Mientras los recién llegados a Bangladesh superan el medio millón, ACNUR ofrece albergue a más refugiados

La oficial de protección de ACNUR Shirin Aktar le da una lona a la refugiada Rohingya Suruz Jahan, de 75 años, en el campamento de refugiados de Kutupalong.  © ACNUR/Roger Arnold

De cara a reducir el tiempo que los refugiados rohingya pasan a la intemperie, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha comenzado a distribuir entre ellos esta semana lonas de plástico y artículos de primera necesidad en los puntos de entrada a los asentamientos de refugiados en Bangladesh, de manera masiva.

La última estimación del número de rohingya que han llegado a Bangladesh desde que la violencia estallara en Myanmar supera ya el medio millón (501.000 a jueves 28 de septiembre).

Equipos de un socio de ACNUR exploran zonas de cruce en la frontera con Myanmar, para evaluar dónde entregar a los refugiados las lonas, ollas y sartenes, bidones, esteras de plástico y lámparas solares, cuando entren en Bangladesh. Esto reducirá el tiempo que los refugiados – traumatizados de por sí por los acontecimientos que les obligaron a huir y por la estremecedora travesía – tendrán que pasar a la intemperie y permitirá reducir enfermedades y malnutrición, así como disminuir la amenaza de afecciones contagiosas.

Dar a los refugiados recién llegados la capacidad de construir su propio albergue, cocinar para ellos mismos y cuidar de sus familias es un importante primer paso en el camino hacia la recuperación.

La Zona de Extensión, de 809 hectáreas, situada en las cercanías del Campamento Kutupalong, situado en el sureste de Bangladesh, está mejorando su organización y convirtiéndose ya en una serie de comunidades, permitiendo que ACNUR y sus socios entreguen más ayuda de emergencia, apoyando al Gobierno de Bangladesh.

Para facilitar la llegada de la ayuda a la Zona de Extensión de Kutupalong, el ejército de Bangladesh comenzó el pasado 27 de septiembre a construir una carretera. ACNUR contribuye con 2 millones de dólares a la obra, en apoyo de la Oficina del Coordinador de la Ayuda al Refugiado y Repatriación, sobre un presupuesto total de 4,2 millones de dólares. ACNUR está también trasladando de forma urgente 23 vehículos para ayudar en las labores humanitarias, incluyendo diez camionetas pick-up que serán donadas al gobierno.

Los expertos en nutrición de ACNUR estiman – sobre la base de investigaciones recientes a ambos lados de la frontera – que casi uno de cada cinco (18%) de los recién llegados sufre de desnutrición grave. Si no se toman medidas, advierten de que la proporción podría pasar a ser de una entre cuatro. La situación responde a más factores que la falta de comida.

Se observa una necesidad imperiosa de ayuda psicosocial y orientación por parte de los refugiados. La necesidad de comida y de suplementos alimenticios para mujeres lactantes y sus bebés, muchos de ellos fuertemente traumatizados, enfermos y desnutridos.

ACNUR trabaja junto a su socio Acción Contra el Hambre para proveer comidas calientes. Muchos donantes privados han llevado a cabo distribuciones específicas de comida en los campamentos, algo que se está convirtiendo en más estructurado a medida que la vida va adquiriendo cierta organización.

Mientras Bangladesh soporta toda la magnitud de esta crisis de refugiados, ACNUR llama a los países de la región a que muestren solidaridad y hagan su parte para mantener abiertas las fronteras y protejan a los refugiados que huyen de la discriminación, la persecución y la violencia en Myanmar.

Para más información:

  • En Bangkok, Vivian Tan, tanv@unhcr.org, +66 818 270 280
  • En Cox's Bazar, Yante Ismail, ismaily@unhcr.org, +880 17 5423 8067
  • En Cox's Bazar, Kitty McKinsey, mckinsey@unhcr.org, +880 17 0836 7884
  • En Ginebra, Andrej Mahecic, mahecic@unhcr.org, +41 79 642 9709
  • En Ginebra, Duniya Aslam Khan, khand@unhcr.org, +41 79 453 25 08