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La desesperanza y la pobreza creciente empujan a sirios a buscar refugio en Europa

La desesperanza y a las pésimas condiciones de vida son factores primordiales en el repunte en el número de sirios refugiados en los países vecinos que buscan asilo en Europa.

GINEBRA, 25 de septiembre de 2015 (ACNUR) - La agencia de la ONU para los refugiados ha identificado hoy a la desesperanza y a las pésimas condiciones de vida como factores primordiales en el reciente repunte en el número de sirios refugiados en la región que buscan asilo en Europa.

Unos cuatro millones de refugiados sirios viven actualmente en los países vecinos, pero en los últimos meses se ha producido un marcado incremento en el número de personas que buscan refugio muy lejos, especialmente en Europa.

Amin Awad, Director de la Oficina de ACNUR para Oriente Medio y el Norte de África, explica que ello se debe sobre todo a la pérdida de la esperanza de poder volver al hogar y por sus condiciones de vida, que están empeorando en los países donde viven actualmente los refugiados sirios.

“Los refugiados se enfrentan a unas condiciones de vida terribles y a restricciones en los ordenamientos jurídicos para los refugiados en los países donde viven… Cuando las personas no tienen una vivienda adecuada y viven con 45 centavos al día, por supuesto que quieren irse a otro sitio”, explicó Awad en una conferencia de prensa en Ginebra, y añadió: “Los sirios están marchándose de los países vecinos”.

En total, se han registrado casi 429.000 solicitudes de asilo de refugiados sirios en Europa desde 2011, pero debido a la falta de instalaciones de acogida en Europa, muchos de los recién llegados aún tienen que presentar su solicitud.

“Los refugiados se ven obligados a adoptar estrategias negativas de supervivencia como trabajo infantil, abandono escolar, mendicidad y el sexo por supervivencia. Necesitan mucho más apoyo”, dijo Awad, que también es el Coordinador Regional para los Refugiados en la región de Siria.

“Son sociedades que le dan mucho valor a la educación y ahora ven cómo sus niños no van a la escuela”.

Subrayó que esta situación solo llegará a su fin cuando se encuentre una solución para Siria y se estabilice la región.

“Siria está en llamas, se destruyen ciudades y por eso la gente se desplaza, por eso tenemos una avalancha, un tsunami de personas desplazándose hacia Europa… Mientras no haya una solución en Siria y no mejoren las condiciones en los países vecinos, la gente continuará desplazándose”, afirmó durante una rueda de prensa en la sede de la ONU en Ginebra.

Basándose en un seguimiento continuado y en evaluaciones, encuestas, debates de grupos focales y la interacción diaria con refugiados en Jordania, el Líbano, Egipto e Irak, ACNUR ha identificado siete factores principales tras los últimos éxodos.

Estos factores son:

Desesperanza

Con la crisis de Siria en su quinto año y sin señales de solución a la vista, la esperanza está disipándose para muchos refugiados. Los sentimientos de incertidumbre sobre el futuro se ven agravados por unas condiciones de vida miserables, que alimentan un sentimiento de desesperanza y desesperación.

Alto coste de la vida / Pobreza creciente

Los refugiados en el Líbano citan el alto coste de la vida como uno de los factores a la hora de decidir si quedarse en un país o no.

En Egipto, los refugiados dicen que cada vez les es más difícil pagar el alquiler, gestionar los altos niveles de endeudamiento y cubrir sus necesidades básicas. En Jordania, la imposibilidad de mantener a la familia fue la razón citada por las personas que conocían a alguien que se había marchado.

El efecto acumulado de cuatro años en el exilio con un acceso limitado a oportunidades de empleo legal también está entre las causas. En muchos casos, ya se agotaron los ahorros y se vendieron los objetos valiosos, mientras muchos refugiados en la región viven en condiciones precarias, luchando por pagar el alquiler, por alimentar a sus familias y por cubrir sus necesidades básicas.

Escasez de oportunidades de medios de vida

Sin poder trabajar, muchos refugiados no tienen cómo ganarse la vida. La falta de oportunidades de medios de vida o de acceso al mercado laboral formal fue citada como un problema por las personas refugiadas en el Líbano, Egipto y Jordania. Los refugiados sirios en Irak dicen que el gran número de personas desplazadas internas ha aumentado la competencia por los puestos de trabajo en la región del Kurdistán iraquí. Mientras tanto, los trabajos en el sector de la construcción se han agotado con la caída del precio del petróleo.

