Guatemala ofrece un alivio de la violencia de las pandillas en la región

En una visita al país centroamericano, el Alto Comisionado destacó el papel de Guatemala como país de destino para los refugiados de El Salvador y Honduras.

Niños refugiados y migrantes juegan en un albergue administrado por ACNUR en Guatemala.

Niños refugiados y migrantes juegan en un albergue administrado por ACNUR en Guatemala.   © ACNUR/Santiago Escobar-Jaramillo

CIUDAD DE GUATEMALA, Guatemala, 23 de agosto de 2017 (ACNUR) – Amenazados y acosados por las mortales pandillas en su natal El Salvador, Juan Pablo y Cecilia*, padres de dos hijos, se vieron obligados a mudarse de casa en casa.

Sin embargo, fue el prospecto de que la educación de sus hijos, Juan de cinco años y Alma, de uno, quedara interrumpida lo que finalmente los llevó a abandonar su país natal en Centroamérica.

"Nuestros hijos tienen que estudiar y no pueden hacerlo si siempre nos estamos moviendo de un lugar a otro", dice Juan Pablo.

Él y su familia son parte de las decenas de miles de personas que huyen de las pandillas o maras, en El Salvador y Honduras, a pesar de que su país de destino fue uno poco usual: Guatemala.

Las actividades criminales de las poderosas maras incluyen extorsión, tráfico de drogas, trata de personas, prostitución y robo. A pesar de que su alcance llegue hasta Guatemala, los solicitantes de asilo dicen que es una opción más segura para ellos.

"Escuchamos que solo algunas partes de Guatemala eran violentas, que es más tranquilo aquí", dice Juan Pablo, que huyó a la Ciudad de Guatemala con su familia en mayo. "Todos los rincones de El Salvador son peligrosos".

"Las personas de Guatemala han sido buenas con nosotros y nos han apoyado."

Para mejor salvaguardar a los recién llegados, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y las organizaciones de la sociedad civil han establecido una red de espacios seguros para brindar protección para los solicitantes de asilo, como Juan Pablo y su familia, ya sea que elijan quedarse en Guatemala o continuar hacia otro país.

Hay indicadores que muestran que más personas optan por quedarse. De 2014 a 2016, el número de solicitudes de asilo en Guatemala aumentó en un 202%. Adicionalmente, Guatemala no pone en centros de detención a los solicitantes de asilo, lo que ha permitido a Juan Pablo y a Cecilia alcanzar su principal objetivo.

"Han dejado que mi hijo asista a la escuela sin costo alguno", dice Cecilia. "Y mi hija puede ir a la guardería. Las personas de Guatemala han sido buenas con nosotros y nos han apoyado".

La familia ha solicitado asilo y recibió visas temporales para poder quedarse mientras se revisa su caso. Desde 2014, 178 personas han sido reconocidas como refugiadas y los índices de reconocimiento son altos para los nacionales de El Salvador (97%) y de Honduras (83%).

La protección no está limitada a las familias. Las personas identificadas como lesbianas, gay, bisexuales, transgénero o intersex, que colectivamente se conocen como LGBTI, son reconocidas como refugiadas en Guatemala. Ese reconocimiento ha sido especialmente vital para Leti, que creció en El Salvador y vivió su transición a mujer como una experiencia brutal en ese país.

"Cuando le conté a mi familia sobre mi sexualidad, mi hogar se volvió en un lugar hostil para mí", dice ella. Ella huyó del abuso y la violencia en El Salvador hace más de una década, después de presenciar el asesinato de otra amistad LGBTI.

A pesar de que la vida en Guatemala no ha sido fácil, ella y otras amistades LGBTI de El Salvador han prosperado aquí desde que recibieron la oportunidad de solicitar asilo.

"He hecho amistades y he encontrado nuevos espacios para ser voluntaria y activista", dice Leti. "Aquí me siento en mi hogar. Las personas no son mis parientes de sangre, pero siento que son como mis hermanas".

"El principal desafío es abordar . . . las causas fundamentales de la violencia que provoca que tantas personas huyan."

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, realiza actualmente una primera visita de trabajo a Guatemala, durante la cual se reunió con el Presidente Jimmy Morales, personas refugiadas y socios del ACNUR.

Grandi señaló que estas medidas de protección son necesarias ya que Guatemala se está convirtiendo cada vez más en un "país de refugio", y no solamente un país de tránsito, para las personas refugiadas y migrantes que se dirigen a México y a los Estados Unidos.

"Hay muchas personas que terminan solicitando asilo en este país, particularmente de El Salvador y Honduras", dijo Grandi. Él hizo hincapié en que es necesaria una acción internacional concertada para hacer frente a la inseguridad que impulsa el desplazamiento en la región.

"El principal desafío es abordar las causas fundamentales, especialmente las causas fundamentales de la violencia que provoca que tantas personas huyan. Y esta búsqueda de soluciones sólo puede llevarse a cabo a nivel regional . . . Y esto tiene que suceder con el apoyo de la comunidad internacional", dijo.

Grandi visitó Guatemala como primera etapa de una misión de 10 días a cinco países de la región. En Honduras y El Salvador se reunirá con comunidades afectadas por la violencia y la inseguridad, así como con las autoridades estatales y los socios del ACNUR.

También visitará México, donde se reunirá con personas refugiadas y solicitantes de asilo, principalmente procedentes de Centroamérica, quienes encontraron seguridad en el país, donde los esfuerzos incipientes para desarrollar soluciones duraderas, en particular la integración local, son clave. Su viaje concluirá en Costa Rica.

* Todos los nombres de los refugiados han sido cambiados por razones de protección.