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Miles de iraquíes buscan refugio en Siria tras huir de los combates en Mosul

El pasado mes se registró un pico en las cifras de refugiados iraquíes que arriesgaron sus vidas para cruzar la frontera hacia Siria, huyendo de la ciudad de Mosul.

GINEBRA, Suiza, 27 de mayo de 2016 (ACNUR) - El pasado mes se registró un pico en las cifras de refugiados iraquíes que arriesgaron sus vidas para cruzar la frontera hacia Siria, en un intento desesperado de escapar de la ciudad iraquí de Mosul, controlada por ISIS, donde persisten los combates por recuperarla, así como los enfrentamientos en las zonas circundantes.

Desde principios de mayo, un total de 4.266 refugiados han llegado al campo de Al-Hol, a 14 kilómetros de la frontera iraquí, en el noreste de la gobernación de Hasaka, en Siria.

En previsión de nuevas llegadas en las próximas semanas, ACNUR ha establecido un puente aéreo para entregar material de asistencia humanitaria desde Jordania, que incluye tiendas de campaña y mantas. El primero de los cinco vuelos previstos aterrizó el jueves en Qamishli, en el extremo norte de la gobernación de Hasaka. En total, la ayuda enviada permitirá dar apoyo a un máximo de 50.000 personas, tanto refugiadas como de las comunidades de acogida.

Muchos de los refugiados recién llegados cuentan que han tenido que recurrir a traficantes de personas para realizar el viaje desde Mosul, que habitualmente lleva entre dos días y una semana, viajando a través de territorios controlados por fuerzas extremistas para alcanzar las zonas bajo control kurdo en Hasaka. Una familia relató que había tardado más de un mes en alcanzar Siria desde Mosul.

Del total de llegadas, 968 personas han llegado al puesto fronterizo de Yaroubia, en el norte, con el objetivo de volver a entrar en Irak y encontrar zonas seguras, solo accesibles cruzando desde Siria. Otras 223 personas se han trasladado al campamento de Roj, al norte de la gobernación de Hasaka, para reunirse con sus familiares o recibir tratamiento médico. Otros están siendo acogidos por la población local en varias localidades cercanas a la frontera iraquí.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en colaboración con ONG locales, está distribuyendo tiendas de campaña, colchones y esterillas a los recién llegados, la mayoría de los cuales carecen de refugio adecuado y de instalaciones sanitarias.

Asimismo, la agencia está coordinando esfuerzos para redoblar la asistencia médica para aquellos que la necesitan. Muchos padecen enfermedades cutáneas y otros problemas de salud provocados por su prolongada exposición al calor y al polvo durante el viaje. También se precisa con urgencia tratamiento para enfermedades crónicas como la diabetes y dolencias cardíacas.

Las labores de asistencia están siendo complicadas por el hecho de que la gobernación de Hasaka es inaccesible por vía terrestre desde el interior de Siria, mientras que las entregas de ayuda de la ONU vía Turquía, a través de la frontera de Nuseybin, llevan suspendidas desde finales del pasado año debido a problemas de seguridad.

La gobernación de Hasaka acoge actualmente a unos 90.000 sirios desplazados por el prolongado conflicto en el país, así como también a más de 16.000 refugiados iraquíes.

La zona de Hasaka que rodea Al-Hol fue escenario de combates entre diferentes grupos armados durante la guerra civil Siria hasta finales de 2014, cuando las fuerzas kurdas del YPG tomaron el control de la zona. A principios de este mes, se permitió a miles de desplazados sirios del pueblo de Al-Hol volver a sus hogares.

El campo de Al-Hol fue establecido en 2004 para acoger refugiados iraquíes y más tarde a refugiados palestinos que huían del conflicto en Irak. Fue clausurado en junio de 2010 cuando el último de los refugiados palestinos fue reubicado en Damasco, pero reabrió en febrero de 2016 para alojar el último flujo de refugiados iraquíes.

Junto con sus socios, ACNUR está evaluando Al-Hol y otros asentamientos de acogida en la región para su mejora y rehabilitación de cara a un posible nuevo flujo de refugiados huyendo de los enfrentamientos por el control de Mosul y sus alrededores.

Mientras tanto en Irak, la población continúa escapando de los combates en el sudeste de Mosul, principalmente en el distrito de Makhmur, hacia el campo de Debaga, establecido recientemente en la ciudad de Makhmur, en la gobernación de Erbil. Las autoridades locales estiman que otras 30.000 personas pueden ser desplazadas en los próximos meses. Un posible ataque a Mosul podría desplazar a más de 600.000 personas.