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Refugiado colombiano amplía negocio en Manaos y da trabajo a otros refugiados

Con el apoyo del ACNUR Jaime ha adquirido un nuevo horno y una amasadora. Estos equipos ya están instalados y han aumentado en cerca de un 30% la producción de su panadería.

BRASILIA y MANAOS, 31 de octubre de 2012 (ACNUR) – La rutina del refugiado colombiano Jaime* es muy dinámica. Todos los días, aún de madrugada, Jaime y su equipo se ponen manos a la masa para producir cerca de 600 salgados, churros y sueños que se venderán a lo largo del día en la ciudad de Manaos (AM). Tras una pausa vespertina, retoman el trabajo al caer la noche y terminan en torno a las 22.00 horas, una vez listos los dulces que saldrán a la calle al día siguiente.

Jaime, que vive en Brasil desde 2011, está viendo compensados sus esfuerzos y acaba de ampliar su negocio, que ahora constituye una sociedad junto con el también colombiano Gustavo, ya establecido en Manaos. La panadería da trabajo a ocho empleados, entre los cuales hay seis extranjeros solicitantes de asilo en Brasil.

Con el apoyo del ACNUR Jaime ha adquirido un nuevo horno y una amasadora. Estos equipos ya están instalados y han aumentado en cerca de un 30% la producción de su panadería. Animado, nos revela sus planes de futuro. “Vamos a introducir nuevos productos y a aumentar la producción. También podremos tener más empleados y, así, ayudar a más personas”, afirma.

Jaime es uno de los beneficiarios de un fondo gestionado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y por sus socios en Brasil, para promover la generación de renta y capacitación profesional de refugiados y de otros grupos de interés que viven en Brasil, facilitando así su integración económica.

En distintas modalidades, el fondo apoya la capacitación profesional y financia la apertura o ampliación de pequeños negocios generadores de ingresos para los refugiados. Desde 2010 el fondo ha recibido 29 propuestas planteadas por refugiados. De estas, 15 fueron aprobadas y representaron un desembolso de aproximadamente 30.000 reales.

Para recibir la ayuda del fondo, los proyectos deben presentar una contrapartida social y demostrar su viabilidad económica. En el caso del negocio de Jaime, los puestos de trabajo que ha ofrecido a inmigrantes extranjeros y solicitantes de asilo que viven en Manaos fueron fundamentales para su aprobación.

La historia emprendedora de este refugiado colombiano comenzó en su propio país. Con casi treinta años de experiencia en el sector de la panificación, asistió a cursos de especialización en la materia y llegó a tener tres panaderías. Pero a causa de las persecuciones de grupos armados irregulares, se vio forzado a dejar su país y abandonar todo lo que tenía en el departamento de Caquetá, en la amazonía colombiana... incluso a sus familiares.

Al cruzar la frontera con Brasil en la región de Tabatinga (AM), fue recogido por asociados del ACNUR que operan en la zona. A la espera de una decisión de las autoridades brasileñas sobre su solicitud de asilo, se estableció en Manaos y se lanzó a la conquista de su independencia financiera. De este modo, empezó a trabajar para otro solicitante de asilo colombiano como vendedor ambulante de churros. Algunos meses después adquirió su propia maquinaria y puso en marcha el proyecto que se convertiría en su actual panadería.

Para Jaime, los nuevos equipos permitirán incrementar la producción y reducir los costes. “La amasadora nos facilita la vida. El trabajo nos cunde mucho más. Para hacer 200 panes antes tardábamos por lo menos dos horas. Ahora podremos hacerlo todo en la mitad de tiempo”, enfatiza. En caso de que se confirmen los buenos resultados que vislumbra ante sí, Jaime pretende hacer realidad otro sueño: Traer a Brasil a sus parientes que quedaron en Colombia.

“La historia de Jaime es un ejemplo más de la resistencia y la voluntad de los refugiados para trabajar e integrarse en Brasil”, comenta Andrés Ramírez, representante del ACNUR en Brasil, que recuerda que la inserción de refugiados en el mercado de trabajo brasileño es una de las prioridades de la agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Además de apoyar a los refugiados en sus negocios, el ACNUR colabora con el Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE) para la creación de oficinas regionales de sensibilización de empresarios, sindicatos y autoridades locales, promoviendo la capacitación profesional y la oferta de trabajo para las poblaciones vulnerables bajo su mandato. Estos talleres han tenido ya lugar en las cuatro ciudades que concentran a la población refugiada del país: São Paulo, Río de Janeiro, Porto Alegre y Manaos.

Según datos del Gobierno Federal, Brasil acoge a refugiados de más de 70 nacionalidades diferentes. La gran mayoría son de origen africano y refugiados del continente americano, llegado principalmente de Colombia.

* Nombre ficticio por razones de seguridad

Por Frederico Cabala en Brasilia e Isabela Mazão en Manaos

Gracias  al voluntario de UNV Online Jaime Guitart Vilches por el apoyo ofrecido con la traducción del portugués de este texto.