La falta de acceso a un trabajo legal lleva a los refugiados, desesperados por poder ganarse la vida, a recurrir al trabajo informal, exponiéndose a la explotación, trabajando sin condiciones de seguridad o sufriendo la retención de su paga por unos empleadores sin escrúpulos. Si son descubiertos trabajando de manera ilegal, los refugiados se exponen a sanciones, por ejemplo, en Jordania, pueden ser devueltos a un campamento de refugiados. Bajo unas nuevas disposiciones en el Líbano, los refugiados deben firmar un documento con el que se comprometen a no trabajar cuando renuevan su estatus de residencia.

Insuficiencia de la ayuda

Los programas de ayuda para los refugiados y las comunidades anfitrionas se han visto afectados por carencias crónicas de financiación. El actual Plan Regional Interagencial para los Refugiados Sirios y la Resiliencia (3RP) del año 2015, solo está financiado al 41%. Esta falta de financiación se ha traducido en recortes en la ayuda alimentaria para miles de refugiados y para los que aún la reciben supone tener que sobrevivir con 45 o 50 centavos de dólar (USD) al día. Muchos refugiados en Jordania han explicado a ACNUR que los recortes en el PMA (Programa Mundial de Alimentos) fueron la gota que colmó el vaso en su decisión de abandonar el país. Decenas de miles de refugiados no cuentan con asistencia económica y esto les hace hundirse cada vez más en el endeudamiento. En consecuencia, la gente recurre a estrategias de adaptación negativas, que incluyen la mendicidad, el trabajo infantil y un endeudamiento creciente. La disminución de la ayuda humanitaria fue citada por refugiados en Irak, Jordania, el Líbano y Egipto como una causa de desesperación y como una razón impulsora de nuevos desplazamientos.

En Jordania, una financiación inadecuada ha provocado que los refugiados pierdan el acceso gratuito a la asistencia sanitaria. En consecuencia, el 58,3% de los adultos con enfermedades crónicas no reciben medicamentos ni ningún tipo de servició sanitario, cuando en 2014, esta cifra era del 23%. También se ha dado un marcado descenso en el acceso a la asistencia sanitaria de tipo curativo y preventivo.

Trabas para renovar la residencia legal

En el Líbano, nuevas disposiciones legales para los refugiados sirios han endurecido su acceso al asilo, y un número creciente de sirios cruzan el Líbano hacia Turquía. Los refugiados que se encuentran ya en el país deben pagar 200 dólares (USD) al año para renovar su estancia. Se les exige firmar un compromiso con el que renuncian a trabajar y deben presentar un contrato de arrendamiento certificado. Muchos refugiados temen ser arrestados o detenidos y se sienten vulnerables debido a que sus visados de residencia están vencidos.

En Jordania, un ejercicio de verificación en zonas urbanas lanzado por las autoridades en febrero para asegurarse de que a todos los sirios residentes fuera de los campamentos de refugiados se les haya expedido un nuevo documento de identidad para acceder a los servicios, presenta una serie de problemas. El coste de obtener un certificado de salud como parte del proceso puede ser prohibitivo.

Escasas oportunidades educativas

Oportunidades educativas limitadas fueron citadas como un problema para los refugiados en Jordania, Egipto, el Líbano e Irak. La educación está muy valorada entre los sirios, que disfrutaban de una escolarización obligatoria y gratuita en su país antes de la guerra. Las condiciones, cada vez peores, en las que viven los refugiados en su exilio están teniendo un impacto devastador en su educación. En Jordania, aproximadamente el 20% de los niños están abandonando la escuela para trabajar, y algunas niñas están siendo obligadas a casarse. Unos 90.000 sirios en edad escolar no reciben una educación formal, de ellos unos 30.000 reciben una educación informal y el resto no recibe ningún tipo de formación.

En el Líbano, donde la educación es gratuita para los sirios en un sistema de dos turnos, muchos niños luchan para asistir a clase y, al mismo tiempo, trabajan para ayudar a sus familias. Mientras el Ministerio de Educación ha incrementado en un 100% el número de plazas para niños sirios (es decir, 200.000 para el curso escolar 2015/2016), otros 200.000 niños sirios se quedarán sin escuela este año.

En toda la región, la juventud siria se está quedando sin educación superior y está perdiendo la esperanza en su futuro.

Sentimiento de inseguridad

La mayoría de los desplazados y refugiados en Irak (ACNUR habló con los que viajaban a otros países) explicaron que se sentían inseguros en el país. Muchas personas pertenecientes a minorías han explicado a ACNUR que consideran la migración clave para su seguridad física.

La información recogida se refiere, principalmente, a sirios que viven como refugiados en la región pero se solapa también con personas desplazadas internas en Irak y Siria.

Ariane Rummery, en Ginebra.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.