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Superando la apatridia en Tailandia una caso a la vez

Más de 23.000 personas apátridas han recibido la nacionalidad tailandesa en los últimos cuatro años, a medida que la nación del sureste de Asia busca acabar con la apatridia para el 2024.

CHIANG RAI, Tailandia, 24 de noviembre de 2016 (ACNUR) – Cuando Sawitree* cumplió siete años, intentó aplicar para recibir su tarjeta de nacionalidad tailandesa.

Sin embargo, a pesar de haber nacido en la nación el sureste de Asia, ella no cumplía todos los requerimientos, ya que no era posible encontrar a su padre tailandés.

“Sentí que no tenía futuro, no tenía opciones. Era como un punto muerto”, dijo Saawitree, quien ahora tiene 12 años, sobre el estado de limbo en el que se encontraba.

Sus padres se separaron cuando ella tenía tan solo un año. Su padrastro fue a las oficinas distritales en Chiang Rai y Bangkok, intentando conseguir los documentos correctos para que Sawitree pudiera obtener un documento de identidad, demostrando que ella de hecho era nacional de Tailandia, pero no tuvo éxito.

“Sentí que le había fallado porque no pude obtener el documento. Sin él, ella no tenía muchas opciones”, dijo su padrastro, refiriéndose a las limitaciones que enfrentan las personas apátridas en la libertad de movimiento y las oportunidades de educación superior.

“Sentí que no tenía futuro, no tenía opciones. Era como un punto muerto”.

Cuando funcionarios de la Agencia Adventista de Alivio y Desarrollo (ADRA), una ONG local socia de ACNUR, asistieron a la familia para resolver el caso, obtuvieron la documentación necesaria, y a mediados de octubre, Sawitree recibió su documento de identidad nacional.

“Me sentí muy feliz el día que pude sostener mi tarjeta de identidad”, dijo con una sonrisa. Cuando le preguntaron cómo le cambió la vida tener un documento de identidad que mostrara su nacionalidad tailandesa, ella dijo: “Continuaré estudiando. Quiero ser enfermera, ayudar a las personas enfermas o heridas”.

Situaciones como la de la joven estudiante tailandesa son muy comunes. Hay cerca de 10 millones personas en todo el mundo, a quienes se les niega una nacionalidad. ACNUR trabaja con los gobiernos del mundo para identificar, prevenir y resolver sus situaciones, y en 2014 lanzaron la campaña mundial #IBelong, la cual busca acabar con la apatridia en una década.

Solamente en Tailandia hay 438.821 personas registradas como apátridas. Muchas personas apátridas y quienes están en riesgo de serlo en Tailandia, vienen de zonas donde las fronteras nacionales han cambiado, dejando sus nacionalidades en duda. Algunos pertenecen a las “tribus hill”, que viven en áreas remotas con limitado acceso a información sobre los procedimientos de nacionalidad y que en el pasado vivían sin registro o documentos de identidad.

El Gobierno de Tailandia se ha comprometido a tener cero casos de apatridia para 2024. A inicios de este año, solicitó a todos los distritos del país que identificaran y emitieran una condición legal a estas personas, la cual iría desde la nacionalidad tailandesa o residencia temporal, hasta apátrida elegible, en sus bases de datos. Esta movida podría beneficiar a más de 65.000 estudiantes como Sawitree, quien de otra forma, tendría que luchar para lograr una educación superior.

Para ayudar a abordar este desafío, ACNUR ha estado trabajando con las autoridades tailandesas y más recientemente, con ADRA, para abrir “puntos de servicio” en diferentes escuelas en los distritos Mae Fah Luang y Mae Chan, en Chiang Rai.

Los estudiantes apátridas y sus familias han podido obtener información en relación con la nacionalidad y eventualmente presentar aplicaciones para registros de nacimiento, documentos de nacionalidad, residencia permanente y otros documentos relacionados con estado civil e identidad.

El proyecto ha comprometido a oficiales gubernamentales a nivel distrital, directores de colegios, líderes comunales, así como sociedad civil, que también han estado trabajando en el tema de la apatridia. El objetivo es preparar 10.000 solicitudes para el final de 2016.

“Continuaré estudiando. Quiero ser enfermera, ayudar a las personas enfermas o heridas”.

El proyecto de Chiang Rai también ha ayudado a Manee, una madre soltera de dos hijas y de 39 años, de la tribu Lahu hill. Ella vive y trabaja en una granja, pero en el pasado, al ser apátrida no podía viajar libremente fuera de su distrito para trabajar o visitar parientes.

Cuando intentó aplicar para recibir la nacionalidad, se enfrentó a varios desafíos. Al haber nacido en una zona remota, su nacimiento no fue registrado y se le dificultó pasar por todos los procesos administrativos sin asistencia.

“El idioma siempre ha sido un problema”, dijo ella. “Yo tampoco entendía el proceso. Se hizo más fácil cuando recibí ayuda, de forma gratuita, de los oficiales de ADRA”.

Con este apoyo, ella adquirió la nacionalidad tailandesa el mes anterior. Ella dice que le ha traído paz. Ella anhela poder ejercer plenamente sus derechos, incluyendo su derecho a viajar para ver a sus primos, y acceder a servicios públicos que también beneficiarán a sus hijas. Ella se siente empoderada a participar más en las actividades de la aldea.

“Ahora que tengo mi documento, espero que llegue el turno de mis hijas para adquirirlo”, dijo Manee. “Ellas tienen que realizarse una prueba de ADN para obtener la nacionalidad tailandesa, y así poder viajar a lugares a los que no podían ir antes”.

*Los nombres de las personas apátridas han sido cambiados por razones de protección.