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Los refugiados sirios se benefician de las nuevas normas argentinas sobre visas humanitarias

Argentina es parte de un grupo de países Sudamericanos que ha aceptado el reasentamiento de más refugiados.

CÓRDOBA, Argentina, 10 de noviembre de 2017 (ACNUR) – Tony no tenía idea de lo que le repararía el futuro cuando huyó de su hogar en la ciudad Siria de Homs y llegó a Argentina el año anterior.

El joven de 26 años obtuvo una visa humanitaria bajo el nuevo programa de Argentina para los refugiados sirios. Ahora, él administra un restaurante de comida para llevar que prepara comida del Medio Oriente para los residentes de la ciudad de Córdoba.

Hace tan solo un par de años, no podía imaginar salir de Homs, menos aún trabajar a 8 mil millas de esa ciudad, a pesar del brutal conflicto que envuelve a su país desde 2011.

Tony, quien cuenta con un título universitario en turismo, tuvo un cercano encuentro con la muerte durante un bombardeo, el cual lo hizo decidirse a huir.

Él es uno de los 320 sirios que ahora viven en Argentina, bajo el programa gubernamental “Programa Siria”, el cual ofrece visas humanitarias a las personas afectadas por el conflicto en dicho país, en caso que exista un “llamante” dispuesto a cubrir sus gastos durante el primer año.

El programa se lanzó originalmente en 2014 y se reforzó en septiembre de 2016, cuando el Presidente Mauricio Macri anunció que Argentina admitiría a 3.000 sirios. La norma que requería que los solicitantes de la visa tuvieran una conexión familiar fue revisada. Ahora cualquier individuo u organización no gubernamental del país puede constituirse en “llamante” y recibir a un refugiado.

Tony es más afortunado que la mayoría. Su tío, Farhan Kassab vive en la segunda ciudad más grande de Argentina, Córdoba, desde 1998 y ahora es dueño de un restaurante. Él envió su documentación a la Dirección Nacional de Migraciones para ser un llamante y poder así, patrocinar a su sobrino.

En un inicio, ambos trabajaban juntos en la oficina principal del negocio mientras Tony aprendía las recetas de la familia. Cuando él se dio cuenta de que hablar árabe con su tío le impedía practicar su español, solicitó que lo transfiriera al segundo local, que ahora él administra.

“Aquí las personas no saben mucho de la comida árabe”.

“Aquí las personas no saben mucho de la comida árabe, así que tengo la oportunidad de mostrar mi cultura”, dijo él.

Su profesora de español, Verónica Segui, da clases gratuitas a personas que hablan árabe en la Universidad Nacional de Córdoba, con un énfasis en conversación y comprensión práctica. “La interacción es lo más importante”, explicó Segui. “La escritura viene después, porque es muy diferente al árabe”.

Otro componente del Programa es el del voluntariado,dirigido por los Cascos Blancos, organismo de asistencia humanitaria que forma parte del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, y una de las diversas instituciones estatales que forman parte de los grupos de trabajo nacionales y provinciales o Mesas Siria para ayudar a los sirios a adaptarse a la vida en Argentina.

En Córdoba, a Tony le designaron un voluntario, Gonzalo Fiore, un abogado que ha sido vital para ayudar al joven sirio a ponerse de pie. Oficialmente, deben reunirse tres veces al mes a efectos de reportar a los Cascos Blancos periódicamente, pero rápidamente se hicieron amigos y ahora se ven habitualmente “Aprendo más de Tony que de mis libros”, dijo Gonzalo, de 26 años, que ahora está estudiando para obtener una maestría en relaciones internacionales. Utilizando el inglés como lengua común, han forjado un fuerte vínculo. Tony espera pronto poder hablar español con su amigo.

Argentina se encuentra entre un grupo de países de Suramérica que acordaron aceptar más refugiados reasentados, y pronto comenzará a recibir refugiados sirios que viven en el Líbano remitidos por el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Sin embargo, no todos los sirios se han integrado tan bien como Tony, y las autoridades están tratando de fortalecer los componentes de integración del programa que marcan la diferencia, como las clases de idiomas y la asignación de un voluntario local.

“El Estado puede dar herramientas, pero la persona también debe realizar un esfuerzo”.

