Familias desplazadas en Pakistán piensan con optimismo en la paz

Familias cristianas e hindúes entre los cientos de miles que huyeron mientras el ejército de Pakistán lucha contra los talibanes pakistaníes en Waziristán del Norte.

Firdos, miembro de la comunidad cristiana de la región del Waziristán septentrional, recibe artículos de socorro del ACNUR en un punto de distribución de Khyber Pakhtunkhwa (Pakistán).  © ACNUR/Q.K.Afridi

BANNU, Pakistán, 7 de julio de 2014 (ACNUR) – Firdos, un hombre de 55 años miembro de una pequeña comunidad cristiana, sufrió el mismo destino que los cientos y miles de familias que huyeron de sus hogares debido a la operación militar contra los talibanes en la región pakistaní del Waziristán septentrional. "Abandonamos Miranshah descalzos en medio del ardiente calor del verano y, después de viajar durante dos noches, llegamos a Bannu", dijo Firdos, que luce una barba blanca, y añadió que su familia solo tenía la ropa que llevaba a la espalda. Alrededor de 200 familias cristianas e hindúes procedentes del Waziristán septentrional se han refugiado en escuelas, donde el Gobierno y los organismos de las Naciones Unidas les están proporcionando asistencia de socorro de emergencia.

Firdos, empleado jubilado del Departamento de Irrigación, añora su casita. "No nos sentimos bien lejos de nuestros amados hogares pero no tuvimos más remedio que huir", dijo.

Junto con otros miembros de su comunidad, esperaba pacientemente en una larga cola para recibir los artículos de socorro básicos del ACNUR en una escuela de Bannu, una ciudad en la que alrededor del 80% de las familias desplazadas del Waziristán septentrional luchan actualmente por sobrevivir.

En respuesta a una solicitud oficial del Gobierno con fecha 23 de junio de 2014, el sistema de las Naciones Unidas, incluidos el ACNUR y otros organismos humanitarios socios, empezó a prestar apoyo a las autoridades del Pakistán para hacer frente a este nuevo desplazamiento interno masivo. Entre las contribuciones del ACNUR cabe señalar las actividades de protección, en particular el registro de las personas desplazadas para identificar a las personas vulnerables que necesitan asistencia urgente.

"Hasta ahora, el ACNUR ha distribuido unos 10.574 kits familiares de artículos de socorro básicos que incluyen bidones, cubos, mosquiteros, mantas, utensilios de cocina, lonas de plástico, paños higiénicos y jabón", explicaba Mata-ul Hussain Changaiz, funcionario del ACNUR sobre el terreno. Añadió que otros organismos de las Naciones Unidas y varias organizaciones no gubernamentales también están suministrando alimentos, asistencia médica, agua y servicios de saneamiento y están contribuyendo a cubrir otras necesidades básicas. De acuerdo con las últimas cifras facilitadas por el Gobierno, unas 786.107 personas pertenecientes a 62.251 familias han huido de la operación militar organizada recientemente contra los talibanes en la región pakistaní del Waziristán septentrional. Un 75% son mujeres y niños.

La mayoría de las familias han buscado refugio en varias zonas de Bannu, ciudad sita en el noroeste del país. Otras muchas viven en comunidades de acogida en Lakki Marwat, Dera Ismail Khan y Tank, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa. Algunas han llegado aún más lejos y otras incluso han cruzado la frontera hasta el Afganistán.

Estos desplazados están luchando por salir adelante soportando temperaturas abrasadoras durante el mes de ayuno del Ramadán. Pocos son los que quieren vivir en el campamento de Baka Khel en Bannu. Algunos buscan refugio en los 1.200 edificios escolares que quedaron vacíos durante las vacaciones de verano.

Firdos, que lleva el turbante tradicional del Waziristán, está muy apegado a Miranshah, su ciudad natal y espera con optimismo que vuelva la paz. "Abandonamos nuestros hogares porque nuestros hijos estaban asustados; de no haber sido así nunca nos hubiéramos planteado salir del lugar en el que nacimos y nos criamos", dijo.

Su abuelo emigró hace varios decenios desde Sialkot, en el Punjab, y se instaló en el Waziristán septentrional, por lo que la familia se relaciona con la población local. Dijo que un gran número de hindúes y cristianos viven en zonas del Waziristán septentrional en armonía con los miembros de las tribus locales.

Firdos presenció muertes, sufrió sed y heridas en los pies en su camino hacia Bannu. Le resulta difícil olvidar. "Era descorazonador... pero estoy seguro de que volveremos a ver días felices porque yo amo a mi Waziristán", explicaba con su acento pastún de Waziristán.

Por Qaiser Khan Afridi en Bannu, Pakistán

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.