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Programas de apoyo ofrecen a los retornados somalíes ocasión para la reconstrucción

ACNUR equipa a los refugiados que quieren retornar a Somalia con los conocimientos necesarios para empezar de nuevo. Pero aún queda mucho por hacer.

KISMAYO, Somalia, 13 de diciembre de 2017 (ACNUR) - Fadumo* frunce el ceño, concentrada mientras dobla la pieza de tela que se extiende ante ella. La sumerge en una mezcla de sal, agua caliente y tinte, y después de aclararla, se muestra una tela con un bello estampado que Fadumo tiende para que se seque. Esta es otra de sus telas teñidas, de elaborado estampado, por las que se ha hecho famosa en Kismayo.

“Disfruto mucho con mi trabajo, usando la técnica del tie-and-dye, sobre todo cuando lavo la ropa y la tiendo para que se seque”, dice.

El año pasado, a duras penas podía vislumbrar una vida sobre la que tuviera control y se ganara el sustento. Fadumo nació y creció en el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia y ahora, con 24 años, solo podía imaginar su patria a través de las historias y memorias que sus padres compartían, tras haber huido de la guerra civil de Somalia en 1991.

En agosto por fin tuvo la oportunidad de hacer realidad sus sueños de ir a su hogar. Ella y su familia decidieron regresar a Kismayo, en el sur de Somalia, de donde sus padres habían huido casi tres décadas antes.

Es una decisión de la que no se arrepiente.

“Estoy muy agradecida de que hayamos decidido volver a casa, ya que nuestro país está volviéndose cada vez más tranquilo”, dice.

Pero establecerse en Somalia no ha sido fácil. Además de adaptarse a un nuevo entorno aun lleno de problemas de seguridad y con una gran carencia de infraestructuras, Fadumo se percató rápidamente de que necesitaba un trabajo que le ayudara a sacar a sus tres pequeños hijos adelante.

“Me puedo costear la comida, pagar el alquiler y llevar a mi hijo mayor a la escuela”.

Se enteró de que había un centro en Kismayo que apoya a los retornados. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, financia el Centro de Apoyo a los Retornados, dirigido por el Comité Americano para los Refugiados (ARC, por sus siglas en inglés) - una organización internacional no gubernamental que apoya a los retornados en Somalia, en colaboración con ACNUR.

Fadumo se inscribió para unos cursos de informática básica y formación profesional de carácter técnico (TVET, por sus siglas en inglés). En el curso, de tres meses de duración, aprendió técnicas de “tie-and-dye” (una técnica especial de teñido de telas) y, poco después de completar su formación, consiguió un préstamo de 500 dólares estadounidenses mediante el programa de micro-préstamos de ARC. Puso en marcha su propio negocio y ahora dirige un atareado taller, que produce hermosas ropas que vende en el mercado local. También puso en marcha una pequeña tienda de comestibles en la que vende frutas y verduras.

Más de una año después, Fadumo ha encontrado el éxito y sentimiento de pertenencia por primera vez en su vida.

“La vida aquí es mucho mejor que en el campo de refugiados”, dice. “Me puedo costear la comida, pagar el alquiler y llevar a mi hijo mayor a la escuela”.

También está devolviendo con regularidad el crédito, gracias a los ingresos diarios que le generan sus dos negocios.

“La mayoría de los retornados carecen de los conocimientos o habilidades para obtener un empleo cuando retornan”, dice William Ejalu, jefe de la suboficina de ACNR en Mogadiscio. “Por lo tanto el TVET es una herramienta práctica que los ayuda a adquirir los conocimientos adecuados y les facilita una oportunidad de competir por un trabajo en igualdad de condiciones”.

El centro de apoyo se puso en marcha el año pasado, cuando el primer grupo de retornados empezó a llegar en grandes cantidades a Somalia. Desde entonces, a través de este programa, ACNUR ha podido dar apoyo a 1.200 retornados, incluidos 100 solo en Kismayo. Las personas que se están formando reciben becas en metálico para poner en marcha negocios y reciben visitas regulares de las personas formadoras para apoyarlos.