“La integración debe darse de ambos lados”, menciona Diego Puente, delegado de la autoridad nacional de migraciones en Córdoba. “El Estado puede dar herramientas, pero la persona también debe realizar un esfuerzo”.

En la provincia viven 35 sirios y se espera que pronto vengan 15 más, por lo que su objetivo ahora es "acelerar el proceso de adaptación" mediante el desarrollo de medidas como lecciones de español gratuitas y redes locales de empleo.

Escuchar la historia de Tony le ha dado a Gonzalo un nuevo sentido a su vida Según el ACNUR, el componente de asistencia voluntaria es una característica distintiva del Programa en Argentina.

“En América del Sur la generosidad hacia los refugiados es un hecho. Una iniciativa como el Programa Siria es innovadora y constituye una oportunidad excelente a través de la cual las comunidades locales pueden ayudar a los refugiados”, dijo Michele Manca di Nissa, Representante Regional de la Oficina Regional del ACNUR para el Sur de América Latina.

El ACNUR brinda apoyo técnico y financiero al Programa Siria a través del Mecanismo de Apoyo Conjunto para Países de Reasentamiento Emergentes (ERCM), un marco de cooperación conjunta con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Los recursos del ERCM se centran en fortalecer la capacidad institucional y apoyar el proceso de selección, recepción e integración de los refugiados sirios en Argentina.

Argentina también recibe apoyo de la Iniciativa Global de Patrocinio de Refugiados, que ayuda a los países a establecer modelos de patrocinio comunitario para refugiados, en base a la experiencia de Canadá.

Esteban Tomé Fuentes, asesor del Gabinete de Ministros de la Nación sobre el Programa Siria, sostuvo que Argentina planea dar la bienvenida a otros 100 personas sirias este año, para llegar a un total de 420 personas. A largo plazo, se está enfocando en organizar agencias nacionales y provinciales de la manera más efectiva posible para ayudar a los refugiados recién llegados a planificar con sus llamantes más allá de los primeros 12 meses asegurándose de que efectivamente disfruten de “los mismos derechos y oportunidades que los argentinos”.

“Es muy bueno que Argentina nos reciba”. 

Después de menos de un año en el país, Tony ya tiene la intención de solicitar la ciudadanía. Está explorando posibilidades de certificar su título sirio en Córdoba, para poder buscar trabajos relacionados con el turismo cuando su español mejore lo suficiente.

“Odio ser diferente, así que quiero aprender el idioma y ser como las otras personas aquí, no sólo ser visto como 'el chico sirio'”, dijo. “Es muy bueno que Argentina nos reciba. Son personas muy agradables. Quiero agradecer a Argentina por todo”.

El Programa Siria es uno de los planes diseñados para ayudar a los refugiados sirios a ubicarse en terceros países de forma organizada.

El Programaes un ejemplo de responsabilidades compartidas que otros gobiernos podrían replicar o adaptar como parte del esfuerzo para desarrollar un Pacto Mundial sobre Refugiados y encontrar formas de responder conjuntamente a los movimientos de refugiados, y no sobrecargar a unos pocos países.

El ACNUR lidera el proceso para desarrollar el Pacto Mundial y este mes se reunirá para discutir sobre el tema en Ginebra. Un enfoque clave será ayudar a los refugiados a encontrar una solución a su difícil situación, que podría incluir la repatriación voluntaria cuando las condiciones lo permitan, encontrar la forma de ser autosuficientes en el país de asilo o reasentarse a terceros países.

Previo al encuentro, el ACNUR ha propuesto medidas en un documento conceptual sobre cómo expandir vías complementarias, formas alternativas para que los refugiados sean admitidos en terceros países, además de las rutas de reasentamiento tradicionales. El objetivo es que sean incluidos en un plan de acción como parte del Pacto Mundial sobre Refugiados.

Estos incluyen patrocinio comunitario y programas de admisión humanitaria, ampliando los criterios de elegibilidad y simplificando los procedimientos para la reunificación familiar, facilitando el acceso a la educación a través de becas, pasantías y abriendo esquemas de movilidad laboral para incluir a los refugiados. 

Por Frederick Bernas.