Un proyecto de suministro de gas en el Níger ayuda a los refugiados y salvará árboles

Un proyecto del ACNUR en el Níger empodera a los refugiados y protege el entorno local mejorando el acceso de las familias a la energía gracias a una alianza con una empresa local.

Estas refugiadas de Malí, que cocinan en hornillos de gas en el campamento de Abala, en el Níger, se han beneficiado del proyecto.  © ACNUR

CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE ABALA, Níger, 13 de agosto de 2014 (ACNUR) – Un proyecto del ACNUR en el Níger empodera a los refugiados y protege el entorno local mejorando el acceso de las familias a la energía gracias a una alianza estratégica con una empresa local. Como resultado del proyecto, las familias de la zona, que anteriormente tenían grandes dificultades para conseguir leña, tienen ahora asegurado el suministro de gas durante cuatro meses.

En el marco de un contrato pionero, la empresa instaló en el Níger centros de almacenamiento en campamentos de refugiados situados en zonas remotas, donde el acceso físico y económico es limitado, con miras a la distribución y el embotellado del gas. A cambio, el ACNUR adquirió bombonas, hornillos y recargas para satisfacer las necesidades de las más de 2.600 familias refugiadas en Abala.

Para las mujeres como Alkaounatou, refugiada de Malí y madre soltera con tres hijos, el proyecto de suministro de gas no tiene precio. Anteriormente, la cantidad de que disponía para comprar leña no llegaba a 1 dólar diario.

Al igual que los miles de refugiados que se encuentran aislados en el Níger y Malí, tardaba tres horas en ir a buscar leña y a veces se saltaba las comidas para poder pagar la leña que necesitaba para el día. Los planes para combatir la malnutrición estaban quedando reducidos a cenizas solo por un poco de leña y las mujeres también corrían peligro cuando salían a buscarla.

Hoy, Alkaounatou gana más de 2 dólares con su negocio. "Antes de que tuviéramos el gas, me veía obligada a vender parte de nuestra ración alimentaria para comprar leña", recuerda. "Pero gracias al proyecto del gas pude ahorrar algún dinero, comprar mercancías y abrir mi propio negocio. Ahora no dependo solo de la ayuda para alimentar a mis hijos".

Maimouna, otra madre soltera refugiada con cuatro hijos, también es autosuficiente. "El gas ha sido una gran ayuda para mí", dice. "Antes solía ir a buscar leña y no podía realizar ninguna otra actividad. Ahora me levanto, preparo mis fideos y cocino mis tortitas con el gas y luego las vendo".

Este proyecto es el primero de su clase en el Níger y ahora el ACNUR espera poder movilizar a sus asociados, por ejemplo Francia y la Unión Europea, para ampliar el suministro de gas a otros campamentos. Y, tal como señalaba Akiyou, presidente de los refugiados de Abala, no solo se benefician los desplazados y las poblaciones locales. "El gas ha venido a rescatar los árboles. Si no hay árboles no hay vida en la tierra".

Gracias a la Voluntaria en Línea Luisa Merchán por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.