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Libia: ACNUR y sus socios ayudan a supervivientes de naufragios internados en centros de detención

ACNUR y sus socios prestan asistencia a cientos de personas que se encuentran en los centro de detención para migrantes en Libia tras haber sido rescatadas en alta mar.

GINEBRA, 28 de abril de 2015 (ACNUR) – Mientras Europa responde al problema de los flujos migratorios mixtos en las peligrosas travesías por el Mediterráneo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y sus socios han prestado asistencia a cientos de personas que se encuentran en Libia tras haber sido rescatadas en alta mar o después de que la embarcación en la que viajaban fuera interceptada por el servicio de guardacostas.

El ACNUR ha ayudado a algunas de las 1.242 personas rescatadas en aguas libias, la mayoría de las cuales han sido trasladadas a centro de detención para inmigrantes desde mediados de abril. Desde mediados de este mes se han producido varios naufragios con víctimas mortales que han llamado la atención mundial sobre los riesgos que los refugiados y los migrantes están dispuestos a correr para llegar a Europa.

Entre las personas trasladadas a los centros de detención de Libia hay un grupo de más de 200 procedentes del Cuerno de África cuya embarcación fue interceptada en Tajura (situada a 16 kilómetros al este de Trípoli). Cuatro de ellas, incluidos un niño de dos años y su madre, habían sufrido graves quemaduras causadas por la explosión de un cilindro de gas antes de partir hacia Europa en la embarcación de un traficante de personas.

Ariane Rummery, portavoz del ACNUR, dijo el pasado martes a los periodistas que hay al menos 2.663 migrantes o solicitantes de asilo (entre ellos mujeres y niños) en Libia repartidos en ocho centros de detención para inmigrantes gestionados por el Departamento encargado de la lucha contra la migración ilegal (DCIM) – cifra que representa un incremento significativo con respecto a las 1.455 personas que había internadas hace un mes.

Según informó Ariane a la prensa en Ginebra, la mayoría de las personas internadas en los centros son somalíes, eritreos, etíopes y sudaneses, además de otras personas procedentes de varios países del África Occidental. Añadió que según la información de que dispone el ACNUR, hay actualmente 15 centros de inmigración operativos en el país.

Los extranjeros en Libia pueden ser detenidos si no demuestran su condición de inmigrantes legales y pueden permanecer entre 1 semana y 12 meses en un centro de retención. “Por regla general, en el ACNUR podemos gestionar la liberación de los refugiados y solicitantes de asilo registrados en nuestra oficina tan solo en unos días, aunque nuestra capacidad para registrar a los recién llegados a Libia es limitada debido a las actuales condiciones de seguridad. También abogamos por la liberación de las personas muy vulnerables, como las mujeres embarazadas, y también promovemos la búsqueda de alternativas a la detención siempre que sea posible”, explicó Ariane Rummery.

El personal y los socios locales del ACNUR que visitan los centros de detención de inmigrantes dicen que las condiciones allí son deficientes y que hay una necesidad urgente de más ayuda médica, de mejoras en los sistemas de ventilación y saneamiento, así como de artículos de socorro básicos. Dado el aumento de la tasa de detenciones, el hacinamiento empeora aún más unas condiciones ya de por sí difíciles.

En algunos centros, más de 50 personas se hacinan en habitaciones con capacidad para 25. Las temperaturas están subiendo y cada vez hay más mosquitos con el consiguiente riesgo de propagación de enfermedades. A petición de las autoridades locales, el ACNUR está ayudando a paliar las dificultades y está distribuyendo jabón, ropa y otros artículos a los detenidos internados en ocho centros.

Hay unos 36.000 refugiados y solicitantes de asilo registrados en el ACNUR en Libia, en su mayoría sirios (aunque puede que algunos hayan proseguido su desplazamiento), afectados por la violencia y la anarquía crecientes. Pero, a pesar de esta situación tan volátil, el ACNUR sigue ayudando a los refugiados y solicitantes de asilo, gracias al trabajo de su personal en el país y las ONG socias.

“Gestionamos dos centros de desarrollo comunitario en Trípoli y Bengasi y este año más personas se han beneficiado de nuestra labor a través de un equipo médico y social en Trípoli. También mantenemos líneas de atención telefónica dedicadas exclusivamente a facilitar los registros, proporcionar asistencia en efectivo, renovar la documentación y también a ayudar las personas que se encuentran centros de detención. Estamos creando otra línea de atención telefónica conectada con el servicio de guardacostas de Libia para recibir información actualizada sobre el servicio de búsqueda y captura”, explicó la portavoz del ACNUR.

Mientras tanto, el ACNUR sigue distribuyendo ayuda, como colchones, mantas, ropa y utensilios de cocina a miles de desplazados internos en Libia, y está prestando asistencia a las autoridades municipales para hacer un seguimiento de los desplazamientos y evaluar las necesidades. Según las cifras de las que dispone el ACNUR, hay unos 400.000 libios desplazados que han huido de varias oleadas de violencia.

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.