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Refugiados y solicitantes de asilo se ofrecen para dar calurosa bienvenida a Alemania

Un programa alemán está impulsando a los refugiados y solicitantes de asilo para que ofrezcan su tiempo como voluntarios y den la bienvenida a los recién llegados.

BERLÍN, Alemania, 5 de octubre de 2016 (ACNUR) - Hassan de 19 años, es uno de las decenas de miles de voluntarios en Alemania que ayudan a los recién llegados más jóvenes a establecerse en sus nuevos espacios. Él, también, es un solicitante de asilo, habiendo huido el verano pasado de la violencia cerca de su hogar en Ghazni, Afganistán, para trasladarse luego a Alemania.

Sus ocho pupilos, todos ellos de menos de 10 años de edad, son solicitantes de asilo de Afganistán, Irak y Siria. Cada Lunes, Hassan y sus colegas del proyecto juvenil Ankommen con sede en Berlín, les recogen en sus albergues y les acompañan a un club juvenil cercano. Es tiempo de quemar el exceso de energía, jugar y aprender nuevas habilidades.

“Me gusta Alemania. Hay muchas buenas personas aquí”.

“Me gusta Alemania. Hay muchas buenas personas aquí”, dice Hassan, quien actualmente se hospeda en el apartamento de una voluntaria alemana en Berlín. “Esperar por el proceso de asilo puede ser muy difícil, muy frustrante. Pero el trabajo es divertido. Es bueno para mi y estoy complacido de hacer algo útil”. Hassan es uno de los miles de solicitantes de asilo que donan su tiempo como parte del Servicio Federal de Voluntarios de Alemania, un programa nacional de voluntariado gestionado por el gobierno.

Conocido en alemán como ‘Bundesfreiwilligendienst’, el programa está abierto a adultos de todas las edades que quieran pasar un año aportando a sus comunidades. Los voluntarios trabajan 20 horas a la semana y reciben una pequeña remuneración. Tradicionalmente, los voluntarios son pensionados, estudiantes o personas que se toman un tiempo libre en sus carreras.

Pero el pasado diciembre, el ministerio alemán para las familias abrió un programa para solicitantes de asilo y refugiados en un esfuerzo para lograr la meta de integrar a centenares de miles de personas recién llegadas. Más de 1.500 recién llegados han aceptado la oferta y ahora son voluntarios en el programa. El ACNUR respalda e insta a los solicitantes de asilo y refugiados a que asuman la labor de voluntarios, de manera que las comunidades puedan emplear sus propios recursos ayudándose unos a otros.

“Los niños a veces tienen dificultad para hablar alemán así que traduzco para ellos”.

“En el centro de los esfuerzos del ACNUR para reforzar la integración de los refugiados está la idea del enfoque comunitario”, dice Katharina Lumpp, representante del ACNUR en Alemania. “Al trabajar para identificar soluciones desde la propia comunidad e implementarlas juntos, las enormes capacidades de la comunidad de refugiados y su resiliencia son reconocidas y utilizadas”.

Los voluntarios, apodados ‘Bufdis’ en alemán, pueden escoger cómo quieren ayudar. Algunos dan una mano como intérpretes, o ayudando a niños recién llegados en sus escuelas y jardines de infancia. Otros, como Hassan, escogen ser voluntarios como jóvenes trabajadores. “Nunca he trabajado con niños, pero me gusta”, dice Hassan, quien habla hindi y farsi así como su lengua nativa, el dari. “Los niños a veces tienen dificultad para hablar alemán, así que traduzco para ellos”.

Hassan también ayuda en Ankommen reparando bicicletas donadas, un proyecto gestionado por la Sociedad para los Deportes y el Bienestar Estudiantil (GSJ) con sede en Berlín. Para solicitantes de asilo jóvenes como él, el voluntariado puede proporcionar una experiencia laboral práctica, mejorar sus habilidades lingüísticas y ayudarle en el futuro a tener acceso al mercado de trabajo. Una vez termine con su asignación el año próximo, Hassan espera comenzar a ser aprendiz de zapatero.

Mientras, tiene su agenda copada. Una vez por semana, Hassan ayuda a Ankommen a organizar torneos de fútbol con jóvenes que viven en los hangares del antiguo aeropuerto Tempelhof de Berlín. Luego pasa cada dos días visitando a niños en los albergues en toda la ciudad, llevándolos a nadar o jugar tenis de mesa, baloncesto, billar o fútbol de mesa.

“Es un gran trabajo”, dice. "Estos niños vienen de la guerra, han tenido muchos problemas en sus propios países. Claro que necesitan ayuda. Les permitimos que se diviertan. Eso es lo que hacemos, les dejamos ser niños”.

Por: Josie Le Blond y Gordon Welters en Berlín, Alemania.

Gracias al Voluntario en Línea Omar Hernández por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.