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Primera generación de solicitantes y refugiados centroamericanos obtienen el reconocimiento de educación básica en Tapachula

El proyecto ofrece a las personas solicitantes de la condición de refugiado y refugiados reconocidos un modelo de estudio semi-escolarizado con certificación oficial de los grados de primaria y secundaria.

TAPACHULA, México, 09 de noviembre de 2017 (ACNUR) - El acceso a la educación es un derecho humano básico. Sin embargo, para las personas refugiadas, ingresar al sistema educativo y conseguir la revalidación de estudios en el país de asilo no siempre ocurre de manera automática. A nivel global, el 61% de los refugiados tienen acceso a la educación primaria, mientras que solo el 23% de los adolescentes refugiados pueden asistir a la secundaria. En México, la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político contempla el derecho a la educación y a la revalidación de estudios para las personas refugiadas. Sin embargo, en estados como Chiapas esto representa un gran reto.

Este verano en Tapachula, se graduó la primera generación del proyecto de educación alternativa ‘SubCentros de educación para adultos’ coordinado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) federal, los Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del Estado de Chiapas y el ACNUR. La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) también colabora al ofrecer información sobre el programa a potenciales beneficiarios.

En esta primera generación, 15 jóvenes refugiados obtuvieron la certificación de sus estudios de primaria tras asistir a clases durante un semestre en el Centro de Día del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del estado de Chiapas. A finales de 2017, se espera que se gradúe la siguiente generación tanto con el título de primaria como de secundaria.

El proyecto ofrece a las personas solicitantes de la condición de refugiado y refugiados reconocidos un modelo de estudio semi-escolarizado con certificación oficial de los grados de primaria y secundaria, mediante el cual los alumnos asisten a clases dos días de la semana y se gradúan en seis meses. Este tipo de modelo tradicionalmente conocido como Centros de Educación Básica para Adultos (CEBA), son ideales ya que pueden acceder a los servicios educativos y certificarse independiente de su situación migratoria.

“Este modelo es ideal tanto para adolescentes y adultos refugiados que dejaron sus estudios inconclusos en su país, como para personas que no pueden realizar los trámites administrativos para la revalidación de sus estudios de país de origen”, destacó Valentina Duque, Oficial de Protección del ACNUR en Tapachula.

Por otro lado, la maestra Magdalena Domínguez, comentó que: “Como supervisora de los Centros de Educación para Adultos, además de cumplir con lo establecido en las Normas de Registro y Certificación, siento una gran satisfacción de trabajar por la educación de personas vulnerables de la comunidad refugiada facilitando y promoviendo su desarrollo educativo.

Este tipo de proyectos favorece a que se integren en la ciudad y se reduzca la deserción escolar por razones vinculadas a su situación migratoria. Estoy muy agradecida con ACNUR y COMAR que son los enlaces directos para la atención de esta población”.

Para la alumna refugiada Olga Paredes de 18 años de edad, “[…] gracias a este proyecto tengo la oportunidad de volver a creer en sueños que creía perdidos”.

 

Por Eugenio Martín del Campo en Tapachula, México