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Refugiada trans se encuentra segura en Argentina

Alina nació y creció en el seno de una familia tradicional. Luego de que en su país se aprobara una ley que castiga la "propaganda homosexual", ella decidió buscar protección en Argentina.

BUENOS AIRES, Argentina, 2 de noviembre de 2016 (ACNUR) - Ella siempre supo que era Alina, nació en un lugar donde los patrones culturales de la sociedad no le permitirían desarrollarse libremente como persona.

Alina nació y creció en el seno de una familia tradicional. Como hija única, sus padres se aseguraron de brindarle la mejor educación y bienestar. Cuando Alina comenzó a transitar la vida escolar y social entendió que no podía ser quien sentía ser. En la escuela, sus compañeros la juzgaban por ser diferente, la discriminaban por haber elegido algo distinto. Todo el mundo pensó que ella era un chico afeminado. Transgénero no era un término aceptado socialmente.

Por el contrario, su familia siempre la apoyó y le dio libertad para tomar sus propias decisiones. “Cuando le explique a mi mamá que quería operarme fue un shock y le costó mucho entenderlo y aceptarlo. Pero me acompañó en una de las decisiones más importantes de mi vida”, remarcó Alina.

Con su gran capacidad de adaptarse, ganas de superarse y el apoyo incondicional de su familia y amigos, Alina decidió asistir a la escuela de Medicina, donde conoció amigos que la entendieron y acompañaron en el camino más difícil.

Su familia recibió amenazas y discriminación a causa de su identidad de género. Tuvo que enfrentar una serie de obstáculos burocráticos porque no querían dejarla ingresar a la escuela de medicina. Para el ingreso a la facultad, es necesario pasar por una comisión médica. El psiquiatra no quería darle el permiso para el ingreso y debió iniciar un proceso judicial. Finalmente, después de un par de meses, la aceptaron.

En junio de 2013, el parlamento de su país aprobó una Ley federal que prohíbe “la propaganda” homosexual, que condena la difusión de cualquier información positiva sobre homosexualidad con multas y penas de cárcel. Esta norma impide informar positivamente a menores sobre “relaciones sexuales no tradicionales”. Esta discriminación basada en orientación sexual e identidad de género tuvo como consecuencia la movilización y protesta de grupos LGBTI y activistas de derechos humanos que instaron a las autoridades a “dejar de alentar la homofobia” y manifestaron su preocupación ante el creciente aumento de actos de violencia y hostigamiento contra el colectivo LGBTI. Alina sintió miedo.

Dos meses después, con 25 años, Alina decidió salir de su país y llegó a Argentina sola. La mañana después que llegó Alina fue a la oficina del ACNUR donde la explicó el procedimiento para realizar la solicitud de la condición de refugiada y la derivó a la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE).

“Es muy perseverante, muy disciplinada, insistente, sabe lo que quiere. Desde el primer día ella vino con una tablet ya sabiendo lo difícil que iba a ser comunicarse, y no delegó esa tarea en nadie. Llegó con todos sus títulos, trató de comunicarse de todas las formas posibles, te mostraba su CV, sus medallas de niño prodigio, que ya era algo único” destacó Valeria Allo, Oficial de Elegibilidad de CONARE.

Durante las entrevistas iniciales, se comunicó a través de un traductor online, y en un par de meses aprendió el castellano, también fue reconocida como refugiada y obtuvo su Documento Nacional de Identidad (DNI).

Ella ahora se siente como una persona completa, llena de proyectos y con un lugar en la sociedad. Siente que su aporte profesional es reconocido en el hospital donde se desempeña como médica sanitarista. Todos la conocen, la respetan y valoran. Atiende casos de salud mental. La mayoría es de la tercera edad que sufren violencia doméstica y mujeres jóvenes que sufren trastornos de ansiedad u otras patologías. Ella comparte su tiempo libre con amigos, disfruta de jugar al tenis y salir a bailar. Extraña, a su familia y amigos cercanos pero dice que en Argentina se siente más protegida y que, de haberse quedado en su país natal, no hubiera podido ser quien es hoy.

El 2012, Argentina promulgó una Ley sobre identidad de género, que promueve el libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género, en particular, a ser identificada de ese modo en los instrumentos que acreditan su identidad respecto de el/los nombre/s de pila, imagen y sexo con los que allí es registrada y cobertura con seguro médico para una intervención cirugía completa o parcial, tanto como el tratamiento hormonal.

“No sufrí porque estaba tan feliz de sentirme libre del pasado que eso me daba energía para seguir adelante”, explicó. También, su solidaridad y vocación de ayuda, la llevaron a colaborar con otros refugiados, que necesitan alguna orientación, información o traducción al momento de las entrevistas. De esta manera, ella siente que puede devolver algo de todo lo que recibió cuando recién llegó.

En Argentina, ella sintió las puertas estaban abiertas para ella. Aunque, reconoce que, “aún queda mucho camino por andar en cuestiones de discriminación dentro de la sociedad”.

Por Luciana Marchen en Buenos Aires, Argentina.