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Refugiados concluyen curso Joven Aprendiz y anhelan el ingreso en empresas

24 refugiados de diferentes nacionalidades se formaron como jóvenes aprendices después de 180 horas de capacitación ofrecidas por el sector privado. Con el conocimiento adquirido, el paso siguiente es conquistar el primer trabajo.

SÃO PAULO, Brasil, 6 de noviembre de 2017 (ACNUR) - Intenso, enriquecedor y estimulante, una verdadera oportunidad para transformar las incertidumbres del pasado en conocimientos para el futuro. Esta percepción refleja la satisfacción por la cual 24 adolescentes de Siria, República Democrática del Congo, Sierra Leona, Congo Brazavile y Angola pasaron durante los dos meses del proyecto Joven Aprendiz Refugiado. En São Paulo, en la sede del Grupo Asegurador Banco do Brasil y MAPFRE, ellos recibieron los diplomas de conclusión y ahora ya anhelan nuevas conquistas.

“Aprendí mucho y todavía tengo mucho que aprender, pero me siento preparada para empezar a trabajar en una gran empresa que me mire creyendo en mi potencial, porque sé que tengo mucho que aportar”, dijo Deborah, de 21 años. “De ahora en adelante, empezamos a escribir un nuevo capítulo en nuestras vidas#, completó Prisca, de 21 años, su compañera de clase del proyecto Joven Aprendiz Refugiado.

Este proyecto fue ideado por el Grupo Mujeres de Brasil y surgió durante una reunión del comité de refugiados que integra este grupo y tiene el objetivo de pensar en soluciones que faciliten el proceso de integración local de refugiados residentes en Brasil. Los participantes fueron seleccionados por el Programa de Apoyo y Reubicación del Refugiado (PARR), proyecto social que apunta a la reubicación de las personas refugiadas en el mercado laboral brasileño. El proyecto está financiado por completo por EMDOC, consultoría especializada en movilidad global. Además de las reflexiones, el proyecto Joven Aprendiz Refugiado es una acción concreta de la iniciativa privada en busca de propuestas de formación vocacional, inclusión digital y en las empresas.

“La participación del sector privado en actividades de formación, capacitación y desarrollo profesional es de máxima importancia para el ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados. En la visión de la Agencia, es fundamental que las personas refugiadas tengan oportunidades de desarrollarse plenamente y alcanzar la autosuficiencia necesaria para vivir en su nuevo país, fortaleciendo así la economía local y el desarrollo de la sociedad en la cual la persona refugiada está integrándose”, afirmó Paulo Sérgio de Almeida, oficial de integración local del ACNUR en Brasil.

Las voces de los participantes de la primera clase del proyecto Joven Aprendiz Refugiado se suman a estas consideraciones. Ahora que ya están con el diploma en sus manos, después de aproximadamente 180 horas de capacitación, con materias como matemática financiera, flujo de caja, gestión de negocios, sostenibilidad y otros temas, ellos quieren poner en práctica lo que aprendieron.

“Estoy en Brasil desde hace poco, hace apenas seis meses que llegué, y me siento muy bien aquí. Brasil es un país acogedor, los profesores se dedican a hacer que aprendamos lo máximo posible y como en 10 años quiero convertirme en emprendedor, tener este curso como formación básica ya fue un gran comienzo”, dijo João Elias, angoleño de 16 años, quien ya tiene altas aspiraciones.

Tony, padre de una joven participante de la República Democrática del Congo, enfatizó dos aspectos muy positivos del proyecto: el de propiciar una sólida base de conocimientos antes de que los jóvenes tengan su primer empleo, para que ya estén preparados para lo que van a enfrentar, y el hecho de ser gratuito.

“Es una oportunidad grandiosa, porque mi hija está en el momento de pensar lo que ella quiere para su futuro, qué tipo de profesión seguir y en qué área trabajar. Este proyecto se traduce en una oportunidad real de mejora de vida para estos jóvenes, que ya pueden tener un futuro más prometedor, ampliando sus capacidades y fortaleciendo sus talentos”, dijo Tony en inglés, ya que todavía no domina el portugués tan bien como su hija.

Además de la oportunidad de capacitación ofrecida, el proyecto permitió también la creación de vínculos sociales entre los jóvenes participantes, agregando a ello el fortalecimiento de su autoestima y la comprensión de la cultura organizacional de las empresas en Brasil. Todo sin dejar de lado los rasgos culturales y la riqueza de la diversidad que caracteriza este grupo, que ya va a tener aspiraciones profesionales.

Por Miguel Pachioni, de São Paulo, Brasil.

Gracias a la Voluntaria En Línea Luisa Chipoletti por el apoyo ofrecido con la traducción del portugués de este texto.