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Un mes después del terremoto, las necesidades humanitarias persisten en Ecuador

Un mes después de que el terremoto de magnitud 7,8 cobrara las vidas de más de 650 personas en el Ecuador, las necesidades humanitarias continúan siendo acuciantes.

GINEBRA, 20 de mayo de 2016 (ACNUR) - Un mes después de que el terremoto de magnitud 7,8 cobrara las vidas de más de 650 personas en el noroeste de Ecuador, las necesidades humanitarias en el país continúan siendo acuciantes. La población lucha por reconstruir sus vidas, y las réplicas del terremoto son continuas. Dos de estas réplicas, de 6,7 y 6,8 grados, tuvieron lugar el 18 de mayo, provocando una víctima mortal, alrededor de 90 heridos, y agravando los daños generalizados en las provincias de Manabí y Esmeraldas.

Según los datos oficiales, unas 73.000 personas han sido desplazadas a consecuencia del terremoto, y están viviendo en albergues y campos organizados, con familias de acogida, o en asentamientos espontáneos. Más de 30.000 personas están alojadas actualmente en centros colectivos, donde los mecanismos de protección y las estrategias de cuidado basadas en las comunidades necesitan ser reforzadas para minimizar el riesgo de violencia y abusos, especialmente para mujeres, niñas y niños, así como para reducir la creciente ansiedad entre los desplazados. Miles de personas están siendo acogidas por familias vulnerables, cuyos recursos están ya al límite, aumentando de este modo el riesgo de tensiones entre la población. Además, alrededor de 15.000 personas han perdido sus documentos de identidad, lo que dificulta su acceso a servicios básicos y programas sociales.

© ACNUR/ S.Arcos

Durante el pasado mes, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, fletó dos vuelos para ofrecer asistencia inmediata a las comunidades más afectadas, incluyendo 900 carpas, 50.000 esteras, 7.000 kits de cocina y 18.000 mosquiteros. Además de la entrega de este material de asistencia, ACNUR está liderando la respuesta de protección en Quito, la capital, y en Manta, Pedernales y Muisne, y trabajando estrechamente con las autoridades locales para coordinar las actividades relacionadas con la protección de la infancia y la lucha contra la violencia sexual y por motivos de género. Asimismo, estamos apoyando los esfuerzos del gobierno para emitir los documentos de aquellos que hayan perdido sus credenciales de identidad, solicitantes de asilo y refugiados, así como sus títulos de propiedad sobre bienes y terrenos.

Alrededor de 17.000 refugiados y solicitantes de asilo, en su mayoría procedentes de Colombia, vivían en las zonas más afectados por el terremoto y sus réplicas. La catástrofe ha aumentado su vulnerabilidad y añadido nuevos retos a su proceso de integración local, en un contexto de limitadas oportunidades socioeconómicas.

El limitado apoyo económico está obstaculizando de forma significativa las operaciones humanitarias en marcha en Ecuador, y ACNUR apela a sus donantes a financiar el Llamamiento Urgente de 73 millones de dólares, lanzado el 20 de abril, para responder a las necesidades de rescate, protección y autosuficiencia de 350.000 personas. El llamamiento está actualmente financiado en tan solo un 15 por ciento.