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Niñez refugiada canta y encanta a brasileños en las fiestas de Año Nuevo

El coro “Somos Iguais” es el resultado del trabajo de una voluntaria en causas sociales, para ayudar a la integración de los niños y sus familias en Brasil.

São Paulo, 12 de enero de 2017 (ACNUR) – En un entorno de emoción, niños y niñas refugiadas que viven en Brasil hacen un gran bullicio en los camerinos del Teatro Santander, en São Paulo. En poco tiempo, los niños estarán en el palco, cantando temas de Año Nuevo bajo la dirección del famoso pianista y maestro João Carlos Martins. En víspera de navidad de 2016, el coro “Somos Iguais” (Somos Iguales) estrenó con gran estilo en la noche de São Paulo.

Unos días más tarde, en la fiesta de fin de año que reunió a 2 millones de personas en Copacabana, Río de Janeiro, el refugiado sirio Mohammad Zarba, de sólo 10 años, subió al escenario junto a la cantante Elba Ramalho y envió un fuerte mensaje de paz a la audiencia: "Los niños que están muriendo no quieren morir. Tienen que vivir". Un sobreviviente de los combates en Alepo (Siria), Mohammad, fue aplaudido por la multitud.

Estos fueron dos momentos notables del final del año 2016 que, una vez más, destacaron la creciente presencia de refugiados en Brasil. Según los datos de CONARE (Comité Nacional para los Refugiados), el país cuenta con 9.000 refugiados reconocidos, de los cuales 18% son niños, niñas y jóvenes menores de 18 años de edad.

En este proceso de conciencia sobre las causas del desplazamiento forzado, los niños y niñas refugiados han jugado una función esencial.

El coro “Somos Iguais”, que ha encantado a la audiencia en Sao Paulo es el resultado del trabajo de la voluntaria en causas sociales, Daniela Guimarães, para ayudar a la integración de los niños y sus familias en Brasil. El niño sirio que se dirigió al público en las arenas de Copacabana participa en el coro de niños "Coração Jolie", coordinado por la organización no gubernamental IKMR en colaboración con el ACNUR en Brasil.

"Esta es una semilla plantada que seguramente va a dar muchos frutos", dice con seguridad el músico João Carlos Martins, director artístico de "Somos iguais". "Los niños de diferentes nacionalidades muestran la importancia de la unidad entre todos nosotros. Y cuando invertimos en la cultura, creemos en el futuro", añadió el maestro.

Para el director João Carlos Martins, los niños refugiados del coro son "una semilla que dará frutos", ya que permiten pensar en su futuro. © ACNUR / Cleiby Trevisan

Esta convicción en el futuro se encuentra estampada en el rostro de cada uno de los 25 niños de Siria y África (Congo y Angola) que forman parte de "Somos Iguais".

"Puedo expresar mi alegría, olvidar mi pasado y pensar en el futuro", afirma Doriana Basila, de 13 años, que quiere convertirse en una cantante profesional. Vive en Brasil hace casi dos años, y afirma: "Los hijos de Siria vinieron de la misma situación nuestra en África". El también africano Víctor Manuel, de 16 años, tiene sueños de ser cantante. "Siempre he cantado en la iglesia y la escuela. Quiero mejorar y estoy en la búsqueda de oportunidades para ser un cantante o productor".

El sirio Lawand Othman, de 12 años, tiene otra visión del futuro: "Me resulta genial, pero lo que realmente quiero es ser un jugador de fútbol", dijo Lowand, que vivió en la ciudad de Alepo y desde hace dos años vive en Brasil. Para Ghena Deh, de 10 años, su unión al coro ha sido una oportunidad para encontrarse con niños de otros países. "No sabía que las niñas podían usar trenzas", dijo la chica siria, sorprendida por el cabello de sus compañeras africanas, adecuadamente entrelazado, para celebrar un día especial.

"Tener a nuestro lado una orquesta superior es algo que sin duda será recordado en la memoria de estos niños para siempre", narra el director cuando se refiere a Bachiana Filarmónica de SESI-SP, una organización sin fines de lucro que fundó y organizó el coro "Somos Iguais". "La música tiene un potencial multiplicador increíble", dice Martins.

"Es muy importante que la gente pueda ver el potencial de los niños y que el estigma que llevan pueda ser minimizado", dijo Viviane Reis, directora de la organización IKMR. Además de proporcionar la reunión de los niños refugiados con la música, la ONG también proporciona ayuda humanitaria, la reunificación familiar y el programa de educación complementaria, entre otros proyectos. En los últimos dos años, cerca de 180 niños han participado en el "Coração Jolie".

El desplazamiento forzado sigue afectando a muchas personas. Se trata de un número cada vez mayor, como señala el último informe del ACNUR. Los datos muestran que en el mundo hay cerca de 65,3 millones de personas desplazados a causa de los conflictos y las guerras. De este total, 21,3 millones buscan protección en otros países y han sido reconocidos como refugiados, de los cuales 51%  son niños y jóvenes menores de 18 años de edad. Aún más alarmantes son las estadísticas que muestran que cerca de 98.000 son niños separados o no acompañados, sin sus familias o tutores.

 Por Luiz Fernando Godinho y Amanda Nunes