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La participación como herramienta para el futuro de la juventud refugiada en Ecuador

Para Laura, su sueño más grande es llegar a ser como su mamá. Lo escribe en un globo detenidamente, en letras grandes y lo comparte con chicos como ella, de entre 14 y 18 años.

TULCÁN, Ecuador, 13 de diciembre de 2016 (ACNUR) - Para Laura, su sueño más grande es llegar a ser como su mamá. Lo escribe en un globo detenidamente, en letras grandes y lo comparte con chicos como ella, de entre 14 y 18 años. Durante el resto del día, lleva este globo -y con él su sueño- con mucho cuidado en cada estación que compone el circuito de actividades del día. 

En la siguiente estación, Laura y los demás jóvenes, la gran mayoría refugiados de origen colombiano pero también ecuatorianos, escriben los obstáculos que enfrentan para hacer sus sueños realidad. Las dificultades para adaptarse en su nueva escuela llenan una hoja de papel. Con las dificultades escritas, Laura guarda el papel en una vasija, llena de otras hojas de papel igual que la suya, y decide olvidar las malas experiencias.

“Toca seguir adelante y aprender”, añade esta joven adolescente estudiante de secundaria originaria de la ciudad de Cali, Colombia. Como una de los cerca de 60.000 refugiados que viven en Ecuador, las dificultades para integrarse en su barrio y escuela suponen limitantes para el proceso de construcción de una nueva vida en el país que les ha dado acogida tras huir de la persecución, la violencia y lo conflictos.

Escribir y compartir sueños y obstáculos fueron parte del diagnóstico participativo Que tu voz se escuche, la primera de una serie de acciones que lleva a cabo la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, con jóvenes de comunidades fronterizas procedentes de las provincias de Carchi, Sucumbíos e Imbabura, ubicadas en el norte de Ecuador.

“Poder escuchar de primera mano a los niños, niñas y adolescentes es crucial para realizar nuestro trabajo”, añade Holger Bastidas, Asociado de Programas de la oficina de ACNUR en Ibarra y Tulcán, al norte de la capital, Quito. Para él, esta actividad es clave en la protección a la niñez y permite sentar bases para un mayor enfoque en derechos individuales. “Es necesario escuchar a los jóvenes, comprender el día a día para así entender qué acciones concretas debemos realizar como agencia humanitaria”.

Actividades con los jóvenes de la jornada lúdica para analizar problemas de la juventud y proponer iniciativas de inclusion. © ACNUR/C. Loza.

A través de una metodología lúdica, ACNUR y la organización HIAS recogieron las anécdotas, sugerencias y dudas compartidas por las y los jóvenes. Este mecanismo de participación juvenil que favorece el diálogo estructurado y un intercambio de ideas, permitirá al ACNUR sentar las bases para crear respuestas adecuadas que fomente procesos integrales, inclusivos, sostenibles y seguros para la integración local de la juventud refugiada en Ecuador.

“Me siento en confianza en un espacio así. Con los otros chicos. Afuera se puede hablar, pero no así como lo hacemos aquí”, explica Jenary, participante de 19 años proveniente de Colombia, quien también expresa su deseo de poder participar de forma regular en eventos de este tipo.

En palabras de Peter Janssen, Representante Adjunto del ACNUR en Ecuador: “Estas actividades brindan un espacio seguro donde la población joven refugiada puede expresarse. Es clave para generar un sentido de pertenencia, para poder trabajar de manera efectiva en su integración en su nueva comunidad, donde se pueden desarrollar como actores que aportan con su esfuerzo y habilidad. ” 

En Ecuador, donde alrededor de 230.000 personas han solicitado protección internacional tras huir de la guerra y la persecución, el 21% de la población reconocida como refugiada tiene menos de 18 años. ACNUR trabaja para favorecer que niños, niñas, adolescentes y jóvenes, especialmente aquéllos solos y separados de sus familias, puedan reconstruir su vida en paz, favoreciendo la participación y fomentando que puedan desarrollar en el futuro medios de vida sostenibles.

Por Carolina Loza León en Ibarra, Ecuador.