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Un hogar lejos de su hogar bajo el programa de alojamiento del ACNUR

En Grecia, refugiados encuentran un nuevo hogar con la asistencia del ACNUR, poniéndole fin a meses de incertidumbre.

LIVADIA, Grecia, 19 de abril de 2017 (ACNUR) – La primavera se siente en el aire y Haysam, de 30 años, tiene su ánimo en lo más alto mientras camina por las calles de Livadia, una pequeña ciudad situada bajo las nevadas montañas del centro de Grecia. Él tiene una buena razón para su buen ánimo, ya que después de más de tres años de incertidumbre en Turquía y Grecia, el refugiado ahora vive en un apartamento brindado por el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, mientras espera reunificarse con su familia en Bélgica.

Además, su joven esposa Nazli, de 21 años, se convertirá en madre a finales de este año. “Ella quedó embarazada en Livadia, estoy muy orgulloso de eso”, confiesa. La charla se da en la mediana ciudad, donde el afable kurdo sirio de Alepo ha hecho muchos amigos desde que fue trasladado aquí a principios de este año desde el concurrido alojamiento de Cherso en el norte.

“Después de nueve meses, el ACNUR llamó y dijo que habían encontrado un lugar para nosotros en Livadia”, explica Haysam, quien en 2013 viajó a Estambul con su familia después de que la guerra llegara a su distrito.

“Me quedé en casa sin comida ni electricidad”.

Él explica que el apartamento en el primer piso, el cual fue brindado por el ACNUR bajo un ambicioso programa de alojamiento financiado por la Comisión Europea está equipado con todo lo que él y Nazli pueden necesitar, incluyendo muebles, electrodomésticos y productos para la cocina.

También se les dio ropa y ayuda para la compra de artículos básicos, así como acceso a una amplia gama de servicios sociales. Muy distante de Alepo, donde “había bombas por todas partes y... Me quedé en casa sin comida, electricidad, agua. Me vi obligado a salir”, dice.

Haysam y Nazli estaban abrumados por la bienvenida que recibieron de las personas de Livadia, que estuvieron allí para ellos, a pesar de sus propios problemas económicos. “Ellos no nos ven como refugiados. Nos tratan como griegos”, dijo Haysam. “Tengo muchos amigos”.

La decisión de Livadia de acoger a los solicitantes de asilo, junto con los municipios de Atenas y Tesalónica, mucho más grandes en comparación con Livadia, fue encabezada por Giota Poulou, su visionario alcalde. El pugnaz pragmatista consultó con todos los sectores de la sociedad, incluyendo a la iglesia y los opositores políticos, para construir un consenso en la ciudad y obtener un acuerdo.

El resultado es una situación de ganar-ganar

La ciudad ha acordado acoger a unas 400 personas para ubicarlas en 70 apartamentos. El resultado es una situación de ganar-ganar con la ciudad haciendo ganancias morales y económicas, los solicitantes de asilo viviendo en un hogar real en lugar de un alojamiento abarrotado y el ACNUR apoyando al Gobierno de Grecia en la búsqueda de una solución a un desafiante problema.

Livadia es un ejemplo que podría persuadir a otras ciudades de tamaño mediano a seguir su ejemplo. El ACNUR, que colabora estrechamente con el Ministerio griego de Política Migratoria, está dispuesto a establecer alianzas con más ayuntamientos y está participando en conversaciones con alcaldes de Creta y Tesalia.

Hasta la fecha, el ACNUR en Grecia ha proporcionado alojamiento a cerca de 30.000 solicitantes de asilo en el marco de un programa diseñado inicialmente para personas seleccionadas para beneficiarse del plan de reubicación de la UE, pero posteriormente ampliado para incluir a los solicitantes de asilo particularmente vulnerables.

Esto se logró a través de una operación compleja y difícil que también brinda una canasta de servicios y protección más allá de la simple provisión de un espacio limpio y seguro para vivir. Al Gobierno de Grecia le gustaría ver que el programa continuara y se expandiera durante este año para continuar con la reubicación de personas desde los campamentos.

Este programa de alojamiento es parte de un esfuerzo mayor que busca asegurar que se establezca un sistema de recepción sostenible y adecuado por parte del Gobierno de Grecia. Esto requiere la provisión de más oportunidades de alojamiento en zonas urbanas como las que se hicieron disponibles para Haysam y Nazli, mejorando las condiciones de recepción en las islas y en la zona continental, dando una mayor seguridad en todos los alojamientos, y asegurando que todos los alojamientos no adecuados se cierren rápidamente.

ACNUR también insta a los Estados miembro de la UE a aumentar el ritmo y la cifra de personas reubicadas y reunificadas con sus familias en otros Estados miembro de la UE.

Si bien la reubicación ha aumentado recientemente, hasta la fecha sólo 12.407 personas de un objetivo inicial de 66.400 han sido reubicadas de Grecia.

Por Leo Dobbs