Tamaño del texto A A A

La inseguridad en Yemen amenaza a los refugiados y migrantes que ingresan al país

ACNUR lanza una campaña para destacar los peligros que corren miles de personas, principalmente de Etiopía y Somalia, quienes continúan llegando a Yemen a pesar del violento conflicto.

SANÁ, Yemen, 07 de febrero de 2017 (ACNUR) – Cuando se le mencionan a alguien las palabras “Yemen” y “refugiados”, lo más probable es que se les vengan a la mente las personas que huyen de ese Estado destruido por la guerra. Yemen es un país devastado por la guerra desde 2015, y la situación allí solo ha empeorado desde que terceras partes han empezado a involucrarse en la guerra civil.

Es por esto que resulta sorprendente que mientras miles de personas están huyendo de Yemen al Cuerno de África (unas 87.000 el año pasado), más personas continúan yendo en la dirección contraria, con más de 117.000 que han viajado a través del Golfo de Adén y el Mar Rojo hacia este lugar de inseguridad, solamente el año pasado.

Desde 2013, cerca de 290.000 refugiados y migrantes han llegado a la costa de Yemen. Casi el 80% de éstos eran etíopes, y la mayor parte de los restantes, somalíes. La mayoría viaja a Yemen con la esperanza de utilizarlo como un punto de tránsito, mientras que otros buscan permanecer en Yemen, a menudo inconscientes de los peligros.

Las cifras más recientes representan un aumento constante de los movimientos irregulares de África a Yemen, de 65.000 en 2013, a 91.600 en 2014 y 92.500 en 2015. Y esto a pesar de un empeoramiento en el entorno en Yemen, donde una guerra a gran escala ha estado en curso desde 2015.

“No debemos permitir que los inescrupulosos traficantes y tratantes atraigan a las personas a riesgos y peligros donde esperan encontrar protección”.

El ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, lanzó hoy una campaña de sensibilización sobre los peligros que enfrentan los que van hacia Yemen y quienes cruzan el país. Estos peligros van desde la muerte en el mar hasta el asalto, la extorsión y el abuso por redes criminales, así como los peligros derivados de la propia guerra en Yemen, que ha hecho que las cuatro quintas partes de la población dependan de la ayuda humanitaria.

“Queremos empoderar a los refugiados para que tomen decisiones informadas sobre su futuro”, dijo Volker Türk, Alto Comisionado Asistente para la Protección. “Aquellos que deciden huir necesitan saber qué peligros hay por delante. No debemos permitir que los inescrupulosos traficantes y tratantes atraigan a las personas a riesgos y peligros donde esperan encontrar protección”.

El ACNUR ha recibido denuncias de abusos físicos y sexuales, privación de alimentos y agua, secuestros, extorsiones, tortura y trabajo forzoso por parte de contrabandistas y redes criminales. También ha habido un aumento en los arrestos, las detenciones y las devoluciones forzadas.

Las mujeres, que representan aproximadamente un tercio de las personas refugiadas y migrantes de Somalia y el 13% de las de Etiopía, están particularmente expuestas al riesgo de ser objeto de violencia sexual y de ser víctimas de trata. Las cifras de las agencias socias que supervisan la costa yemení sugieren que alrededor de la cuarta parte de los que viajan a Yemen son niños.

Los traficantes suelen lanzar a los pasajeros al mar a corta distancia de la costa. En los tres años anteriores, un total de 446 personas, de las miles de refugiadas y migrantes que realizaron el viaje fueron consideradas muertas o desaparecidas. Es razonable suponer que estas cifras subestiman el número real de muertes, ya que es difícil para el ACNUR y sus socios operar en lo que es una zona de guerra.

“Me hirieron tanto y ni siquiera pude recibir tratamiento médico... Estoy enferma, hambrienta y miserable aquí”.

“Aquí no hay nada para mí y la vida es muy peligrosa”, dijo una mujer etíope que hizo el viaje. “El mes pasado unas personas me golpearon mucho, ellas estaban buscando dinero y me acusaron de robar. Me hirieron tanto y ni siquiera pude recibir tratamiento médico. Simplemente tuve que esperar a que las heridas sanaran por sí mismas y todavía no han sanado. Estoy enferma, hambrienta y miserable aquí”.

La raíz del problema es que es muy difícil proporcionar asistencia a quienes lo necesitan en un lugar tan peligroso como Yemen. A pesar de que el mandato central del ACNUR es proteger a los refugiados, hablar de “seguridad” es erróneo dentro de un país en guerra. La capacidad operativa de la agencia está severamente limitada por la falta de seguridad, tanto para su personal y socios como para aquellos a los que desearía ayudar.

Casi 19 millones de personas necesitan ayuda humanitaria. La dificultad de establecer redes de seguridad para los refugiados y los migrantes en un entorno tan inseguro es parte de la razón por la que el ACNUR ha advertido desde hace mucho tiempo sobre los peligros para las personas que viajan a Yemen.

Los informes sugieren que si bien el viaje puede costar entre $300 y $ 500 dólares, la realidad es que las personas en movimiento pierden mucho más por las extorsiones, con gran cantidad de historias sobre refugiados y migrantes secuestrados, así como sobre rescates exigidos a sus familias.

Está claro que un gran número de los que emprenden el viaje a Yemen no son conscientes de los peligros que enfrentan. Las redes de tráfico minimizan los peligros y las amenazas que enfrentan las personas que se mueven de manera irregular, y los que sobreviven el sufrimiento, a menudo no logran volver a casa la imagen completa de lo que atravesaron. El ACNUR se compromete a fomentar una mayor conciencia sobre estos riesgos.