones en las islas.

A pesar de que los números en el centro Vathi han disminuido desde el nivel máximo de más de 2.000 personas en septiembre a 1.450 en la actualidad - el doble de su capacidad, de 700 personas - la situación sigue siendo grave. Algunas personas pasan el tiempo en la ciudad para poder olvidar su situación durante unas horas.

Mohamad y otros solicitantes de asilo, así como el personal de ACNUR, destacan las principales preocupaciones, que incluyen ratas, falta de agua potable y suministro eléctrico, altercados, el riesgo de violencia sexual y de género, la necesidad de ampliar la plantilla médica y de seguridad, un número insuficiente de duchas y letrinas separadas por sexo y mejor protección contra la lluvia y el frío.

“No me importa adónde vayamos, con tal de que no sea en el campamento”.

“No es lo que me esperaba, yo contaba con mejores condiciones”, dijo Mohamad, añadiendo que, a pesar del calvario en Vathi, se sentía agradecido por la posibilidad de solicitar asilo. “No me importa adónde vayamos, con tal de que no sea en el campamento”.

Después de la declaración conjunta de la UE y Turquía en marzo de 2016 sobre el flujo de llegadas irregulares y el cierre ese mismo mes por parte de los países de la región de la ruta de los Balcanes, que parte del norte de Grecia, el número de llegadas a las islas griegas se redujo drásticamente comparado con la situación de emergencia de 2015-2016.

Ahora, toda persona que llegue a la isla de Samos por mar tiene que pasar un tiempo en el centro Vathi, que ocupa una estrecha franja de tierra en la ladera de una colina empinada.

Las condiciones en Vathi y otros centros isleños comenzaron a deteriorarse a partir de agosto del año pasado, cuando el número de llegadas empezaba a aumentar y a superar la transferencia de personas al territorio continental.

Sobre esas fechas, el gobierno comenzó a asumir la dirección completa de la respuesta a la crisis de refugiados.

El número de llegadas - casi 30.000 en 2017 frente a 173.000 en 2016 - ha tensado la capacidad del gobierno para responder y ha causado gran preocupación. Las personas generalmente pasan más tiempo en las islas después de haber presentado su solicitud de asilo.

Mohamad y su familia llegaron al centro de acogida en diciembre tras haber caminado gran parte del trayecto hasta llegar a la provincia Idlib, en el noroeste de Siria, para luego cruzar de Turquía a Samos en barco. Ya había sido herido debido a la guerra, habiendo perdido tres dedos de la mano derecha y sufrido graves daños al antebrazo por un ataque aéreo.

Él buscó asesoramiento por sus heridas en Vathi. “Me dijeron que necesito someterme a una cirugía con urgencia, pero nada ha sucedido” dijo, haciéndose eco de otras quejas sobre la falta de equipos médicos. “Ni siquiera me dan la medicación que recibía en Siria”.

“Va a ser un nuevo comienzo”.

Su hija María también necesita ayuda. Quedó traumatizada cuando su tío paterno perdió la vida delante de ella en una incursión aérea. También murieron tres de sus tíos maternos en el conflicto.

Muchos de los que llegan a las islas, sobre todo desde Siria, Irak y Afganistán, son familias jóvenes, así como personas con necesidades específicas, como Mohamad y María.

ACNUR y otras organizaciones reconocen las dificultades con que se enfrenta el gobierno y el progreso que se ha logrado, pero han instado a las autoridades a que sigan implementado medidas para abordar los problemas en las islas. Esto incluye el despliegue acelerado de funcionarios de sanidad a los centros y continuar con la transferencia al territorio continental.

Mohamad, Hana, María y Khadija se enfrentan al reto de vivir en una ciudad nueva y vibrante. Al atracar el Nissos Chios en El Pireo fueron llevados a un edificio transitorio en Atenas, antes de que puedan mudarse a un apartamento mientras esperan el procesamiento de su solicitud de asilo.

ACNUR tiene espacio para más de 22.000 personas en el programa de alojamiento, que ofrece asistencia económica, cobijo y protección”.

“Sigo un poco preocupado por Atenas”, comentó Mohamad. “Va a ser un nuevo comienzo. Me preocupo de manera general por el futuro, ya que todo es incierto”. Aunque se comunique a diario con miembros de su familia que continúan en Siria, no desea regresar.

Él se está centrando en una vida en Grecia. Además de recibir tratamiento para su brazo y mano, “quiero aprender el idioma, garantizar la educación para mis hijas y encontrar empleo”, dijo Mohamad. Le estoy muy agradecido al pueblo griego”.

Por Leo Dobbs.

Gracias al Voluntario en Línea Wesley Cox por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.