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Ucrania: miles soportan temperaturas bajo cero en el cuarto invierno de conflicto

La llegada del invierno supone una dificultad añadida para la población, con temperaturas que alcanzan los 10 grados bajo cero en enero y los 20 bajo cero en febrero.

GINEBRA, Suiza, 19 de diciembre (ACNUR).- Debido a la caída de las temperaturas en Ucrania, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha reforzado la distribución de ayuda (incluyendo ropa de abrigo, combustible y dinero en efectivo) entre la población más vulnerable afectada por el conflicto en el este del país.

La ayuda se compone de ropa (chaquetas y botas), carbón para estufas y dinero en efectivo para cubrir gastos de invierno, a distribuir entre 15.300 personas, la mayoría familias monoparentales, familias numerosas, gente mayor, y personas con discapacidad o enfermedades crónicas.

La mayoría ha sido desplazada de sus hogares en el este de Ucrania por el conflicto en las regiones de Donetsk y Luhansk, que está ya en su cuarto año. En las proximidades de la línea divisoria del territorio que controlan ambos bandos, es frecuente encontrar casas dañadas por los bombardeos. Muchos pueblos han quedado aislados, debido al daño o a la degradación de infraestructuras. A causa del menor acceso a transportes, es más difícil que la gente obtenga sus pensiones, comida o medicinas. ACNUR ha emplazado a todas las partes en conflicto a proteger a la población civil y a la infraestructura crítica, en cumplimiento íntegro e inmediato de la legalidad internacional.

La llegada del invierno supone una dificultad añadida para la población, con temperaturas que alcanzan los 10 grados bajo cero en enero y los 20 bajo cero en febrero. La mayoría vive en casas con escaso aislamiento térmico y, en menor medida, en centros comunitarios, y es incapaz de cubrir el coste en alza de las facturas de calefacción. Además, en algunos pueblos, las tuberías de gas han resultado dañadas por las bombas y, por ello, la única forma de calentarse para algunos hogares es mediante el carbón y la leña. Según informes del personal de ACNUR, la gente debe elegir a menudo entre comprar comida y medicamentos, o combustible para calendar sus casas.

La situación es especialmente crítica en las zonas que no están controladas por el gobierno, en las que el 40% de los hogares tienen necesidad de recibir combustible para calentarse, y un 90% precisan ropas de invierno e impermeables. En estas zonas, ACNUR está repartiendo 9.000 toneladas de carbón para 3.000 hogares, y más de 7.500 piezas de ropa invernal; también se están reparando 500 viviendas, para prepararlas para el invierno. Las limitaciones al acceso de ayuda humanitaria –especialmente para grandes ONG- suponen un gran contratiempo.

Mientras tanto, en áreas controladas por el Gobierno, ACNUR ha provisto de ayuda económica sin condiciones a un millar de hogares. También ha proporcionado chaquetas a más de 4.700 niños, la mayoría donadas por empresas privadas, como la japonesa UNIQLO.

De media, un millón de personas cruza del territorio de un bando al del otro, bien para visitar a familiares o para acceder a algunos servicios. Durante los meses de invierno, resulta más difícil hacerlo, ya que los puestos de control reducen sus horarios y las áreas de espera con calefacción son escasas. Para hacer frente a esta situación, ACNUR ha reforzado los refugios existentes y dotado de calefacción a las carpas en los puntos de control (o las ha habilitado, en caso de que se necesitara).

En total, el conflicto en Ucrania oriental ha desplazado internamente a 1,5 millones de personas y a otro millón fuera de las fronteras del país. ACNUR requiere 37,6 millones para darles asistencia en 2017, pero, a pesar de contar con financiación de donantes como Canadá, Estonia, la UE, Alemania, Japón, Suecia, Noruega y EE.UU, solo se ha recibido el 35% de esta cantidad.