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Jordania: ACNUR realiza visitas domiciliares a refugiados sirios vulnerables

Miembros de los equipos móviles de ACNUR atienden las necesidades de los refugiados, les aconsejan, les asesoran y les ayudan a registrarse como refugiados

AMMÁN, Jordania, 3 de abril (ACNUR) - La mayor parte de la cobertura de los medios de comunicación internacionales sobre los refugiados sirios en Jordania se ha centrado en Za’atri, un campamento montado en medio de un árido desierto en el norte de Jordania. Muchas imágenes de Za’atri muestran una fila tras otra de tiendas de campaña en lo que se ha convertido en una pequeña ciudad. Pero alrededor de las tres cuartas partes de los cientos de miles de refugiados sirios en Jordania viven fuera de los campamentos, en pueblos, ciudades medianas y grandes por todo el país. Muchos de ellos se alojan en apartamentos de una habitación, en estudios, en sótanos o en buhardillas, que a menudo comparten dos o tres familias. En comparación con la situación en el campamento, donde se proporcionan servicios y asistencia, los refugiados en las ciudades pueden ser casi invisibles, y muchos de ellos luchan por sobrevivir. ACNUR ha desplegado equipos de trabajo sobre el terreno para localizar a estos refugiados en la capital, Ammán, y por todo el país. Muchas de estas personas en situación de vulnerabilidad están en riesgo de desalojo. Miembros de los equipos móviles de ACNUR, como nuestra colaboradora sobre el terreno Huda Al-Shabshogh, atienden las necesidades de los refugiados en zonas urbanas, les aconsejan, les asesoran y les ayudan a registrarse como refugiados, entre otras cosas. Al-Shabsogh, abogada cualificada nacida en Ammán y madre de tres hijos, comenzó a trabajar para ACNUR en 2007.  Recientemente ha conversado con Reem Alsalem, responsable regional de Información Pública de ACNUR.

Extractos de la entrevista:

Describa un día normal de su vida como trabajadora de los equipos de emergencia

Mi día suele comenzar muy temprano, a las 5:30 de la madrugada. Ayudo a mis hijos a prepararse y después voy a la oficina. Realizamos visitas a las comunidades de refugiados los domingos y los miércoles y normalmente salimos a las 7:00 para poder aprovechar el día al máximo. Desde el momento en que llegamos a nuestro destino de ese día, a eso de las 8:00 o 8:30 de la mañana, empezamos a atender a los refugiados. Solemos trabajar en grupos de dos personas. Cada equipo atiende a un mínimo de 200 familias al día, a veces 300.

¿Qué hacen cuando atienden a los refugiados?

Formo parte de lo que llamamos servicio de asistencia. Asesoramos a los refugiados sobre todo tipo de cuestiones: cómo registrarse, cómo matricular a sus hijos en la escuela, qué hacer si sus hijos se ponen malos o están enfermos. Les damos cita para registrarse en ACNUR en Ammán o para renovar su registro.  También ofrecemos estos servicios en Ramtha, Zarqa y Mafraq.

Tenemos actividades similares para los refugiados urbanos en Ammán, Irbid y desde hace poco también en Maan, en el sur de Jordania. Tenemos previsto ir allí dos veces al mes, o con más frecuencia si aumenta la necesidad. Esto es una buena noticia porque Maan está muy lejos de Ammán y para los refugiados es difícil venir hasta aquí.

Aunque atendemos a muchas familias en el curso de un día normal, nunca hay tiempo suficiente. Durante las entrevistas los refugiados aprovechan para preguntarnos muchas cosas, no sólo sobre los servicios básicos. Aunque ACNUR tiene líneas de emergencia, los refugiados prefieren una atención en persona, se sienten más cómodos. Además, nuestras líneas a menudo están ocupadas. Respondemos hasta 700 llamadas al día, la mayoría de ellas de personas sirias.

¿Por qué es tan importante registrarse en Jordania?

Es importante porque permite a los que se registran recibir asistencia de ACNUR, del Programa Mundial de Alimentos y de otras organizaciones humanitarias socias, así como acceder a los servicios públicos. Con el certificado, pueden obtener tratamiento médico en los hospitales y clínicas estatales en Jordania y también matricular a sus hijos en los colegios. La mayoría de los policías respetan este documento y saben de su existencia. Muchos agentes incluso animan a los refugiados a registrarse como una forma de protección. Por otro lado hay personas que se han registrado y cuentan con la documentación necesaria, pero necesitan renovar el registro, porque el certificado de registro sólo tiene una validez de seis meses. También ayudamos a estas personas consiguiéndoles una cita para renovar su registro, que sólo se puede hacer en nuestras oficinas de Ammán y de Irbid.

