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Proyecto para reciclar botes mantiene a flote la esperanza de los refugiados en Alemania

Refugiados en Alemania transforman botes salvavidas desechados en bolsas de diseñador.

BERLÍN, Alemania, 11 de mayo de 2018 (ACNUR) - Los rasguños y manchas sobre el grueso material de goma en las manos del sastre Abid Alí son recordatorios del pasado dramático de la tela, uno con el que él está muy familiarizado.

El pakistaní de 35 años, cose parte de un desechado bote usado por refugiados, que ahora convierte en bolsas de diseñador en un taller de Berlín.

Abid, un solicitante de asilo que ahora vive en Berlín, abordó en 2015 una atestada lancha en Turquía, tras huir del peligro cerca a su hogar en Lahore. Fue forzado a dirigir el bote, lleno de casi 50 personas, hacia la isla griega de Lesbos.

"Es un recuerdo muy malo", dice Abid, todavía perseguido por el momento en que el frágil bote casi se vuelca a causa de un barco más grande. "A veces pienso en ello cuando sostengo este material en mi mano. Pero eso es pasado. Ahora vivo a través de este trabajo. Soy feliz porque hago muchas cosas bellas".

“Ahora vivo a través de este trabajo”.

Mimycri, la organización sin ánimo de lucro que recicla el caucho en estilizadas bolsas, fue fundada por Nora Azzaoui y Vera Günter, quienes tuvieron la idea cuando eran voluntarias ayudando los recién llegados a la isla griega de Quíos en el invierno de 2015.

"Realmente eran tiempos locos y llegaban muchos barcos", dice Vera, de 31 años. "Entre arribos estábamos limpiando las playas y tirado todo este material. Entonces comprendimos que hacer algo que tiene impacto no es difícil si solo lo haces".

Vera y Nora comenzaron a pensar formas de reutilizar el material de la lancha que de otra forma sería tirado. De vuelta a casa en Alemania, dieron un bote desechado a un amigo diseñador de moda que lo transformó en una resistente mochila. Fue entonces cuando tuvieron la idea de un negocio empleando sastres recién llegados y Mimycri nació.

"De verdad queríamos encontrar una forma de trabajar con los recién llegados, no para ellos", dice Vera, "Tomando cuenta de que aquí hay personas con habilidades y experiencias increíbles".

Las cofundadoras, ninguna de las cuales tenía experiencia en diseño o sastrería, obtuvieron fondos y se dispusieron a construir su equipo. Encontraron a Abid, un sastre de por vida, después de hacer una llamada ‘online’ para cualificados trabajadores textiles, entre los recién llegados a Alemania. De inmediato, ellas vieron su potencial y lo contactaron para ayudarlas en el co-diseño de los productos.

"Abid es absolutamente una parte vital en nuestro equipo", dice Nora, también de 31 años. "Es el experto en coser el material. Realmente hemos aprendido mucho el uno del otro. Queremos mostrar que es posible integrar a los recién llegados en la fuerza laboral y ser un ejemplo positivo de cómo podría funcionar".

Además de Abid, el equipo de Mimycri incluye otros dos recién llegados de Irán y Siria. Juntos, ellos transforman un suministro constante de viejas lanchas recolectadas por voluntarios que limpian las playas en Quíos. La goma se limpia, empaca y envía a Berlín, donde el equipo elige las secciones utilizables.

“Realmente hemos aprendido mucho el uno del otro”.

Los gruesos anillos externos negros, grises y blancos de las lanchas se convierten en bolsas, mientras que de las coloridas cámaras de aire se producen productos pequeños como llaveros o bolsitas. Los resultados son elegantes, pero inevitablemente inquietantes.

"Es una gran responsabilidad trabajar con un material tan histórico", dice Vera. "Cada vez que desempacamos un nuevo bote y lo abrimos, es algo muy emotivo. Ya lleva una historia. Pienso que el acto de transformación en algo nuevo es conmovedor y fortalece también. Queremos que la gente cambie su perspectiva sobre lo que era ates y lo que puede ser ahora. Queremos que piensen en su historia y desarrollen una completamente nueva.

Tras un fuerte primer año, Mimycri se está trasladando a su propio espacio de trabajo y pronto lanzará una nueva gama de productos. Esperan seguir creando consciencia sobre las muertes de los refugiados en el mar y ofrecer oportunidades para aquellos que, de lo contrario, tendría dificultades para encontrar empleo.

Para Abid, hacer bolsas con botes es la clave en su nueva vida.

"Mi pensamiento cuando llegué a Alemania fue que solo necesitaba un lugar seguro", dice. "Aquí la gente es muy hermosa. Ahora tengo trabajo y una carrera. Esto es una familia".

 

Por Josie Le Blond

Gracias al voluntario de UNV Online Juan Camilo Perdomo por el apoyo ofrecido con la traducción del portugués de este texto.