Los refugiados en el Líbano luchan a medida que el invierno sopla en el país

A medida que las lluvias empapan el Valle Becá y las temperaturas descienden, las familias luchan para mantenerse calientes y secas.

Un refugiado sirio monta una moto a través del profundo barro en el asentamiento informal de Tal Sarhoun en el valle de Becá, Líbano.  © ACNUR/Diego Ibarra Sánchez

VALLE BECÁ, Líbano, 23 de diciembre de 2016 (ACNUR) – Mientras los fuertes vientos azotaban su tienda de campaña y la lluvia convetía la tierra a su alrededor en barro, en este valle de las tierras altas, la esposa del refugiado sirio Mahoma entró en trabajo de parto.

"Tuve que llevar a mi esposa todo el camino desde aquí bajo la lluvia para que pudiera dar a luz (en el hospital). Volvimos y estaba sosteniendo a mi bebé en mi pecho y cubriéndolo con una manta", dice Mohammed de su hijo recién nacido, Dayf-allah.

Originario de Deir al-Zor, el orgulloso padre de tres hijos está entre los miles de refugiados que luchan mientras el clima invernal se extiende a través del valle de Becá, en el Líbano. A pocos kilómetros de distancia, Fatima, una refugiada siria de Alep y su familia luchan por mantenerse calientes.

"Ayer, cuando llegaron la lluvia y la tormenta, no pudimos calentarnos toda la noche. Todos teníamos cuatro mantas para nosotros y aun así no logramos calentarnos. El viento frío entraba por debajo de la tienda", dice.

Fatima se preocupa por su frágil padre de 80 años de edad, cuyas condiciones médicas crónicas y su discapacidad lo hacen especialmente vulnerable ante el clima invernal.

"Mi padre tiene diabetes y ahora está tosiendo. Los baños están lejos. Cuando llueve, lo cubrimos con mantas y lo llevamos a los baños y lo traemos de vuelta".

Hay poco más de un millón de refugiados sirios en el Líbano. Uno de cada dos vive en albergues de calidad inferior, como tiendas de campaña, garajes, almacenes, edificios inacabados y cobertizos de animales. Necesitan apoyo continuo para mantener sus albergues, especialmente durante el invierno, que puede ser amargo y largo en el Líbano.

Se prevén más lluvias y tormentas de nieve para las próximas semanas. Algunas ciudades de altitud en el valle de Becá y el norte de Líbano ya están cubiertas por la nieve.

"Por supuesto que estoy asustado por mi hijo recién nacido, tengo que mantenerlo caliente", dice Mohammed, cuya principal preocupación ahora es asegurarse de que Dayf-allah está a salvo y seguro durante el invierno.

  • La refugiada siria Fatima elimina las aguas residuales de su casa temporal en un asentamiento informal en las afueras de Zahlé, en el Valle de Becá.
    La refugiada siria Fatima elimina las aguas residuales de su casa temporal en un asentamiento informal en las afueras de Zahlé, en el Valle de Becá. © ACNUR/Diego Ibarra Sánchez
  • Un joven refugiado sirio trata de arreglar el cableado en la parte superior de un albergue en un asentamiento informal en el Valle de Becá, Líbano.
    Un joven refugiado sirio trata de arreglar el cableado en la parte superior de un albergue en un asentamiento informal en el Valle de Becá, Líbano. © ACNUR/Diego Ibarra Sánchez
  • Las bolsas de basura se acumulan en el borde de la carretera en un asentamiento informal en Tal Sarhoun, Valle de Becá.
    Las bolsas de basura se acumulan en el borde de la carretera en un asentamiento informal en Tal Sarhoun, Valle de Becá. © ACNUR/Diego Ibarra Sánchez
  • La refugiada siria Muna, de 19 años, carga a su hijo recién nacido Mahmood, en su albergue temporal en el asentamiento informal de Tal Sarhoun, Valle de Becá, Líbano.
    La refugiada siria Muna, de 19 años, carga a su hijo recién nacido Mahmood, en su albergue temporal en el asentamiento informal de Tal Sarhoun, Valle de Becá, Líbano. © ACNUR/Diego Ibarra Sánchez

A medida que la temperatura cae en el Medio Oriente, el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está proporcionando asistencia primaria para ayudar a 4,6 millones de refugiados, desplazados internos y comunidades de acogida vulnerables en toda la región para el invierno.

En Líbano, el programa de invierno del ACNUR está proporcionando ayuda a unas 850.000 personas necesitadas. Esto incluye ayuda en efectivo de noviembre a marzo para que las familias que lo necesiten, compren combustible y otros elementos esenciales para el invierno, además de la distribución de mantas, estufas y materiales para resguardar sus frágiles albergues.

"La población más necesitada del Líbano a menudo tiene que recurrir a estrategias de supervivencia negativas para sobrevivir con los escasos recursos que tienen. Ellos recortan las comidas, detienen el tratamiento adecuado para los problemas de salud y toman dinero prestado para cubrir sus gastos", dijo Mireille Girard, representante del ACNUR en el país.

"Nuestro objetivo es proporcionar suficiente asistencia en invierno para que los refugiados y las familias libanesas no tengan que hacer estas inhumanas elecciones", agregó.

La Agencia de la ONU para los Refugiados ha lanzado un llamamiento público para donaciones a sus programas de invierno, para proporcionar a los refugiados y comunidades de acogida vulnerables elementos esenciales para sobrevivir la estación fría.

"Sabemos por experiencia que las temperaturas caerán por debajo del punto de congelación y que familias libanesas desfavorecidas y cerca de un millón de refugiados en el Líbano necesitarán nuestra ayuda para mantenerse calientes", dijo Girard. "Cualquier contribución de personas que pueden ayudar puede hacer una gran diferencia".