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Refugiado sirio celebra su boda en Túnez

Tras huir del conflicto en su ciudad natal en Alepo, Chawket ha superado la adversidad y la tradición para encontrar por fin la felicidad en su hogar adoptivo.

SFAX, Túnez, 02 de noviembre de 2017 (ACNUR) – Vestido con un traje oscuro y pajarita, con el cabello bien peinado hacia un lado, Chawket Cheikh Mohammed, refugiado sirio de 30 años de edad, sonríe cálidamente mientras los invitados lo felicitan a él y a su esposa después de la ceremonia de su boda en Sfax, la segunda ciudad de Túnez.

No obstante, la alegría del día se ve nublada por la tristeza de Chawket. Llegó al país en 2014, después de huir de brutales enfrentamientos en su ciudad natal, Alepo, y no ha visto a su familia desde que el conflicto de Siria empezara en 2011. Ahora viven en Turquía y debido a la imposibilidad de  obtener visas para viajar a Túnez, la familia de Chawket no ha podido asistir a la boda.

“Es muy difícil casarse sin tu familia a tu lado”, dice. “Durante la ceremonia, duele mirar a los invitados y no ver ahí a mis seres queridos”.

A pesar de la ausencia de sus padres y hermanos, Chawket se siente afortunado por casarse con su novia Asma, una estudiante de medicina de 22 años, tras superar la tradición, las trabas administrativas y la oposición inicial de algunos miembros de la familia a la relación.

También se ha beneficiado de la tolerancia de Túnez con los refugiados y solicitantes de asilo, y se encuentra entre los cientos de refugiados sirios que han sido aceptados y que se han establecido en pueblos y ciudades de todo el país.

“Estaba solo y era un extranjero”.

Tras un primer contacto a través de Facebook, Asma alentó a Chawket a que se mudase a su ciudad natal Sfax, después de que él hubiera estado esforzándose, sin éxito, por encontrar trabajo en la capital de Túnez. Se conocieron y se hicieron amigos, y el padre de Asma le ayudó a encontrar un trabajo de carpintero en el que podía usar las habilidades que había aprendido de su tío, que trabajaba como decorador en Alepo.

A medida que Chawket y Asma se iban conociendo, surgió el amor. “Ella me ayudó y me apoyó desde el principio, cuando estaba solo y era un extranjero en este país. Hizo que sintiera que yo era especial, no un extraño”. Al principio se mostró reacio a expresar sus sentimientos, consciente de que él era un extraño y de que la mayoría de los jóvenes de Sfax se casan con miembros de su propia comunidad.

Cuando por fin encontró el valor para declararse a Asma, algunos de sus parientes se opusieron a esta unión. Gracias a la determinación de la pareja y al apoyo del abuelo de Asma en particular, finalmente obtuvieron la bendición de la familia 

Sin embargo, los problemas de Chawket no terminaron ahí. Como refugiado sirio, carecía de la documentación necesaria para casarse en Túnez. Dado que se había registrado como refugiado con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, Chawket contó con la asistencia humanitaria y legal que brinda la organización.

“La residencia temporal me ayudará con las oportunidades laborales”.

Con la ayuda del socio de ACNUR, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA, por sus siglas en inglés) también pudo obtener un permiso para asegurar su trabajo de carpintero. En última instancia, esto ha permitido a Chawket solicitar la residencia temporal en el país y, por lo tanto, conseguir la documentación que necesitaba para que su boda se llevara a cabo. Su nuevo estado legal también podría ayudarle a conseguir su otro gran deseo.

“La residencia temporal me ayudará con las oportunidades laborales, pero lo que es más importante es que me permitirá invitar a mi familia a visitarme después de no haberla visto durante seis años. Esto ha hecho posible que me reúna de nuevo con ellos”, explica. 

La pareja emprende su nueva vida juntos, y Chawket ha encontrado un nuevo trabajo como chef pastelero. Sueña con abrir algún día una pastelería que combine especialidades sirias y tunecinas, que reflejen su propio y particular viaje

“Estando casado con una mujer como Asma, creo que tras haber sido privado de algo como mi familia y mi hogar, Dios me ha compensado con algún aún mejor”.

 

Por Zeineb Marzouk 

Gracias a la Voluntaria en Línea Paula Babot por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.