Háblenos de los retos a los que se enfrenta

Uno de ellos es repartir el tiempo entre las personas a entrevistar, pero va resultando más fácil cuanto más tiempo pasamos en una determinada ciudad y vamos conociendo a los refugiados y su medio. Normalmente damos más de 200 citas al día. Si acude más gente, apuntamos sus nombres y les damos prioridad para la semana siguiente. Si nos llega un caso urgente a lo largo del día, por supuesto damos prioridad inmediata a esa persona.

A menudo nos piden que demos prioridad a ciertas solicitudes, sobre todo jordanos que son amigos o familiares de los sirios que solicitan el estatus de refugiado. Tenemos que explicarles por qué no podemos hacer eso y por qué tienen que esperar su turno. Esto supone soportar mucha presión. No todo el mundo se lo toma bien, estamos acostumbrados a una actitud agresiva y a que se enciendan los ánimos. A veces insisten, pero cuando ven que nos mantenemos en nuestra postura, lo aceptan.

También es difícil tener que tratar con tantas familias, cada una con su propia historia. Esto te afecta mucho. En el camino de vuelta del trabajo, hablamos de los casos difíciles que hemos visto. Es la forma que tenemos de desahogarnos y de compartirlo, porque a veces es demasiado duro emocionalmente para guardárnoslo dentro.

¿Qué otras diferencias hay cuando se trabaja en situación de emergencia?

Tenemos un plan de acción para cada semana, pero surgen tantos asuntos nuevos que no seguimos ese plan necesariamente. Por ejemplo, si oyéramos hablar de un grupo de casos de urgencia médica en Ramtha, acudiríamos allí en vez de a la ciudad que habíamos planeado visitar. Sabemos que tienen que estar registrados si necesitan asistencia médica. La imprevisibilidad de nuestros días es tan frecuente que incluso cuando tengo programado estar en la oficina por unos días me visto con ropa informal porque casi siempre tengo que salir para visitar a los refugiados y a las familias de acogida.

¿Hay alguna familia de refugiados que te haya conmovido particularmente?

Sí. Un día se me acercó una familia siria a decirme que su hijo de 21 años estaba muy enfermo y que tenía que ir a visitarle porque él no podía acudir a la oficina de registro. Cuando llegué a su casa, esperaba encontrarme un hombre joven alto y buen estado, pero lo que vi me cortó la respiración y me impresionó mucho. El chico estaba tumbado en un colchón con muchas mantas por encima. Estaba tan raquítico que costaba distinguir su cuerpo bajo las mantas, era todo piel y huesos.

El chico estaba intentando escapar de un tiroteo en la parte de atrás de una moto cuando un francotirador le disparó. Se cayó de la moto y sufrió una conmoción cerebral al golpearse la cabeza contra el suelo. Sus padres tenían demasiado miedo para llevarle al hospital y decidieron tratarlo en casa. Me contaron que las primeras semanas después del incidente el chico perdía constantemente el conocimiento y tuvieron que alimentarle a través de un tubo. Al final decidieron llevarle a Jordania y un hombre sirio que también estaba huyendo le cargó en su espalda hasta la frontera.

ACNUR consiguió que admitieran al chico en el hospital, pero era demasiado tarde. Murió a los cuatro meses. Era desgarrador ver su sufrimiento y el de su familia. Esto es sólo una historia trágica, pero en nuestro trabajo nos topamos con muchas historias así cada día.

A pesar de todo el sufrimiento que ve, ¿está contenta de formar parte de ACNUR?

Sí, desde luego. Creo que tenemos una misión importante. No es sólo un trabajo. Siento que a través del trabajo que hago, ayudo a la gente. Antes de comenzar este trabajo, solía leer sobre ACNUR en los periódicos locales sobre su trabajo con los refugiados. Era la época de la crisis de los refugiados iraquíes. Entonces un día vi un anuncio en el periódico que decía que necesitaban un empleado. Consulté a una amiga que estaba trabajando allí y me aconsejó unirme a ACNUR. Tengo una licenciatura en derecho, y sentí que esto era lo que estaba buscando.

Gracias a la voluntaria de UNV Online Isabel Arranz del Riego por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.