Mohamed*, otro de los beneficiarios del programa TVET, retornó a Somalia en diciembre del año pasado. Dejó su ciudad natal de Jamame y se marchó a Dabaad en el momento más duro de la sequía del 2011 con su esposa, la viuda de su hermano y los cuatro hijos de esta.

Siempre tuvo en mente volver a su hogar.

“El sentir general en el país era de optimismo y paz”, dice. “Así es que decidimos volver a casa.”

Como Fadumo, Mohamed se enfrentaba a un futuro sin ingresos y se esfuerza para readaptarse a la vida de nuevo en Somalia, cuidando de la familia de su hermano y de la suya propia. Mediante el programa TVET, recuperó su optimismo.

“La agencia acudió en nuestra ayuda y nos mostró todas las oportunidades disponibles para que nosotros pudiéramos empezar una nueva vida en la ciudad”, explica, refiriéndose al apoyo que recibió a través del centro.

Se graduó en junio con formación en carpintería, y ha puesto en marcha un pequeño negocio en el que hace marcos de cuadros de alta calidad. Luego los vende por entre 10 y 22 dólares estadounidenses, obteniendo un buen beneficio. Los productos de Mohamed son tan populares que el ARC y el centro le han encargado hacer marcos para sus oficinas.

Desde diciembre de 2014, cuando se lanzó oficialmente la operación de retorno voluntario, más de 75.000 somalís han retornado desde los campos de refugiados de Dadaab y Kakuma, en Kenia. ACNUR facilita a los retornados un paquete formado por un subsidio para salir adelante durante los primeros seis meses en Somalia y los apoya para que pongan en marcha negocios.

Pero la escala de retornos a Somalia continua siendo limitada, ya que algunas zonas del país aún no son seguras para los millones de personas que han resultado desplazadas. Más de un millón son personas desplazadas internas dentro de Somalia y casi otro millón son refugiados.

Según Mohamed Affey, Enviado Especial de ACNUR para la situación de los refugiados somalíes, es necesario que la comunidad internacional haga más para apoyar los retornos seguros y dignos.

“Es necesario que las condiciones mejoren en Somalia y para ello se necesitan recursos”, dice. “Es necesario que haya un compromiso sincero para movilizar recursos que permitirán que estas personas desarrollen su país”.

Affey añade que los retornos serán viables solo si la comunidad internacional está fuertemente comprometida con un enfoque global para hacer que las condiciones en Somalia sean seguras para el retorno.

“Me siento bienvenido de nuevo aquí, y con mis nuevos conocimientos, puedo ganarme la vida”.

ACNUR y sus socios están trabajando para apoyar los programas y fortalecer los sistemas y ayudar así en la transición de los retornados a reintegrarse en sus comunidades.

“Estos programas son esenciales para garantizar que los somalíes que retornan de manera voluntaria puedan adaptarse a una nueva vida y empezar el proceso de reconstruir sus vidas”, dice Ejalu, de ACNUR.

Mohamed y Fadumo creen que ellos también están ayudando a reconstruir su país.

“Me siento bienvenido de nuevo aquí, y con mis nuevos conocimientos, puedo ganarme la vida”, dice Mohamed. Mohamed ofrece charlas motivacionales en el centro, donde comparte sus experiencias. “Este proceso nos ha abierto los ojos y es una razón para tener esperanza en el futuro”.

Mientras ACNUR y sus socios continúan apoyando a los retornados como Fadumo y Mohamed, es necesario hacer más para garantizar que estos retornos sean sostenibles. Las condiciones deberían ser las adecuadas y los retornados deberían sentirse seguros y tener acceso a la educación, la salud y, lo que es más importante, a unos ingresos. Solo entonces podrán todos los que retornan a Somalia compartir los sentimientos de Fadumo.

Fadumo está contenta de estar de nuevo en su país de origen, donde experimenta un sentimiento de libertad. “Es una alegría extraordinaria”.

Investigación y redacción adicional a cargo de Mary Theru y Cathy Wachiaya, desde Nairobi.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.

*Los nombres se han cambiado por razones de seguridad.