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Taller de pequeña empresa da esperanza a los refugiados y migrantes en São Paulo, Brasil

El semblante del pakistaní Shaka Imtiaz, 27 años, es triste mientras cuenta que no tiene empleo en Brasil, país en que está refugiado hace cuatro meses.

São Paulo, Brasil, 28 de marzo de 2016 (ACNUR) – El semblante del pakistaní Shaka Imtiaz, 27 años, es triste mientras cuenta que no tiene empleo en Brasil, país en que está refugiado hace cuatro meses. Teniendo una maestría y con experiencia como profesor en su país, sobrevive actualmente con la ayuda financiera de familiares que viven en Pakistán y en Reino Unido.

A su lado está Said*, de 28 años, que vino de Jordania. Graduado en arquitectura, con siete años de experiencia en la carrera, él también está desempleado en el país que le acogió y le dio protección. Said vive con los ahorros de su antiguo trabajo.

Shaka dejó su país natal después de sufrir amenazas de muerte en Sialkot, la ciudad que vivía. Said, a su vez, huyó por sufrir discriminación en su país luego de convertirse del islamismo al cristianismo. “Yo tenía casa, auto, pero nunca tuve una vida normal”, él explica. 

Ambos quieren mantenerse económicamente en Brasil por cuenta propia, emprendiendo un nuevo negocio que concilie sus conocimientos y experiencias profesionales adquiridos en su país de origen.

Para intercambiar ideas y explorar oportunidades sobre generación de ingresos en San Pablo, Brasil, Shaka y Said participaron de un taller de pequeña empresa ofrecido por la organización no gubernamental bibliASPA.

En total, un grupo de 10 refugiados y migrantes participaron del taller, compartiendo el mismo deseo emprendedor y las ganas de poner en práctica sus habilidades y conocimientos.

A pesar de las incertidumbres y de las dificultades expresadas por  los participantes del taller, se pudo observar también, sobre las posibilidades discutidas una luz de esperanza por lograr una vida mejor en otro país.

“En este taller tuvimos la oportunidad de escuchar algunos pequeños consejos. Estas pequeñas informaciones pueden abrir las puertas para grandes posibilidades”, dijo Said.

En el encuentro hubo una clase de conceptos de administración y ejemplos prácticos de negocios, presentados por la consultora de finanzas Cínthia Haddad. El argentino Jonathan Berezovsky presentó la plataforma Migraflix, que ofrece a los migrantes la posibilidad de dar cursos relacionados a su cultura, como culinaria y música.

Talal Al-Tinawi, refugiado sirio que vive en Brasil hace dos años, dio una charla. Él contó cómo recaudó recursos por medio de financiamiento colectivo (más conocido como “crowdfunding”) para abrir un negocio de entrega a domicilio de comida árabe en San Pablo – que ha evolucionado  en un recién inaugurado restaurante de gastronomía siria. 

© Gentileza Salim Mhanna/ BibliASPA

Cuando se consultó sobre la mayor dificultad para empezar a trabajar en Brasil, el grupo participante del taller tuvo una respuesta unánime: el idioma. Entre los presentes, nadie hablaba portugués fluido y, por el perfil emprendedor, la gran mayoría de ellos ya estaba inscrito en clases de portugués en São Paulo, ofrecido en la propia BibliASPA o en otras organizaciones asociadas de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Aunque estén activos en la búsqueda de nuevas informaciones, el aprendizaje de una lengua nueva exige además de dedicación, tiempo para hacerse entender, facilitado de esta manera las relaciones y el trabajo en equipo. Los refugiados más calificados, con enseñanza superior, demuestran cierta frustración por haber sido forzados a abandonar sus carreras que estaban construyendo en sus respectivos países de origen.

Shaka, por ejemplo, ha dejado de dar clases de historia en Pakistán. Said no consigue seguir adelante, actuando como arquitecto. Para ellos, la solución para eludir las dificultades es a través de la validación de diplomas extranjeros y montar su propio negocio. Ambos, Shaka y Said, piensan en trabajar con importación y comercio exterior de productos árabes para Brasil.

A pesar de los problemas, los migrantes elogian la política para el refugio en Brasil. Shaka afirma que ha conseguido regularizar su situación y obtener un número de CPF (Registro de Personas Físicas), ítem básico para conseguir abrir una cuenta bancaria y recibir dinero en apenas un día. 

Sin embargo, la nigeriana Hope Agbodike, de 40 años, quiere aprender las técnicas de peinados brasileños para que sea su fuente de ingreso. Ella dejó Nigeria hace un año por necesitar tratamiento médico y ahora es refugiada en Brasil, dice que recibirá a finales de marzo su carnet de trabajo (documento que permite trabajar en Brasil).  

“Cuando llegas a un país y no conoces la lengua, piensas que será imposible aprender”, dijo Hope al concluir el evento. “Pero después de lo que vi acá hoy, vi que es posible aprender y emprender”, completa, con esperanza.

El primer taller de pequeña empresa promovido por BibliASPA fue útil para que los refugiados y migrantes puedan identificar talentos y posibilidades de emprendimiento que les dé una alternativa para generar ingresos.

El próximo paso es ofrecer un acompañamiento personalizado para desarrollar proyectos definidos, como las empresas de comercio exterior de Shaka y Said o la peluquería de Hope.

* Nombre cambiado por cuestiones de protección/

Por Gabriela Terenzi (periodista voluntaria de la BibliASPA), en São Paulo, Brasil.

Por: ACNUR