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Refugiados de Ruanda retornan a casa tras una generación en Angola

Después de huir de los horrores del genocidio de 1994, un creciente número está listo para retornar a Ruanda, a pesar de la preocupación de muchos por cómo enfrentarán las décadas lejos de su hogar.

LUANDA, Angola, 22 de agosto de 2016 (ACNUR) – El esposo de Musabyenamariya Fratenata murió hace cinco años, dejándola a ella con la lucha de encontrar el dinero para criar a sus seis hijos sola en Angola.

Originaria de Ruanda, ella huyó durante los horrores del genocidio de 1994, y ha sido refugiada desde entonces. Ahora finalmente, vuelve a casa.

“Ha pasado mucho tiempo desde que salí de Ruanda y no puedo imaginar cómo es todo ahora, pero estoy muy emocionada de volver y finalmente poder ver a mi familia”, dijo Fratenata mientras empacaba y se preparaba para para partir de Angola, su hogar por 18 años y el lugar donde sus seis hijos nacieron.

“Mis hermanos menores eran muy pequeños y no los puedo recordar bien, y ellos tampoco pueden recordarme a mí, yo quiero que nos conozcamos mejor”.

Fratenata y su familia son parte de los 340 ruandeses que viven en Angola, cuya condición de refugiados se espera concluya en septiembre. El cambio es alentador para muchos que consideran retornar a casa, y el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está lista para ayudar a aquellos que quieran regresar, como parte de un impulso mundial para encontrar “soluciones duraderas” para los refugiados de largo término.

“Por años, la comunidad ruandesa en Angola estaba escéptica sobre retornar en Ruanda”.

“Por años, la comunidad ruandesa en Angola estaba escéptica sobre retornar a Ruanda”, dijo Manuel Abrigada, Asociado Senior de Protección en Luanda, la capital de Angola. Las razones incluyen preocupaciones históricas sobre inseguridad, y más recientemente, preocupaciones sobre la integración en sus comunidades después de tanto tiempo lejos.

 Un estimado de 800.000 ruandeses, la mayoría Tutsis y Hutus moderados, fueron asesinados por sus compatriotas Hutus durante más de 100 días en 1994. Esto fue desatado por el derribo del avión del entonces presidente Juvenal Habyarimana el 6 de abril de 1994.

Fratenata, de 38 años, dijo que está insegura de qué le tendrá el futuro una vez que vuelva a Ruanda, de la cual huyó a los 16 años cuando la horrible violencia étnica  hundió al país.

Ella habla con sus padres y familiares por teléfono cuando puede costear los cargos telefónicos, y dice que está emocionada por volver. Ella está entusiasmada de que el ACNUR le ayude a su familia a establecerse una vez que lleguen a Ruanda.

“Mi familia está esperando por mí y ellos nos ayudarán. Yo trabajaré con mis familiares en agricultura y mis padres me ayudarán, en un inicio, a enviar a mis hijos a la escuela”.

Lambert, de 17 años, es el hijo mayor de Fratenata y se vio obligado a abandonar la escuela después de que su padre muriera y su madre ya no pudiera costear los gastos de la escuela. Él está entusiasmado por retomar su educación cuando llegue a Ruanda.

“Extrañaré mucho a mis amigos de Angola y la iglesia, pero espero poder terminar mis estudios en Ruanda, entrar a la universidad y estudiar contabilidad”, él dijo.

“Nunca había estado en Kigali, pero solíamos verlo en televisión y es totalmente diferente de lo que pensaba”.

Para sus hermanos menores, solo hay un entusiasmo de viajar al lugar que les dijeron era su hogar, a pesar de que nunca han estado ahí. Nizeyimana y Sebastiao, dos hermanos de Lambert, ríen mientras dicen: “Somos de Ruanda”.

La familia de Fratenata no son los primeros refugiados de Ruanda que retornan recientemente desde Angola. Muchos otros ya han hecho la mudanza. Entre ellos están dos hermanos, Uwizeyimana Donatien y Ndasyisabye Donath, que volvieron a casa tras 22 años de estar fuera.

“Llegar aquí a Ruanda, todo es realmente nuevo”, dijo Uwizeyimana de 33 años, que trabajaba en un café internet en Luanda. “Nunca había estado en Ruanda, pero solíamos verlo en televisión y es totalmente diferente de lo que pensaba”.

Su hermano dijo que escuchó muchos rumores sobre los peligros de retornar antes de salir de Angola.

“La gente decía que  no hay seguridad ni libertad en Ruanda. Nos dijeron que si volvíamos, nos encarcelarían; pero puedo ver que Ruanda se ha transformado. Solo eran chismes”.

Eugene Sibomana contribuyó reportando desde Kigali, Ruanda.