Refugiados tuareg en Níger trasladan su ganado hacia zonas más seguras

ACNUR ha ayudando a los refugiados malienses a trasladar sus animales a zonas más seguras, lo que les permitirá mantener su sustento y formas de vida.

Los nómadas tuareg de malí en su camino al este montados en camellos durante su trayecto a Níger.  © ACNUR/B.Ntwari

INTIKANE, Níger, 7 de mayo de 2013 (ACNUR) – Una larga fila de animales, flanqueada por hombres en sus monturas, pone rumbo al este con paso constante, levantando nubes de polvo a su paso en el camino en busca de nuevos pastos.

Puede parecer una escena de una película del oeste, pero este drama tiene lugar a miles de kilómetros y al otro lado del océano, en Níger, un país del África occidental. Entre el reparto de esta historia se encuentran 800 animales, nómadas tuareg procedentes de Malí y la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados.

A finales de abril, la caravana de camellos, burros, cabras, ovejas, tres caballos y otros animales de ganado, abandonó el asentamiento de Agando, a unos 10 kilómetros de la frontera con Malí, y emprendió un viaje de tres días hasta Intikane, una amplia región donde los tuareg podrán vivir en una zona abierta y vivir su tradicional estilo de vida nómada de manera segura.

Los 8.000 refugiados de Agando y de las cercanías del pueblo de Chinouawen huyeron hacia el oeste de Níger con sus animales para escapar del conflicto que se desencadenó en el norte de Malí a principios de año y para huir de la continua situación de inseguridad y miedo a las represalias que viven desde enero, cuando un ataque liderado por Francia hizo retroceder a las fuerzas rebeldes.

La decisión del gobierno de Níger de trasladar a los tuareg hasta Intikane se basó en razones de seguridad: Agando está situado a tan sólo 10 kilómetros de la frontera en una zona que sigue siendo inestable. Era también la única vía para que pudieran seguir llevando una vida normal.

"Ayudando a los refugiados a trasladar sus animales se les permitirá mantener su sustento y continuar su estilo de vida nómada y de pastoreo en lugar de terminar viviendo en campos de refugiados y dependiendo de la ayuda", apuntaba Kart Steinacker, Representante de ACNUR en Níger.

Los tuareg estuvieron involucrados en el proceso de reubicación desde el principio. "Celebramos varias reuniones y fijamos un itinerario", recuerda Mouhamoud Abdoulaye Al Kan Afi. "Pudimos ir y ver Intikane y comprobar que era apto tanto para nosotros como para nuestros animales", añade el este respetado refugiado anciano, jefe de los pastores y que, a pesar de su edad, monta a caballo como un hombre joven.

ACNUR ha contado con la colaboración de Akarass, un socio local, para ayudar a organizar la caravana, que constituía la principal operación logística. "Trabajamos en cada detalle: había puntos con agua a lo largo de todo el camino y alimentos para todos los pastores", comenta Oumarou Danni Saadou, trabajador de esta ONG, que además añade que policía montada en camello les proporcionó seguridad.

La salud de los animales estuvo supervisada por un veterinario y a su llegada en Intikane todos fueron vacunados para prevenir enfermedades entre el ganado de la comunidad local.

La fila de tres kilómetros de animales llegó a Intikane y tuvieron una gran acogida por parte de la comunidad local. "Los refugiados y sus animales son bienvenidos. Lo que les pasó podría haberle pasado a cualquiera", afirma Alghadawi Ilhouda, un dirigente del pueblo. "Tenemos que apoyarles compartiendo nuestro agua y nuestros pastos", añade sobre una zona árida de maleza y arena.

Algunos de los pastores malienses se alegraron al descubrir que había un pozo en Intikane, operado por unas potentes bombas y generadores rehabilitados por ACNUR. "Esto es sencillamente como la lluvia," dijo uno de los refugiados, Omar Mouhamadou. Los 700 metros de profundidad del pozo también benefician a la comunidad que vive en esta parte de la región Tahoua de Níger, donde confluyen la región del Sahel y el Sáhara.

El gobierno de Níger, con la ayuda de ACNUR, plantea trasladar a otras comunidades de refugiados a zonas más seguras al interior del país en las próximas semanas. Pero, a diferencia de los animales y sus ganaderos, muchos de los refugiados realizarán el viaje en convoys preparados por el socio de ACNUR, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

ACNUR está protegiendo y asistiendo a unos 50.000 refugiados malienses en Níger. Forman parte de los más de 175.000 refugiados de Malí que hay en los países de la región, incluyendo Burkina Faso y Mauritania.

Por Bernard Ntwari en Intikane, Níger