Pakistán ayuda a las comunidades que han acogido a refugiados afganos

En una zona donde el sol brilla en su plenitud pero la lluvia escasa, el uso de energía solar para bombear agua subterránea está ofreciendo una solución innovadora para miles de personas que viven en las áridas y remotas aldeas de Baluchistán, al sur de Pakistán

Un habitante de la aldea de Ferozai Kan, en Baluchistán, Pakistán, cuida los dos paneles solares que proveen de agua a la zona.  © ACNUR/T.Irwin

FEROZAI KAN, Pakistán, 24 de agosto (ACNUR) – En una zona donde el sol brilla en su plenitud pero la lluvia escasa, el uso de energía solar para bombear agua subterránea está ofreciendo una solución innovadora para miles de personas que viven en las áridas y remotas aldeas de Baluchistán, al sur de Pakistán.

Dos brillantes paneles solares parecen fuera de lugar, rodeados por las casas de barro que forman la aldea de Ferozai Kan, a unos 100 kilómetros al noroeste de la capital de la provincia, Quetta. Desde febrero, los paneles han suministrado energía a una bomba que transporta agua desde un pozo profundo hasta dos grandes contenedores de plástico.

El pozo es la única fuente de agua para Ferozai Kan y para bastantes aldeas próximas, así que hasta que se finalizó la bomba solar, recoger agua significaba tirar de una cuerda atada a un cubo desde el pozo hasta el suelo, una y otra vez. En la conservadora cultura rural de Baluchistán, la tarea de ir a buscar agua dos veces al día ha sido vista tradicionalmente como un trabajo de mujeres.

El proyecto solar es parte de un programa conjunto del gobierno de Pakistán y varias agencias de la ONU, entre ellas ACNUR, para ofrecer asistencia para el desarrollo de comunidades que han acogido a refugiados afganos.

Los proyectos implementados bajo la iniciativa Refugiados Afectados y Zonas de Acogida (RAHA por sus siglas en inglés) están diseñados para mejorar las vidas de las personas que viven en zonas de Pakistán donde se ha recibido el impacto de la presencia de refugiados afganos durante 30 años. Atendiendo a las necesidades de las comunidades de acogida y de los refugiados, el programa RAHA busca promover la coexistencia y la cohesión social.

"Si bien el programa RAHA promueve la buena voluntad entre las comunidades locales paquistaníes y los afganos, otro objetivo clave es la recuperación del medio ambiente, que se ha visto afectado por la presencia de refugiados afganos durante más de tres décadas" afirmó Jose Belleza, jefe de la oficina de ACNUR en Quetta. "La creación de medios de subsistencia sostenibles y el suministro y mejora de los servicios básicos beneficia a ambas comunidades".

En Farozai Kan, así como en muchas otras zonas de Baluchistán, los proyectos de RAHA han aportado soluciones de alta y baja tecnología para hacer frente a las necesidades de las comunidades. Además de instalar la bomba de agua solar, el socio implementador de ACNUR, el Programa de Apoyo Rural de Baluchistán (BRSP por sus siglas en inglés), construyó las primeras letrinas de la aldea.

En muchos casos, BRSP procura que las comunidades beneficiarias cubran parte del coste de los proyectos. "Si las comunidades invierten en un proyecto, es más probable que se involucren y que tenga éxito" declaró Essa Khan, director del programa regional de esta organización.

"Conseguir la implicación de las comunidades en el mantenimiento de proyectos una vez que estos ya se habían puesto en marcha era un problema en el pasado", dijo Khan. En Farozai Kan cada hogar contribuye con 50 rupias al mes – unos 45 céntimos de dólar – para el mantenimiento de la bomba solar.

"Al principio tuvimos problemas para aprender esta nueva tecnología" dice Atta Mohammed, un líder de la comunidad. "Pero ahora podemos enseñar a otros a usarla".

La iniciativa RAHA se lanzó en 2009 bajo un programa conjunto de Naciones Unidas (One UN) en Pakistán con un presupuesto inicial de 140 millones de dólares para cinco años. Se espera que esta iniciativa beneficie a casi 2,5 millones de paquistaníes y afganos. Las intervenciones del programa abarcan los sectores de educación, sanidad, agua, saneamiento, higiene y medios de subsistencia.

Desde su lanzamiento, se han finalizado más de 400 proyectos y otros 100 están en camino, principalmente en las provincias de Baluchistán y Khyber Pakhtunkhwa, zonas donde hay una alta concentración de refugiados afganos.

Bibi Mena dirige un centro de formación en Killa Saifullah donde enseña a mujeres a ser costureras. Las mujeres fabrican prendas que se venden en mercados locales, y sus servicios están siendo cada vez más solicitados por parte de residentes que quieren arreglar o modificar su ropa. "Las mujeres que vienen aquí valoran la oportunidad de aprender nuevas habilidades. Muchas han empezado a traer también a sus hijas" dijo.

Bajo la iniciativa RAHA una zona afectada por los refugiados es aquella que acogió un gran número de refugiados afganos en el pasado, pero que ha sido abandonada por la mayoría de ellos porque regresaron a sus casas. Por el contrario, un área de acogida de refugiados es toda aquella comunidad o zona que sigue albergando a algunos de los 1,7 millones de refugiados afganos que viven actualmente en Pakistán.

Por Tim Irwin en Ferozai Kan, Pakistán